Badajoz busca cómo reducir el exceso de aves en el parque del río

Los caminos repletos de ocas, gansos y patos y sus excrementos. :: josé vicente arnelas

La población de ocas y gansos ha crecido tanto que ya no solo ocupan las márgenes del río, sino que invaden los quioscos y las zonas de juego en busca de comida

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Son las 10.00 horas en el quiosco que hay en el parque del río junto al Puente de Palmas. Seis mesas están ocupadas por pacenses que han escogido esta zona para desayunar. Entre las sillas se pasean siete patos que buscan comida. Cerca de allí, junto a la orilla, una señora vacía una bolsa verde llena de pan duro en el suelo y medio centenar de aves, entre gansos, ocas y patos, la rodean. De pronto, en la terraza, un vecino grita y los tres que le acompañan se ríen. «Uno me ha picado. Ha intentado quitarme la tostada».

Ocurrió ayer. Es una anécdota más que pone de manifiesto la superpoblación de estas aves que sufre el parque del río. Son tantas que ya no solo se ven cerca de la orilla, sino que buscan comida en los quioscos, en las zonas de juego e incluso algunas se salen de los límites del jardín. Se comen el césped y llenan los caminos de excrementos. Ante esta situación los responsables municipales anuncian que van a intervenir para poner freno al problema.

Hace unos meses el Ayuntamiento de Badajoz prohibió alimentar a las aves y lo señalizó con carteles, pero el efecto ha sido nulo. Constantemente hay vecinos que les dan de comer. Un operario de Joca, la empresa que realiza el mantenimiento de la zona, se lamentaba ayer: «Y no les puedes decir nada, porque encima te insultan». Estos trabajadores tratan de paliar el efecto de las aves replantando césped y limpiando, pero son demasiadas. Aunque los más conocidos son los patos, estos no son el mayor problema. Los más numerosos son los gansos y las ocas, y además son mucho más agresivos, por lo que consiguen más comida.

Hace unos meses el Consistorio prohibió darles de comer, pero nadie respeta la restricción

Ante esto el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Badajoz, Antonio Ávila, explica que ha tenido varias reuniones en los últimos meses y que convocará un nuevo encuentro en octubre del que esperan salir con una solución para acabar con este problema. El edil señala que ha tratado de consensuar las posibles soluciones con la Confederación Hidrográfica del Guadiana, como responsable del río, con la Dirección General de Medio Ambiente de la Junta y con el Colegio de Veterinarios.

En el ámbito municipal, añade Ávila, está trabajando con la concejala de Ciudadanos, Julia Timón. La edil siempre ha estado muy vinculada a los temas de naturaleza y además su voto es clave para que el pleno municipal apruebe cualquier solución ante la sobrepoblación de estas aves. «Entre todas las partes esperamos encontrar una solución», explica el concejal, que recuerda una vez más a los vecinos que está prohibido dar de comer a las aves y que debe cumplirse, al igual que cualquier normativa de la ciudad.

Los vecinos, divididos

Entre los usuarios del parque del Guadiana hay distintos puntos de vista. Muchos admiten que hay demasiados patos, gansos y ocas y creen que hay que reducir la colonia. Otros, sin embargo, creen que es un atractivo y no quieren que se marchen.

Luisa Fernández es de estos últimos. «Hay muchos parques donde hay patos ¿Porqué no? ¿Qué daño hacen? Es bonito», señala esta vecina que teme que les hagan algo a las aves. Su hermana Ana, a su lado, es de otra opinión. «Pero es que la gente se queja por la caca, lo dejan todo manchado». «Que no se lleven los patos», concluye Luisa mientras de despide.

Jesús Gamero también pasea por el parque habitualmente para hacer deporte. No está de acuerdo con la apasionada defensa de Luisa. «Sobran. Cada vez hay más y habría que hacer una limpieza. Cada vez que vienen los niños, se los tiran encima. Yo creo que estaría bien que hubiese algunos, 10 o 15, pero no tantos como ahora».

Antonio Asensio, otro usuario, también cree que causan demasiados daños. Señala que se comen el césped y que sus excrementos provocan que las zonas de jardín sufran daños.

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