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Los jeques miran a Extremadura

Trabajadores del matadero de Olivenza, cuya producción va destinada fundamentalmente al mercado árabe. :: pakopí
Trabajadores del matadero de Olivenza, cuya producción va destinada fundamentalmente al mercado árabe. :: pakopí
  • La realeza de Dubái y Abu Dhabi ya hace negocios con la comunidad, en una conexión incipiente que pasa por el matadero de Olivenza

  • La región lidera en España la exportación de carne a Emiratos Árabes Unidos, un negocio capitalizado por el empresario jordano-español del matadero oliventino

A Mohamab Bin Rashid Al Maktum, el jeque de Dubái, le gusta la carne extremeña. En especial, la de cordero o cabrito que le envía Ahmad Al Kathib, empresario de 58 años nacido en Jordania y que desde hace quince meses vive a caballo entre Barcelona y Olivenza. También en la provincia de Badajoz, otro rico de la realeza árabe, el jeque Mansour Al Nahyan (dueño del club de fútbol inglés Manchester City, hermano del emir de Abu Dhabi y yerno del de Dubái) se ha comprado 'Los quintos de San Martín', una finca de ocho mil hectáreas donde se llegan a pagar ocho mil euros por un puesto en una montería o sesenta euros por cada perdiz cobrada. Buena escopeta y buena mesa alimentan esta conexión árabe-extremeña con el matadero oliventino en el centro y amparada por la realeza de Dubái y Abu Dhabi, los dos reinos más famosos de los siete que componen los Emiratos Árabes Unidos.

«Mi sueño es hacer de esta región la despensa del mundo árabe», declaró a HOY Al Kathib en noviembre de 2014, cuando compró el matadero de Olivenza, por el que pagó 6,7 millones de euros. El día que lo inauguró le acompañaron los embajadores en España de Líbano, Jordania, Kuwait, Libia y Egipto, algo que difícilmente podían imaginar en el municipio más portugués de la región. Lo que el empresario jordano con nacionalidad española -está casado con una madrileña y tiene dos hijos- compró en Olivenza fue una parcela de cincuenta mil metros cuadrados con una nave de ocho mil metros cuadrados sobrada de telarañas y con las paredes descoloridas. Un sitio sin vida desde el mismo momento en que se terminó de construir, en el año 2009. Ninguno de sus propietarios, entre los que estuvo en su día la familia Ruiz-Mateos a través de Nueva Rumasa, llegó a hacer nada en él. Hoy es uno de los pocos autorizados para exportar carne de piezas sacrificadas bajo el rito halal, tal como manda el Islam. O sea: con el animal orientado hacia La Meca e invocando el nombre de Alá antes de que el matarife, que ha de ser musulmán, haga una única incisión en el cuello con un cuchillo bien afilado.

Hay otras instalaciones de este tipo en España donde se mata a los animales cumpliendo estos requisitos, pero pocas en Europa con capacidad para sacrificar 200 corderos o 45 vacas en una hora. Y menos aún que tengan como dueño a un musulmán con buenos contactos entre la realeza y el empresariado de los países del Golfo Pérsico, y que además tiene doble nacionalidad (Al Kathib vive en España desde que llegó a Barcelona en 1979 para estudiar Química Industrial).

Estas particularidades ayudan a comprender por qué el pasado 21 de febrero, en el Dubai World Trade Centre, durante el acto de apertura de la Gulfood 2016 (la feria de la alimentación más importante de Oriente Medio), el hombre más poderoso de Dubái se paró en el expositor de Golden Worldwide, la empresa con sede en Olivenza y departamento comercial en Barcelona. «Su alteza -explica el empresario jordano-español- es un enamorado de Extremadura, consume habitualmente en su palacio la carne y otros de los productos que nuestra firma exporta para ellos, y quería conocer de primera mano las novedades que le enviaremos este año».

El viaje que acaba en esa mesa ilustre empieza en Olivenza y pasa por los aeropuertos de Lisboa, Madrid o Barcelona, o por los puertos de Algeciras, Huelva y algunos de la costa lusa si se elige el mar. Al Kathib, que el año pasado facturó doce millones de euros, manda cada semana de dos a tres contenedores al mercado árabe, donde está más del ochenta por ciento de su negocio, que empezó a funcionar en diciembre de 2014.

Líder de ventas

En ese mes facturó seis millones de euros, el 99,6 por ciento de ellos gracias a las exportaciones. El año pasado lo cerró con una facturación de doce millones, de los que el 81,5 por ciento procedieron de ventas en el extranjero. Estos números son claves para explicar por qué Extremadura lidera la clasificación nacional de productos cárnicos vendidos a Emiratos Árabes Unidos. El año pasado, este tipo de comercio a este destino en concreto superó ligeramente los cinco millones de euros. La única comunidad autónoma que se acerca a esa cantidad es Cataluña, que se quedó en 4,9. El resto presenta cifras anecdóticas en comparación con Extremadura (Andalucía, por ejemplo, no llega al medio millón de euros).

En total, las exportaciones de productos cárnicos de España en Emiratos Árabes Unidos sumaron once millones, según los datos del Instituto Español de Comercio Exterior. Esto significa que el 46 por ciento de los productos cárnicos que el país vendió el año pasado a Emiratos Árabes Unidos salieron de Extremadura. Y en concreto, la mayor parte procedía del matadero de Olivenza, que en el año pasado ya duplicó facturación y espera que el ejercicio de 2016 se cierre habiendo triplicado las cifras del anterior, según detallan desde la propia empresa, líder destacada de las exportaciones extremeñas a Emiratos Árabes Unidos.

En el sector hortofrutícola, la posición extremeña no es tan destacada. El año pasado vendió mercancías a EAU por 4,7 millones de euros, lejos de los 121 de Cataluña, los 32 de la Comunidad Valenciana, los 16 de Murcia o los 15 de Andalucía.

En el epígrafe de los productos cárnicos, gran parte de lo conseguido en el último año es producto de una cadena de consecuencias que ha acabado por situar a Extremadura en el mapa de los intereses árabes. Ahmad Al Kathib fundó en el año 1997 en Barcelona una empresa de alquiler de coches de lujo, un trabajo que le permitió acercarse a personalidades árabes que visitaban España. Más tarde, diversificó su cartera de negocios, que incluyó la compra de corderos extremeños que vendía a los países del Golfo Pérsico. Del puerto de Algeciras llegaron a salir barcos con animales criados en la comunidad autónoma. En algún momento, al empresario jorndano-español le hablaron del matadero de Olivenza. «Comprándolo, creo que nos ha tocado la lotería», llegó a decir a este diario un mes antes de que las máquinas se pusieran en marcha en esa instalación que en la actualidad emplea a 36 personas, todas extremeñas, según detalla Golden Worldwide.

En esos enormes recipientes de veinte mil kilos cada uno que salen en aviones o barcos hay mucho cordero y cabrito, pero también pollo, alfalfa, aceite, queso, mermeladas, miel... «Hoy es más importante la alimentación que el petróleo, y Extremadura tiene una fortuna incalculable en el campo», opina Al Kathib, que eligió la región y no cualquier otro sitio de Europa o del mundo «una vez que supe que siempre ha sido una tierra con poca explotación y con muchas posibilidades para ser una comunidad de referencia, y también por el carácter de sus habitantes, que es muy parecido al de los árabes, por su sencillez», justifica Al Kathib, que admite una relación «indirecta» en la compra de 'Los Quintos de san Martín' por parte del jeque futbolero.

1.200 metros de cortijo

Para quedársela, Mansour Al Nahyan le pagó 55 millones de euros a la familia Mora-Figueroa, de origen gaditano y una de las más ricas de España, en gran parte gracias al negocio del embotellado y distribución de Coca-Cola para Andalucía, a través de la empresa Refrescos Envasados del Sur. Según la lista Forbes 2015, es la quinta fortuna de Andalucía y acumula activos por valor de ochocientos millones de euros.

Los hijos de Carmen Domecq y José Ramón Mora-Figueroa llegaron hace 34 años a la región, en concreto al municipio de Valencia de las Torres, a una finca gigantesca con 12.000 ovejas, un cortijo de 1.200 metros cuadrados y una enorme superficie para cereal, además de terreno para caza menor y mayor, disciplina esta última en la que Ramón Mora-Figueroa Domecq es reconocido como una de las mejores escopetas del país.

En 'Los quintos de san Martín', un nombre fetiche para muchos cazadores de bolsillo desahogado de todo el país, llegaron a trabajar setenta personas, pero tras dos expedientes de regulación de empleo se quedaron treinta. Probablemente, todos ellos han recibido con alegría la noticia de la llegada del jeque, que se va a construir una pista de 2,3 kilómetros de largo para que aterricen los aviones y tiene intención de criar en su nueva finca en España 20.000 cabezas de ganado ovino.

El sentido común anticipa que sacrificará los animales en el matadero de Olivenza, que además, va a ampliar sus instalaciones. Invertirá un millón de euros para habilitar nuevas líneas de sacrificio y mejorará los espacios dedicados al despiece y elaborados. De ahí a Valencia de las Torres hay 124 kilómetros, o sea, una hora y media de viaje por carretera. Si el nuevo dueño de 'Los Quintos de San Martín' acaba llevando sus corderos o sus ovejas o sus vacas al matadero de Ahmad Al Kathib, la conexión árabe-española a través de Extremadura se habrá ramificado.

Más aún si se cumplen otros planes: Al Nahyan quiere tener una yeguada en Valencia de las Torres, y Al Kathib propuso hace unas pocas semanas al ayuntamiento de Badajoz invertir de dos a tres millones de euros para convertir la finca municipal Las Arenosas en un centro hípico. Son vasos comunicantes de un negocio que ha colocado a Extremadura, una de las regiones más pobres de España, en el ojo y en el bolsillo de los poderosos de uno de los rincones más ricos del mundo.