Israel Lancho corta cuatro orejas y un rabo en su regreso a Almendralejo

olvían a verse por estos lares toros de Luis Albarrán para lidia a pie. Recuérdese que, años ha, fue ganadería triunfadora en San Isidro, y asidua en ferias importantes hasta que tomó el rumbo de lidiarse ante rejoneadores.

JUAN ÁNGELALMENDRALEJO

Volvían a verse por estos lares toros de Luis Albarrán para lidia a pie. Recuérdese que, años ha, fue ganadería triunfadora en San Isidro, y asidua en ferias importantes hasta que tomó el rumbo de lidiarse ante rejoneadores.

Excelente presentación tuvo el encierro muy en tipo murube. Pelearon bien en los caballos y en la muleta la mayoría tuvo fijeza y nobleza si bien duraron poco o tuvieron escaso recorrido. Se exceptúa el quinto, repetidor y con el mismo son de salida a muerte.

La noticia, o si se quiere, el morbo, estaba en la vuelta al ruedo tras su gravísimo percance en mayo de Israel Lancho que en ningún momento mostró síntomas de cansancio ni precauciones. Se lució por verónicas en su primero poco castigado en varas y comenzando la faena de muleta en el platillo con pase cambiado por detrás. No humilló el toro y se coló por el izquierdo. Israel lo pasó a media altura sin obligarlo ligándole los muletazos hasta que el de Luis Albarrán se negó a seguir la muleta. El estoconazo final no necesitó puntilla. Se desplazó mucho en el capote el quinto. Israel lo llevó por chicuelinas al caballo. Empujó el toro con la cara alta. Por estatuarios comenzó con la muleta. Se distanció y el toro acudió pronto al cite, metió la cara en el engaño y repitió. Fueron series sobre la derecha bien compuestas.

Con la zurda asentó Lancho las plantas y compuso dos buenas tandas de largo viaje y mucho mando dando respiro y sitio al toro entre ellas. Volvió a la diestra y en un descuido el toro se lo echó a los lomos. No hubo daño, leve varetazo. Volvió a la cara del toro sin dudas, con firmeza, acabando con un manojo de manoletinas y estocada desprendida. Dos orejas y rabo. Excelente vuelta de Israel al tajo. Y merecida la vuelta al ruedo al toro.

Curro Díaz mostró sus excelentes formas con la capa toreando por verónicas. Su primero sacó al caballo hasta medios. A Lancho brindó la faena del fijo y noble ejemplar que tuvo muy poca duración. Puso voluntad el de Linares pero era un pozo sin agua. El cuarto tampoco humilló y exigió al torero tirara de oficio ante toro sin humillar, que reponía pronto y con pocas ganas de pelea amenazando con rajarse cosa que consiguió a pesar de los esfuerzos de Curro. En tablas le plantó pelea, tiró de recursos y estuvo por encima del toro. Buena la estocada.

Agradable sorpresa los cambios en las formas de lidiar y entender a los toros por parte de Jairo Miguel, con más reposo, menos acelerado.

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