El busto de Carlos V no podrá salir de España tras ser subastado el día 28

El busto de Carlos V, en su hornacina del Palacio de Mirabel. :: palma/
El busto de Carlos V, en su hornacina del Palacio de Mirabel. :: palma

El Ayuntamiento y la Junta entablan contactos con el Ministerio de Cultura para buscar un modo de que la obra se quede en Plasencia

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

El busto de Carlos V del Palacio del Marqués de Mirabel, que se subastará en Madrid el próximo 28 de diciembre con un precio de salida de 400.000 euros, no podrá salir de España tras su venta. La pieza fue declarada inexportable en 2013, por lo que sacarla del territorio nacional se consideraría un acto de contrabando. El Ayuntamiento de Plasencia y la Junta de Extremadura están manteniendo contactos con el Ministerio de Cultura a alto nivel en busca de una «solución» que permita que la escultura se quede en la ciudad, si bien por el momento no han detallado en qué consistiría ni si se plantean pujar.

El busto de Carlos V, esculpido por Pompeo Leoni en 1555, es de propiedad privada y por lo tanto, según la actual normativa, puede ser vendido a cualquier persona o institución siempre que se respete su condición de pieza inexportable. El responsable de la subasta que tendrá lugar el día 28 en la casa Fernando Durán de Madrid, José Miguel Carrillo de Albornoz, destacó ayer la «enorme expectación» que ha generado entre los coleccionistas y varios museos la posibilidad de adquirir esta pieza, pues aseguró que se trata de «la escultura más importante que se pone a la venta en España en los últimos 10 años».

En principio, el busto pasará a manos de quien presente la puja más alta, si bien al tratarse de una pieza de gran valor patrimonial el Estado tiene sobre ella derecho de retracto y tanteo, es decir, que puede adquirirla igualando el mayor precio que se ofrezca en la subasta. Además puede ejercer ese derecho tanto en su propio nombre como en el de otra administración que se lo solicite. El hecho de que el busto haya sido declarado inexportable impedirá pujar a los grandes coleccionistas internacionales, lo cual tendrá, previsiblemente, un efecto a la baja en el precio final.

«Es la escultura más importante que se pone a la venta en España en los últimos diez años» José Miguel Carrillo de Albornoz | Responsable de la subasta

«Estamos sorprendidos y preocupados, es una de las principales obras de nuestro patrimonio civil» Fernando Pizarro | Alcalde de Plasencia

En ocasiones la declaración de inexportabilidad de una obra por el Ministerio de Cultura ha ido acompañada por ejercicio del tanteo y era una muestra de su interés en adquirirla, aunque no siempre ha sido así.

El alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, mostró ayer tanto su «sorpresa», ya que el Ayuntamiento desconocía la intención de los propietarios de vender el busto, como su «preocupación» por la posibilidad evidente de que esta pieza, que ha permanecido durante siglos en el Palacio de Mirabel, acabe fuera de la ciudad y de Extremadura. Recordó que se trata de una obra «de gran valor, una de las más importantes de patrimonio civil placentino». Aseguró que, nada más tener conocimiento de la subasta el martes por la noche, contactó con los máximos responsables de Patrimonio de la Junta de Extremadura para intentar buscar «una solución».

Por su parte, la Consejería de Cultura, que tampoco conocía los planes de venta del valioso busto de Carlos V, se limitó ayer a constatar que el Ministerio le ha confirmado que la pieza fue declarada inexportable en 2013. Este diario preguntó a la Junta si va a llevar a cabo alguna gestión en relación a la obra, pero no obtuvo respuesta, aunque sí pudo saber que ha habido consultas sobre las posibles alternativas para que permanezca en Extremadura. También trató de contactar, sin éxito, con los propietarios del Palacio de Mirabel, los hermanos Carlos y Fernando Falcó.

Fernando Pizarro considera que «aún hay tiempo para intentar hacer algo» antes de que el día 28 el busto sea subastado. Su gran valor artístico se debe a que fue tallado en 1555 por el reputado maestro renacentista italiano Pompeo Leoni, posiblemente ayudado por su padre Leone. La importancia histórica radica en que se trata de un regalo que el propio Carlos V le hizo al placentino Luis de Ávila y Zúñiga, primer marqués de Mirabel, cronista oficial del emperador y hombre de su máxima confianza hasta su muerte en el Monasterio de Yuste. El busto ha permanecido desde entonces en manos de la casa de Mirabel, guardado en su palacio de Plasencia.

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