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«Será un antes y un después en la política forestal de la región»

  • El pronóstico lo firma Begoña García Bernal y se refiere al proyecto Mosaico

«Va a ser un antes y un después en la política forestal de esta región». El pronóstico lo firma Begoña García Bernal y se refiere al proyecto Mosaico. «Lo que se ha hecho durante los últimos cuarenta años en nuestra comunidad autónoma no ha servido para que tengamos menos incendios, y creo que es el momento de correr riesgos, de hacer algo diferente», reflexiona la consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio explica en la web de Mosaico Extremadura (www.mosaicoextremadura.es), abierta hace unos días y que sustituye a la que se habilitó tras el incendio forestal que arrasó casi ocho mil hectáreas en la comarca de Sierra de Gata.

Ella entiende que «hay que romper las masas forestales continuas de una determinada especie (en referencia a los pinos)», y adelanta que el planteamiento es «que se empiecen a gestionar los montes y que la agricultura y la ganadería convivan con el aspecto forestal, teniendo en cuenta la idiosincrasia de cada municipio y cada monte». Además, se detiene en un aspecto concreto: el cambio de uso de las tierras. «Las que fueron agrícolas y pasaron a ser forestales pueden volver a ser agrícolas, sus dueños pueden solicitarlo y se les otorgará el cambio de uso». «Para esto -precisa-, necesitamos involucrar a los funcionarios de la Consejería».

En esa entrevista para la web del proyecto, García Bernal aborda otra cuestión: el cambio de uso de los terrenos. La consejera recuerda que aquellas propiedades que en algún momento fueron de uso agrícola o ganadero, pero que con el paso del tiempo y en muchas ocasiones debido al abandono del campo se convirtieron en forestales, pueden volver a tener la catalogación anterior. Esto es, si sus dueños quieren, pueden volver a ser de uso agrícola o ganadero. La responsable del área en el Ejecutivo autonómico recuerda que es una posibilidad recogida por la legislación vigente. El hecho de que se trata de fincas que en su día tuvieron una explotación agrícola o ganadera «es muy fácil de demostrar por las fotos aéreas que se tomaron en los años 40 y 60», comenta Begoña García Bernal.