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«Cuando vi cómo pegaba a la mujer no lo pensé y tiré para adelante»

Mario Prado forma parte de la Policía Local de Badajoz. :: J. V. ARNELAS
Mario Prado forma parte de la Policía Local de Badajoz. :: J. V. ARNELAS
  • Mario Prado Bautista, Policía Local en Badajoz

  • Iba desarmado en su coche particular junto a su esposa y su hijo, pero tuvo el arrojo suficiente para inmovilizar a un delincuente de 43 años que agredía a su expareja

Mario Prado Bautista (31 años, nacido en Badajoz) no se considera un héroe, pero el domingo por la noche actuó como si lo fuera. Eran las doce de la noche cuando vio en la gasolinera Galp de la carretera de Cáceres a un hombre que golpeaba a una mujer en la cara hasta hacerla caer al suelo. En ese momento, este joven policía local regresaba a casa en el coche particular junto a su esposa y a su hijo de sólo dos años y medio. La noche era cerrada y no estaba armado. «Dudé un poco, sobre todo por el tema del peque, pero en casos como este hay que intervenir».

–¿Cómo se dio cuenta de que había una agresión?

–Volvíamos a casa por la carretera de Cáceres y al llegar a una gasolinera vi cómo un individuo golpeaba fuertemente a una mujer y la arrojaba al suelo. Mi primera reacción fue pararme, intenté dejar el vehículo un poco apartado para evitar que mi hijo estuviera muy cerca, y me identifiqué rápidamente como miembro de las fuerzas de seguridad.

–¿Cómo reaccionó el agresor?

–Intentó huir a la carrera, a pie. Yo fui detrás y le di alcance un poco más adelante. En ese momento se puso violento y comenzó a darme puñetazos en la parte derecha de la cabeza. Hubo un forcejeo hasta que conseguí reducirlo, la verdad es que la gente que se paró no se atrevía a meterse. Mientras tanto, mi mujer fue llamando a mis compañeros y se personaron rápidamente varios vehículos policiales. Era una persona muy violenta, incluso destrozó la puerta de un coche patrulla.

¿Pasó apuros serios?

Yo mido 1,85 de estatura pero el individuo era un tipo corpulento, grueso y bastante alto, un delincuente de cuidado. Yo sabía que corriendo no iba a poder ganarme, pero cuando lo alcancé me costó bastante reducirlo. Me lanzó dos puñetazos a la parte derecha de la cabeza, estuvimos forcejeando, pero al final mis compañeros me ayudaron a reducirlo.

¿Dudó en algún momento antes de intervenir?

Sí, la verdad es que dudé un poco por el tema del peque sobre todo, no es una situación agradable ni para mi mujer ni para el niño, pero yo tengo las cosas muy claras y en un caso como este hay que intervenir estés o no de servicio.

El agresor podría haber ido armado pero usted no llevaba pistola...

Me tiré a manos vacías, porque yo dejo todo en la jefatura de policía cuando me voy a casa. Pero la formación de defensa personal que tenemos me permitió solventar esa acción. Es cierto que no sabes lo que puede llevar esa persona, porque podría haber tenido un arma blanca o de otro tipo, pero no me lo pensé dos veces, tiré para adelante y salió todo bien.

¿Cómo se sintió cuando todo había acabado?

La verdad es que cuando termina todo te pones a recapacitar y piensas que si él hubiese llevado un arma podría haber terminado la detención de una manera distinta. Pero bueno, en ese momento lo que piensas es en esa mujer que necesita tu ayuda -sobre el agresor pesaba una orden de alejamiento-, una mujer a la que están maltratando, una víctima más de esa lacra. Se trataba de ponerla a salvo y se consiguió.

¿Habló con la víctima?

Estaba muy nerviosa, llorando. No paraba de decirme que le estaba pegando. Era un claro caso de violencia de género.

¿Qué le dijo su esposa?

Ella también estaba muy nerviosa porque la situación a la que me enfrenté era complicada para mí. Yo estoy familiarizado con el riesgo, he trabajado durante diez años como policía local en Valdelacalzada y hace un mes me he incorporado a la Policía Local de Badajoz. Mi mujer ya sabe cuál es mi función, pero ella no está acostumbrada a verme en una situación de peligro como la que viví.