Abusa sexualmente de su nieta y le reducen la pena porque estaba dormida

La sentencia ha sido dictada por la Audiencia Provincial de Zaragoza/ABC
La sentencia ha sido dictada por la Audiencia Provincial de Zaragoza / ABC

La víctima se despertó cuando su abuelo le estaba practicando sexo oral. La indemnización: mil euros

R.P. (ABC)

Un abuelo ha sido condenado a tres años de prisión por haber abusado sexualmente de su nieta. Con el Código Penal en la mano, por ese delito podía haber sido castigado con hasta seis años de prisión, y la Fiscalía pedía que se le impusieran seis. Pero el tribunal que le ha juzgado en Zaragoza le ha suavizado la pena porque la niña estaba dormida cuando sufrió el abuso. Desnudó a la niña y le practicó sexo oral y tocamientos en sus genitales.

Según consta en la sentencia, dictada por la Audiencia Provincial de Zaragoza, no le han aplicado la agravante de «prevalimiento», la que se aplica a aquellos que, por una relación de superioridad o parentesco, fuerzan a un menor a acceder al abuso sexual por temor. Dice el tribunal que, atendiendo a lo que dispone el Código Penal, en este caso no se le puede aplciar la agravante de «prevalimiento» porque la niña estaba dormida y, por tanto, no hubo ocasión de que el abuelo -que tiene 50 años- se viera en la tesitura de tener imponer su superioridad ante la niña.

La sentencia da por hecho que tampoco lo hizo cuando la pequeña se despertó y se dio cuenta de lo que el abuelo le estaba haciendo, porque -argumenta el tribunal- la niña fue inmediatamente a contarle lo ocurrido a su abuela -dando por hecho la Audiencia que no lo hubiera contado si se hubiera visto presionada o sometida por el abuelo-.

Al final, en contra del criterio del fiscal, la Audiencia Provincial de Zaragoza ha castigado al acusado con el tramo inferior de las penas previstas para el delito de abusos sexuales a menores de 13 años.

Los hechos se produjeron en la vivienda familiar, en Zaragoza, en la noche del 12 al 13 de marzo del año pasado. En el piso convivían el acusado, su esposa, varios hijos de la pareja y una nieta que hacía escasas semanas había llegado hacía escasas semanas desde Colombia, país de origen del condenado.

Aunque él ha insistido en todo momento en negar los hechos, la sentencia da por probado que aquella noche, «aprovechando que todo el mundo dormía en la vivienda», el abuelo fue a la habitación en la que dormían su nieta y su hija -ambas de cinco años-, se dirigió hacia la nieta y «tras bajarle la braguita, con ánimo libidinoso, le tocó y chupó su órgano genital, tras lo cual la niña se despertó y se dirigió al cuarto donde dormía su abuela, esposa del acusado, contándole lo sucedido».

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