La Diócesis de Coria-Cáceres culmina el proceso para beatificar a un cura de Ceclavín

La Diócesis de Coria-Cáceres culmina el proceso para beatificar a un cura de Ceclavín

El proceso pasa ahora a manos del Vaticano, que decidirá si le otorga el tratamiento de venerable, paso previo para ser beato

EFE

La Catedral de Coria acoge esta tarde el acto de clausura del Proceso Diocesano para la Beatificación del sacerdote natural de Ceclavín Honorio María Sánchez de Bustamante (1886-1965), considerado ya 'siervo de Dios' por la Diócesis de Coria-Cáceres.

El proceso pasa ahora a manos del Vaticano, donde se entregarán por duplicado los más de 3.000 folios que componen la investigación diocesana.

En ella se incluyen las declaraciones de más de 40 testigos y los más de 450 documentos históricos escrutados sobre su figura, entre partidas de bautismo, cartas, homilías y distintos escritos, según ha explicado Francisco Sánchez, notario eclesiástico de la causa.

La congregación vaticana para la Causa de los Santos tendrá ahora que estudiar su validez, realizar un informe teológico más extenso y constatar las virtudes y cualidades de este sacerdote como persona santa para otorgarle el tratamiento de venerable, paso previo para ser beato.

El obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro, que presidirá la clausura, fue el encargado de abrir el proceso en 2009.

'Don Honorio' desarrolló prácticamente sus 55 años de sacerdocio en la localidad de Coria, donde «dejó una huella impresionante» y en cuya entrada al cementerio reposan sus restos, bajo el epitafio 'Hombre de excelsas virtudes y santidad'.

Allí formo parte del Cabildo de la Catedral, como asistente del secretario de la curia, confesor suplente, organista segundo, lo que le sirvió para componer la música del himno a la Virgen de Guadalupe, y administrador de la mitra o ecónomo, así como confesor del convento cauriense de la Madre de Dios.

Según ha apuntado Sánchez, fue un hombre «virtuoso y austero», que ayudaba «a todo el mundo» y «no escatimaba limosna», rodeado de una «fama de santidad», lo que le ha servido para que se abra este proceso y ver si es «digno de ser elevado a los altares».

Una comisión diocesana, con el sacerdote Florentino Muñoz como postulador, ha sido la encargada de recopilar la información para esta causa, en la que se venía ya trabajando antes de la llegada del obispo Cerro a la Diócesis, en 2007, pero que se fue dilatando en el tiempo, según ha reconocido Sánchez.

Se trata del segundo proceso de beatificación remitido recientemente por Coria-Cáceres al Vaticano, tras realizar la clausura diocesana en 2005 de la causa del padre Leocadio Galán, fundador en 1939 de los Esclavos de María y de los Pobres, congregación que regenta la Casa de la Misericordia de Alcuéscar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos