«La agricultura tendría que estar más valorada»

Alfonso Paz Simón en su plantación de Rosalejo. :: A.P.S./
Alfonso Paz Simón en su plantación de Rosalejo. :: A.P.S.

Este agricultor de Rosalejo se muestra optimista ante el futuro del cultivo del tabaco, argumentando que se trata del de mayor calidad de toda la UE Alfonso Paz Simón Cultivador de tabaco

S. E.

Nació en Madrid, pero con apenas dos años de edad se trasladó, junto a su familia, a la tierra que vio crecer a su padre. Porque es en la comarca de la Vera donde siempre se sintió a gusto, sentir del que hace gala Alfonso Paz. Allí estuvieron dos años, hasta que finalmente se trasladaron a Rosalejo.

-Comenta que su padre fue emigrante pero regresó... ¿por qué?

-Mi padre es pencón (gentilicio de Aldeanueva de la Vera) y emigró, como muchos extremeños, a Madrid. Trabajaba como tornero y allí conoció a mi madre. Nacimos mi hermano mayor y yo, y regresaron al pueblo tras 25 años en la gran ciudad, porque al fin y al cabo a mi padre le gustaba más esta tierra y ser agricultor que tornero. Y aquí nació también mi hermana pequeña.

«No hay cultivos alternativos. Sí complementarios, pero no opciones que puedan sustituir al tabaco»

«Me presenté a unas oposiciones para el plan Infoex, que aprobé, pero renuncié porque lo que me gusta es la agricultura»

-¿Qué hicieron al regresar?

-Dedicarnos a la agricultura. Yo solo tenía dos años de edad y mis padres comenzaron cultivando tabaco y pimiento, unas cuatro y dos o tres hectáreas respectivamente.

-Pero ahora están en Rosalejo...

-Sí. A los dos años nos cambiamos a Rosalejo. Mi padre se jubiló y la explotación está ahora a nombre de mi madre, en la misma en la que trabajo yo. Ahora mismo andamos por las 45 hectáreas, dedicadas al cultivo de tabaco Virginia.

-¿Usted nunca se planteó emigrar, al igual que en su día hizo su padre?

-No, porque me gusta esta vida, que es la que he conocido desde bien pequeño y la misma que él me ha enseñado. De hecho aún hoy suele venir a verme al campo, y sigue corrigiéndome cuando ve que algo no va bien [ríe]. No obstante en su día si tuve la posibilidad de hacerlo, de irme, pero no lo hice. Estudié capataz forestal y me presenté a unas oposiciones para el plan Infoex que aprobé. Tenía plaza como oficial primera conductor. Me llamaron hasta tres veces y al renunciar me sacaron de la lista.

-¿Nunca se ha arrepentido?

-Casi nunca, tan solo los días malos malos.

-¿Qué son los días malos malos?

-Pues los días en que se te juntan averías, inversiones que no salen tan bien como deberían, etcétera. Pero vamos, que esos días son muy pocos al año. En general no me arrepiento porque hago lo que me gusta, y eso es muy importante. E insisto en que es lo que me ha enseñado mi padre, la mejor herencia que me ha dejado.

-En estos tiempos que corren... ¿cómo cree que sería esta zona sin cultivo de tabaco?

-No soy capaz de imaginármelo, entre otras cosas porque no hay cultivos alternativos. Sí complementarios, pero no opciones que puedan sustituir al tabaco.

-¿Por qué?

-Porque no ofrecen la misma renta y porque los agricultores hemos hecho inversiones muy cuantiosas dedicadas exclusivamente al cultivo del tabaco, que en la mayoría de los casos se están amortizando aún. Como cultivos compatibles, que ahora se están introduciendo mucho, tenemos el maíz, pimiento y el brócoli, que están entrando con fuerza. Su cultivo se puede compaginar pero no vivir exclusivamente de ellos. En unos casos, como el del maíz, porque los mercados están saturados. En otros casos, como el brócoli, porque se pone más en otras zonas que están más especializadas que aquí, además de que se trata de un cultivo solo de invierno.

-Confía en la continuidad del sector tabaquero en la zona?

-Sí, porque soy positivo. De lo contrario no seguiría aquí. El panorama, dentro de lo que cabe, es positivo porque estamos produciendo el mejor tabaco, el de más calidad de toda Europa. El polaco, por ejemplo, no tiene nada que ver, y el italiano... está sobrevalorado, además que tienen unos costes de producción mucho mayores que nosotros.

-Usted tiene tres hijos... ¿Le gustaría que siguiesen con la explotación?

-No me importaría, pero prefiero que no por la incertidumbre actual. Por desgracia la agricultura no está en el escalafón que debería estar, tendría que estar más valorada.