Alonso Guerrero: «El 70% de la novela es autobiográfica y toda la parte sentimental es real»

El escritor Alonso Guerrero. :: HOY/
El escritor Alonso Guerrero. :: HOY
Alonso Guerrero Escritor y profesor

Tras 15 años de silencio y de huida de su condición de ex de la Reina, cuenta lo que vivió y critica a la prensa del corazón

Celia Herrera
CELIA HERRERA

El escritor Alonso Guerrero podría ser un extremeño más entre los 86.000 que viven en Madrid. Hubiera sido feliz dedicándose solo a la literatura, escribiendo y enseñando en un instituto. Pero la vida le cambió cuando su exesposa Letizia Ortiz, con la que apenas estuvo casado un año, anunció su compromiso con el príncipe Felipe. Ahora ha escrito una novela autobiográfica en la que relata cómo vivieron él y su familia su transformación de persona anónima en un personaje atrapado bajo los focos de la prensa rosa. El mensaje: le podía haber pasado a cualquiera.

-En su nueva novela, 'El Amor de Penny Robinson', ¿recuerda el acoso sufrido por una parte de la prensa como una tragedia?

AULA HOY

Quién
El escritor y profesor extremeño Alonso Guerrero presentará su última novela, 'El Amor de Penny Robinson'.
Dónde
En Badajoz, en el Colegio Oficial de Farmacéuticos, en la calle Ramón Albarrán, nº13. Y en Cáceres, en el salón de actos del Obispado-Caja Extremadura.
uuándo
En Badajoz, el martes 17 de abril, a las 20.15 horas. En Cáceres, el 7 de mayo, misma hora.

-Más que de una forma dramática, lo viví de una forma grotesca. Yo he querido convertir esa tristeza en una tragicomedia. Intento contar las cosas tal como fueron, pero aportando un elemento vital, el cómico, y es eso lo que hace que el lector pueda identificarse con lo que le pasó al personaje, que era yo mismo. Lo que hace tragicómica, más que trágica la historia, es el elemento de acción, el elemento de fuga, de 'saga/fuga', como diría Torrente Ballester. Es una especie de visión escapista del personaje, de la persona que se convierte en personaje, que es de lo que se trata en la novela. El personaje, que se llama también Alonso Guerrero, es alguien que está absolutamente en el anonimato, que lucha por otras cosas y que, de pronto, tiene que ponerse al servicio de una escapada que no va en absoluto con su personalidad.

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-¿Esta novela es auténticamente autobiográfica?

-Es autobiográfica en el 70%, pero muchos de los hechos que cuenta la novela son ficticios. Hasta este momento he sido un escritor de ficción pura, pero me he encontrado con una situación que he vivido, y que merece la pena ser escrita. Lo realmente autobiográfico es la parte sentimental, el cómo viví unos hechos ante los que no estaba preparado, cómo los sentí, y cómo los sintieron mi familia, mis amigos. Realmente todo lo que se plasma en la novela, desde el punto de vista espiritual y sentimental, es real, aunque haya tenido que inventar un argumento literario para ello, un argumento que expresa mejor lo que ocurrió en realidad, lo que sentí, y lo que ocurrió en el mundo en el que estaba.

-Desde que se hizo público el compromiso de su exmujer se ha caracterizado por ser muy discreto. Siempre ha defendido su intimidad y se ha negado a hablar sobre su pasado. ¿No contradice la publicación de esta novela autobiográfica un poco ese espíritu, esa lucha que ha llevado a cabo negándose incluso a aceptar ofertas millonarias por una foto de su boda?

-Es que este argumento, lo que yo he vivido, es innegable para cualquier autor. Si te ocurre esto, tienes que plasmarlo. Muchos autores han contado que desarrollan argumentos para librarse de ellos. En realidad conmigo también fue así. Yo he sido siempre un escritor de ficción pura, pero ahora resulta que estoy tan implicado con esta historia que he tenido que escribirlo, porque es un argumento que me resulta muy cercano. Es un argumento que no tiene que ver con la discreción, sino más bien con la falta de discreción de otros.

-Tardó diez años en empezar a escribir esta novela desde que se anunció el compromiso real, ¿cuánto tardó en terminarla?

-La terminé pronto, no llegó a un año, y fue muy rápido. Lo tenía pensado y planeado desde mucho antes. Más bien fue un simple encajar piezas, tenía la maqueta, y lo único que necesité fue matizar argumentalmente muchas cosas. En la contraportada del libro digo que en esta novela hay mucha ficción, pero no hay una sola mentira. Realmente lo que cuento es una mezcla de lo que ocurrió con lo que podría haber ocurrido que, a veces, es más importante que lo otro. Cuando se presenta todo ante el lector, las posibilidades son a veces más importantes que las realidades.

-Cuando terminó el libro, ¿no sintió una especie de vértigo al saber que iba volver la atención de la prensa otra vez hacia usted, justo lo que ha intentado evitar en el pasado?

-Lo importante es que vuelvo al centro de atención de los medios con una novela escrita, y que además le hablo a la prensa de otra manera. Hay una parte de los medios que han menospreciado esta novela sin haberla siquiera leído, pero espero que esos medios se sientan implicados con lo que digo. El libro es una manera de hablarle de tú a tú a esa prensa que pone a la gente bajo sus focos de forma permanente, y a la que toman como víctima de lo que ellos quieren que digan, sin reflejar de verdad lo que esa persona quiere decir.

-O sea, que aparte de ser una novela autobiográfica, el libro tiene también un mensaje.

-Sí, la novela es un elemento crítico con respecto al papel de cierta prensa en este país. Hay que reflexionar sobre el papel de esos medios, de lo que les ocurre a esas 50 personas que son perseguidas de forma permanente por los 2.500 medios audiovisuales de este país. Creo que el gran mensaje de la novela es que el lector podría haber estado en mi misma situación.

-Pero mete a los 2.500 medios audiovisuales en el mismo saco a la hora de elaborar esta reflexión.

-No, hay muchos tipos de prensa. La prensa seria cumple una labor maravillosa, como se está viendo en estos momentos, en los que el periodismo de investigación está sacando muchísimas cosas que tienen que salir a relucir. Pero esa prensa frívola, esa que no conduce a nada, y que crea productos que no existen, quizás es la que debería sentirse implicada aquí, e identificada con lo que cuento.

-Ya ha pasado casi un mes desde que se publicó su novela ¿se siente más comprendido por el resto de la sociedad respecto a lo que tuvo que pasar sin desearlo?

-Quizás es temprano para saberlo, lo que sí sé es que he dicho lo que tenía que decir, y espero ser más comprendido en el futuro.

-Es consciente de que muchos lectores se acercarán a su novela por el morbo que genera una autobiografía en la que supuestamente también aparece la Reina. El subtítulo de la novela es: «Querían saberlo todo de él porque querían saberlo todo de ella».

-Pienso que el lector puede encontrar en esta novela el elemento crítico y estilístico. He hablado con muchos lectores, cercanos y lejanos, algunos de los que me reconocen en el autobús, que me dicen que han leído la novela buscando el morbo, y resulta que descubren que escribo bien. Eso es emocionante para alguien como yo. Lo que sí hay un reto en el hecho de haber publicado esta novela: conseguir lectores que quieran leer mis obras posteriores a pesar de saber que no volveré a hablar de este tema.

-¿Qué diferencias hay en esta novela respecto a su obra anterior?

-Aparte de que las anteriores eran pura ficción, esta obra es diferente porque he puesto más carne. Los hechos que se cuenta son cosas más vividas, cosas por las que yo he pasado. Y entonces tiene que salir una cosa diferente. La gran identidad que se produce entre el lector de esta novela y el que lo ha escrito, yo, es compartir ese paso que se produjo entre el anonimato que vivía el protagonista a algo que fue brutal, que ha sido cómico también, y que me ha servido para recuperar muchas cosas de mi infancia. Espero que el lector se pueda poner en mi lugar, porque le podía haber pasado a él.

-En 'Penny Robinson' aparece Extremadura como parte del escenario. ¿Pondrá a Extremadura como paisaje de otra novela?

-Es muy posible que mi próxima novela transcurra en Extremadura. Tengo un proyecto de novela casi fantástica, porque creo que Extremadura se merece más la fantasía que el costumbrismo. Esta región es la reserva espiritual de España ahora mismo, es un elemento muy vital.

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