Muere el escritor extremeño José Antonio García Blázquez, ganador del premio Nadal en 1973

Imagen de archivo de José Antonio García Blázquez:: HOY/
Imagen de archivo de José Antonio García Blázquez:: HOY

Nacido en Plasencia en 1936, escribió novelas de notable éxito como 'No encontré rosas para mi madre' o 'El rito'

C. MATEOS

Era uno de los escritores extremeños más laureados, pero en la región pocos le recuerdan, y menos aún han leído alguna de sus novelas. José Antonio García Blázquez (Plasencia, 1936), fallecido el pasado lunes en el hospital La Paz de Madrid, deja como legado literario una obra que incluye algunos títulos de notable éxito en su época, en especial 'El rito', galardonada con el premio Nadal en 1973, y 'No encontré rosas para mi madre', finalista del premio Alfaguara en 1968. Esta última, de la que se dice que llegó a vender más de 300.000 ejemplares, fue llevada al cine en el año 1973 en una película protagonizada por Gina Lollobrigida y Concha Velasco.

Tras esos éxitos tempranos José Antonio García Blázquez siguió escribiendo hasta superar la docena de títulos publicados, aunque para él la literatura nunca fue una actividad a tiempo completo, dedicado como estuvo a su trabajo de traductor en la Organización Mundial del Turismo, primero en Ginebra y más tarde en Madrid.

Durante los años setenta y ochenta su presencia en los medios se fue poco a poco apagando, aunque continuó publicando hasta mediada la primera década del siglo XXI.

En Extremadura, García Blázquez nunca obtuvo el reconocimiento institucional que probablemente mereció, algo que quienes le conocieron achacan a su carácter, poco dado a la autopromoción y a las camarillas literarias.

En una entrevista publicada el 4 de octubre de 1981 en el diario ABC él mismo hablaba de ello: «Soy muy insociable, me cuesta mucho entrar en el mundo de los cócteles y los 'cafés gijones'», reconocía.

También en un artículo aparecido en HOY el 11 de marzo de 1989 apuntaba: «Hay mucho círculo cerrado, mucho sectarismo; yo no tengo nada en contra de ello; supongo que quienes acceden a ellos es porque tienen unas cualidades sociales de acceso a esos medios, sobre todo a la televisión», si bien acto seguido aclaraba: «No quiero vivir de escribir, porque creo que se vive muy mal».

En alguna ocasión tuvo que salir al paso de quienes le acusaron de renegar de su tierra, entre otras cosas por haberse inspirado en Plasencia para narrar el ambiente opresivo de la pequeña ciudad de provincias que aparece en algunas de sus novelas.

Tras ganar el premio Nadal en 1973 la revista Alcántara, editada por la Diputación Provincial de Cáceres, le dedicó un artículo, firmado por Valeriano Gutiérrez Macías, en el que, tras reconocer que de algunas declaraciones suyas podría deducirse que tenía un concepto negativo de su ciudad natal, García Blázquez manifestaba: «En realidad yo estoy muy orgulloso de haber nacido en Plasencia y de ser extremeño».

Decía también: «Debo a Plasencia y a Extremadura mi manera de novelar, de ver la tierra y el mundo». La localidad del Jerte le dedicó una calle con su nombre en el año 1997, y lo ha incluido en algunas rutas literarias para dar a conocer a escritores de la ciudad.

Pero en Extremadura no obtuvo apenas reconocimiento institucional. Amigos y colegas escritores sí reivindicaron su figura y su obra, algunos de ellos desde las páginas de este diario, como Gonzalo Sánchez-Rodrigo en su columna 'Desde la Torre Lucía', o Manuel Pecellín Lancharro en reseñas de algunos sus últimos libros.

La Editora Regional de Extremadura sí le publicó 'Amigos y otras alimañas' (2007) en la época en la que estuvo dirigida por Álvaro Valverde.

Los críticos han destacado de la obra de García Blázquez, traducida a varios idiomas, su personalísimo estilo, ajeno a las modas literarias. El también extremeño Gonzalo Hidalgo Bayal le definió como «novelista del sujeto».