Rafael Mateos: «No es plato de gusto ver a una alcaldesa sentada en el banquillo»

Mediciones de ruido en un bar de La Madrila. :: hoy

Varios concejales socialistas apoyarán a Carmen Heras y Carlos Jurado hoy en el inicio del juicio del ruido

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Solamente un local de La Madrila recibió en 2016 una denuncia, y no fue por ruidos, sino por la instalación de un televisor. Ha sido la última hasta el momento. El panorama resulta muy diferente al de los años duros en el epicentro de la marcha. El dato lo da Rafael Mateos, actual concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Cáceres. Esta cifra le sirve para demostrar que «La Madrila ya no es lo que era hace diez o doce años». Su forma de ver este barrio marcado por el disfrute nocturno es que «la oferta ha cambiado y que ahora existe un ocio diferente».

Respecto al juicio que se inicia hoy, en el que se dirime la responsabilidad de la exalcaldesa socialista Carmen Heras y el concejal de Seguridad Carlos Jurado en los niveles de ruido que sufrieron los vecinos desde 2007 a 2011 señaló que «no es plato de gusto que una exalcaldesa o un concejal estén sentados en el banquillo, no es bueno para la sociedad».

Heras quiso mantener ayer su silencio ante el denominado juicio del ruido. La Fiscalía de Cáceres y la Asociación cacereños contra el ruido tienen previsto solicitar para cada ella y Jurado un año y nueve meses de prisión y que se les imponga 10 años de inhabilitación especial para desempeñar empleo o cargo público. Carmen Heras, que ya sufre inhabilitación de ocho años para cargo público por el caso Urban Screens, no estará sola en la vista de mañana. El portavoz municipal socialista Luis Salaya y los concejales Belén Fernández, Andrés Licerán y Francisco Hurtado acudirán al Palacio de Justicia de Cáceres a partir de las 9.30. Es una vista pública a la que concurrirán 12 abogados de las distintas partes.

Salaya indicó que le parece «tremendamente injusto» que «la presión de muy pocos vecinos» haya sentado en el banquillo a Heras y Jurado. Acerca de Heras dijo que «está sufriendo un ensañamiento», ya que ha sido una alcaldesa que «no ha robado y ha tenido un comportamiento ejemplar».

Acerca del ruido en La Madrila sostiene que el equipo de Heras trabajó «muy seriamente» para mejorar la situación de este barrio. Él, además, cree que el problema en La Madrila persiste. «Entendemos que no está mejor, sino que está menos de actualidad». Cree que la cuestión del ocio nocturno en la ciudad pasa por «la deslocalización» de los puntos de ocio colapsados y también por la concienciación y el civismo. «Hay que intentar hacer de Cáceres una ciudad más divertida de lo que es». Lamenta que actualmente «el botellón haya vuelto al centro» y que en distintos puntos como el parque de Ruta de la Plata se estén realizando. «Y se hace la vista gorda».

Hosteleros

También prefirió no pronunciarse sobre el proceso judicial que se inicia hoy uno de los once hosteleros que se sientan en el banquillo y para los que se solicita pagar 5.400 euros de multa y dos años sin poder ejercer la profesión de hostelería. Representan a nueve locales de ocio, siete de los cuales están cerrados. En La Madrila baja ya son muy pocos los locales abiertos, alrededor de siete u ocho.

Ocio y descanso son palabras contrapuestas y de difícil conciliación. Para el grupo municipal Ciudadanos en La Madrila se ha ido «parcheando» sin dar una alternativa real para que haya un ocio compatible con todo el mundo, opina el concejal Antonio Ibarra. Indica que lo que se vivía en esta zona de copas hace ocho años «era inaceptable» y que había vecinos realmente perjudicados psicológicamente por la contaminación acústica. Cree el edil de Ciudadanos que aún está pendiente ese debate sobre cómo enfocar el ocio nocturno. Acerca del juicio en sí, que se abre hoy y que tiene previsto celebrar la vista oral durante un mes y medio, señala que hay que respetar la acción de la justicia.

Desde el grupo municipal CáceresTúConsuelo López indica que tienen pendiente reunirse con la asociación vecinal de la zona. Considera que el nivel de conflictividad ha disminuido porque las leyes «se han vuelto más restrictivas».

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