«Para mí las 'BBC' son fotografías de alimentación, las que dan de comer»

Fundador de un banco de imágenes con más de 37.000 instantáneas y autor de obras memorables, proyecta una especie de red social para 'vender' la región en el mundo Matilde Sánchez Profesora extremeña afincada en MéxicoCarlos Criado Fotógrafo

JUAN DOMINGO FERNÁNDEZ
«Para mí las 'BBC' son fotografías de alimentación, las que dan de comer»

Se le llena la boca hablando de Extremadura. Y de la dehesa extremeña. No ha perdido el tiempo. Desde 1985 ha participado en más de treinta cursos, talleres, seminarios y jornadas relacionados con la imagen. Y no olvida su parcela doméstica: atender un estudio de fotografía bien conocido en su ciudad.

-¿Carlos Criado busca la buena foto o la buena foto es la que se encuentra por azar?

-Suelo buscar la buena foto. Como profesional de la fotografía que lleva 17 años trabajando en esto, siempre intento buscar la luz, el encuadre y la composición. No quita que ocasionalmente te encuentres alguna fotografía al azar, pero el azar significa muchos años de trabajo, mirando, observando y buscando esa buena foto.

-¿Cuántas cámaras tiene?

-Ahora mismo, seis.

-¿Recuerda cuál fue la primera?

-Por supuesto. Era la Nikon 601. Me la regaló mi padre hace un montón de años. Nunca había tenido cámara, hice un curso en el instituto El Brocense y siempre me quedé con la ilusión de tener una cámara fotográfica. Mi padre me dijo que iba a regalarme un DVD para casa y le dije: «Papá, yo no quiero un DVD, yo quiero una cámara». Al final se presentó con la Nikon 601. A partir de ahí retomé la fotografía y empecé a estudiar, a aprender y al final me hice profesional.

-¿Revelaba desde el principio o pasó directamente al color?

-No, no, revelaba en blanco y negro, tenía mi laboratorio en casa, hice muchas prácticas en el instituto y, lo más importante, antes el precio que tenía el revelado era imposible para un aficionado pequeño como yo. El revelado es mágico. Eso de ver cómo va saliendo la fotografía, poder trabajar con ella es una magia que no se debería perder: cuando empiezas a descubrir la luz, a descubrir la imagen. En la fotografía digital, al verla al instante, esa magia se pierde. Y no solamente la magia, sino el concepto de la fotografía, el ir buscándola... Parece que ahora trabajamos simplemente apretando el botón.

-¿Antes de centrarse en la fotografía, a qué había pensado dedicar su vida?

-Estuve trabajando con mi padre, que tenía un almacén de leña y carbón que suministraba a las comunidades para la calefacción. El negocio del carbón en unos años se iba a acabar porque venía el gas-oil, el gas ciudad y como ya tenía esa afición tremenda por la fotografía, decidí cogerla como profesión. Empecé a hacer trabajos, busqué un local, seguía trabajando con mi padre, pero por las tardes iba a mi estudio a hacer fotografías.

-¿El trabajo ese de la leña y el carbón también le facilitó el contacto con la naturaleza?

-No, no, la naturaleza la he sentido desde siempre. Mi padre tenía en las Viñas de la Mata (y sigue teniendo) un chalé y como soy muy aficionado a las motos, desde pequeño cogía la moto y me iba por el campo a moverme, a estar en medio de la naturaleza, que es algo que me apasiona.

-¿Dónde se subió para hacer esa foto de una playa, 'Enamorados'?

-Bueno, esa fotografía, 'Enamorados', está hecha en Nazaret.

-Claro, allí hay acantilados...

-Hay acantilados. Nazaret tiene dos niveles. De hecho, hay una especie de ascensor, como un tranvía, que sube a la parte de arriba, donde hay una iglesia. Cuando vi la pareja allí en la playa, al atardecer, el sol había caído mucho, cogí la cámara rápidamente para hacer la foto.

-¿Sin trípode?

-En ese momento no pude sacar el trípode porque la luz era muy baja y tenía que estar muy asomado al acantilado. Normalmente trabajo con trípode, pero en ese momento fue muy rápido, la luz se me iba, la pareja estaba allí y no podía decirles que esperaran, que se colocaran. La titulé 'Enamorados' por tres motivos. La foto tiene tres elementos muy bien diferenciados: el mar, la zona húmeda y la zona seca; y luego la pareja, que está en el centro. Y el título va por tres cosas también. Yo siempre digo que el mar está enamorado de la playa, la va acariciando continuamente. La pareja de abajo es una pareja de enamorados, han bailado en la playa, se ven las pisadas, y luego es que hice la foto el día de mi veinte aniversario de boda, y yo sigo enamorado de mi mujer. Por esos tres elementos principales se titula 'Enamorados'.

-¿Qué distingue a una buena foto de eso que se llama simplemente 'una postal'?

-He intentado introducirme un poco en el mundo del arte. Y al analizar por qué una fotografía llega a ser artística o no, compruebas que hay fotógrafos artistas, hay artistas pintores, artistas escritores, pero no todas sus obras creo que sean obras de arte. Considero que la foto 'Enamorados' sí es una obra de arte, pero no porque lo diga yo, sino porque la sociedad entera me lo dice a mí. Una obra de arte es la que te llega al corazón, te transmite una emoción, un sentimiento. Y 'Enamorados' te transmite sensaciones, te hace que no tengas interés en abandonar esa imagen: que quieras verla una y otra vez. Influyen muchos elementos: la composición, el encuadre... la calidad técnica, que haya fugas dentro de la fotografía. Una foto puede tener un único plano o puede llegar a profundizar tanto que te transmita emociones. Cuando toca la fibra sensible es cuando la fotografía es una obra de arte.

-Henry Cartier Bresson dijo: «No me interesa la fotografía sino la vida». ¿Comparte la idea?

-Estoy con él. A mí me interesa la vida. La fotografía es un medio de expresión, y yo la utilizo como tal. Cuando estoy en medio de un bosque, en medio de la dehesa extremeña contemplando ese paisaje utilizo la fotografía para retener ese instante y poder enseñárselo a todo el mundo, porque si no lo puedo enseñar a nadie, si lo tengo para mí no me sirve. Lo utilizo como un medio de expresión. Cuando contemplé la fotografía 'Enamorados' lo único que quería era captarla, no para mí, porque yo la estaba disfrutando en el momento.

-¿Qué zonas de Extremadura recomienda para fotografiar a sus amigos que vienen de fuera?

-Extremadura es tan maravillosa que para mí es superdifícil... Lo que sí recomiendo a cualquier persona que venga es que conozca la dehesa extremeña. Le pido que abandone un poco la ciudad, que no deje de visitar Trujillo, Cáceres, Mérida, Guadalupe, Plasencia... El arco de Cáparra tiene un encanto especial, el puente de Alcántara es grandioso, toda la zona de La Serena... El castillo de Puebla de Alcocer es una de las vistas más maravillosas que tenemos en Extremadura. Infinidad de sitios, pero a mí me gusta visitar la dehesa en soledad. Cuando estoy solo en medio de un bosque me llegan los sonidos de la dehesa. Cuando dejo de hablar y de escuchar el ruido de los coches, el movimiento... Si vas acompañado, inevitablemente hablamos, pero cuando tú estás solo, empiezan los pájaros a cantar, empiezas a escuchar el viento moverse entre los árboles. Son momentos de los que tengo muy buenos recuerdos.

-¿Hacer las famosas BBC (bodas, bautizos y comuniones) es un recurso para sobrevivir? ¿Le gustaría dedicarse exclusivamente a la fotografía?

-Hace años un fotógrafo, no recuerdo si Genín Andrada u otro de ese nivel, me dijo: «Hay dos tipos de fotografía. La fotografía de alimentación y la fotografía creativa». Para mí las 'BBC' son fotografías de alimentación, las que me dan de comer. Sin embargo, las fotografías que me gustan son mis fotografías artísticas, no solamente paisajes, sino de monumentos, documental y de reportajes. Pero vivimos en Extremadura, no nos podemos especializar; no podemos dedicarnos solo a publicidad, solo a paisajes o a naturaleza, tenemos que dedicarnos a todo.

-¿Qué busca cuando hace retratos?

-El retrato es algo bastante complejo, por lo menos para mí. En el mundo de los fotógrafos profesionales decimos que hay fotógrafos y hay aprietabotones. Hay mucha gente que se dedica a apretar el botón, e incluso a cobrar por ello. El aprietabotones no busca nada cuando hace un retrato. Solamente busca que técnicamente la fotografía esté correcta. Yo lo que busco es representar lo más bello de la persona. No solamente busco fotografiar el carácter, la personalidad, eso no me interesa tanto como mostrar lo mejor de él. Primero intento analizarlo, hablar, conocer su expresión, sus movimientos; conocer cuál es su mejor postura y al final conseguir que esa persona se vea no solamente bien representada sino también favorable.

-¿Cuánto le interesa la política?

-La política me interesa bastante poco. Pero sí que me interesa que nuestros dirigentes lo hagan bien. Entonces, me gustaría poder ayudar a los políticos a conseguir sus objetivos. Todos debemos ayudar y más en estos momentos, al desarrollo de Extremadura y aportar nuestro conocimiento y nuestro saber para que Extremadura como comunidad tire para adelante. Me da igual quién la esté dirigiendo en este momento.

-Dígame un libro que le haya impresionado especialmente.

-Hay un libro que recuerdo mucho, 'El Principito se pone la corbata', de Borja Vilaseca. Es un libro de autoayuda, y a mí me ayudó muchísimo cuando lo leí porque aprendes a entender cuáles son tus reacciones ante la vida, ante la sociedad, ante el resto de la gente. El libro me parece magnífico y lo recomiendo.

-¿Y una película?

-'Carros de fuego'.

-¿La elige por la historia, por la música, por la fotografía?

-Por todo. Creo que lo que más me impactó de la película fue el sonido, cuando te introduce en todas las escenas.

-¿Cuáles fueron los principales retos que tuvo cuando presidió la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Extremadura?

-Yo me encontré con el problema que se deben de encontrar todos los presidentes de todas las asociaciones, y es crear una comunidad de gente que tenga la misma visión, los mismos objetivos y los mismos valores. Cuando eso no es así, la comunidad no puede tirar hacia adelante. Conseguir que la comunidad tuviera los mismos valores, la misma visión, yo no fui capaz. Como colectivo tenemos un problema añadido, y es que la tecnología nos va pisando los talones. De hecho, creo que dentro de cinco años la profesión de fotógrafo no va a existir como la conocemos ahora mismo.

-¿Y por qué?

-Pues muy sencillo. El avance tecnológico hace que ya no se demanden profesionales en fotografía. El concepto de fotógrafo de boda o de estudio que tenemos ahora no va a existir. Yo analizo lo que ha pasado para saber cómo va a ser el futuro. Si me pongo en el momento en que los fotógrafos tenían la manta en la cabeza, ¿quiénes hacían fotos? Solamente cuatro, porque nadie conocía la técnica del revelado, los equipos... Cuando aparecieron las cámaras réflex, la Nikon FM2, mucha gente no sabía poner el carrete, no sabía engancharlo. Tenías que tener unos conocimientos. Esos conocimientos tenían valor. El fotógrafo cobraba por el valor que daba. Y tenías que saber qué luz utilizar, luz de tungsteno, luz incandescente, los filtros, la sensibilidad, el diafragma... Ese conocimiento tenía otro precio. Pero ya en lugar de cuatro había cuarenta, porque las cámaras eran más baratas, había más sitios donde aprender... Ahora no hay cuarenta, hay cuatrocientos mil que compran una cámara por 600 euros, la ponen en automático y eso les suprime todo el conocimiento que tenías tú que adquirir. La tecnología adquiere el conocimiento por mí: la temperatura la corrige automáticamente, la sensibilidad la suben hasta 1.200 y no tienen ruido ni grano... Entonces, ¿por qué voy a pagar a una persona que me da lo que yo hago? Las empresas ya no nos contratan. Con las bodas ocurre una cosa, la sociedad cada vez es menos religiosa. Mis padres me 'obligaron', y a mis hermanos, a casarnos, y yo creo que a mis hijos ya no les voy a obligar. De hecho, las bodas civiles han superado a las bodas religiosas. Un estudio tiene que pagar un alquiler, un mantenimiento, y no va a tener la demanda que ha tenido en otras épocas. ¿Por qué? Porque la tecnología ha llegado a la sociedad.

-Una curiosidad. ¿Cuántas fotos lleva en la cartera?

-En la cartera llevo pocas, pero en el iPad llevo bastantes. [Risas]. Es una maravilla de tecnología.

-Dígame una foto de las que ha hecho que nunca olvidará.

-La de 'Enamorados' no se me puede olvidar por una cosa muy obvia: todo el mundo me la recuerda.

-Lo que pasa es que esa foto hay que verla de cerca, porque no hay catálogo que le haga justicia.

-Esa fotografía tiene una serie limitada de cinco obras, y están vendidas las cinco, a 1.160 euros cada una. Tengo dos pruebas de autor que son para mis hijos. Esa obra está hecha con una cámara de 30 millones de píxeles. Está hecha con dos archivos de Hasselblad que tienen 16 millones de pixeles cada uno, y luego unidos. Y tengo otra foto que es 'La batalla de Navezuelas'. Recuerdo que bajaba de Guadalupe hacia Navezuelas y vi el bosque precioso, maravilloso. Estaba lloviendo. Llevaba un ayudante con un paraguas y yo con el trípode y la cámara. Hice cuatro fotos y de pronto el viento me hizo mirar hacia atrás y lo que venía era un remolino que hizo que se despejara el agua delante de mí, pero detrás sigue lloviendo. Entonces disparé rápidamente, hice tres fotos, que son las que me dio tiempo, y las otras tres no sirven para nada. La exposición se llamaba 'Momento de luz' por eso, porque me despejó todo el agua e hizo que tuviera esa claridad y ese brillo, porque al fondo se ve que sigue lloviendo.

-¿Es de los que creen en eso de que una imagen vale más que mil palabras?

-Yo digo que una imagen vale más que mil palabras y una buena imagen, una imagen de calidad, vale más que un millón.

-Pensará que no ha hecho aún la foto de su vida, que esa está por llegar ¿no?

-Más que la foto de mi vida, lo que sí quiero hacer es la exposición de mi vida. ¿La foto? No busco una en especial, pero una exposición sí. Ya tuve la de 'Momentos de luz', que fue acogida en bastante sitios y la próxima quiero hacerla con mucho trabajo, con mucho tiempo. Ahora mismo no estoy en el momento de poder hacer mi obra creativa, estoy desarrollando un proyecto empresarial y no tengo tiempo.