Del duque de Osuna a los vecinos de Peñalsordo

Del duque de Osuna a los vecinos de Peñalsordo

MANUELA MARTÍNBadajoz

La finca Piedrasanta, protagonista de este pleito, es una de las grandes propiedades vendidas por el duque de Osuna a finales del siglo XIX a los vecinos de la comarca de La Siberia extremeña, los pueblos de Garlitos, Risco, Baterno, Capilla, Zarza Capilla y Peñalsordo. Eran dehesas que sumaban entonces más de 20.000 hectáreas.

Las fincas se adquirían por comunidades indivisas y los habitantes que las compraban las explotaban mediante la división en pequeños lotes de tierra que se dedicaban o bien a la agricultura o bien a la ganadería, con ovejas y cabras.

Con el paso del tiempo las fincas se fueron dedicando al arrendamiento de los pastos e incluso a la caza. Ese era el uso principal que le daba la empresa Monteros de Casta a Piedrasanta. Los beneficios de ese arrendamiento se reparten anualmente entre quienes tienen acciones en las fincas, que es casi todo el pueblo.

Algunas familias poseen más de una participación, bien porque las han heredado o porque han comprado las de vecinos que deseaban vender.

Uno o varios administradores se encargan habitualmente de la gestión de esos arrendamientos, pero las decisiones sobre el uso de las fincas son tomadas en asambleas a las que se convocan a todos los socios existentes.

Según datos facilitados por los socios, la Asociación Berrocal y Piedrasanta está dividida entre 2.848 participaciones o acciones que están en manos de alrededor de 400 propietarios de los pueblos de Peñalsordo y Garlitos.