Sánchez avisa a Torra: «No aceptaremos una nueva vulneración del orden constitucional»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Efe

El presidente del Gobierno censura la «retórica inflamatoria» de Torra pero también asegura que no cederá a los «impulsos recentralizadores» de la derecha

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez certifica su cambio de tono frente a la Generalitat de Quim Torra. El presidente del Gobierno ha aprovechado su intervención en el pleno que celebra esta mañana el Congreso sobre la situación de Cataluña y sobre el Brexit para reprobar la «retórica inflamatoria» del jefe del Ejecutivo catalán y sus «mensajes gruesos combinados con una dejación de funciones inadmisible». De momento, no tiene intención de ir más allá. En Moncloa siguen creyendo que no hay razones para volver a activar el artículo 155 de la Constitución e intervenir la autonomía catalana, como reclaman PP y Ciudadanos. Pero sí ha avisado: «No aceptaremos una nueva vulneración de nuestro orden constitucional y estatutario».

Sánchez ha insistido durante su intervención inicial de aproximadamente una hora en que cualquier vulneración de la legalidad tendrá una respuesta «firme, pero serena, proporcional y contundente». Con esas premisas, volver a echar mano del 155 es para su Gobierno, sin embargo, una misión casi imposible. El precepto constitucional precisa de la aprobación por mayoría absoluta del Senado, una cámara dominada por el PP de Pablo Casado, que ya ha dejado claro su intención de definir los términos de una eventual intervención y su intención de hacerla mucho más dura de lo que fue la pilotada por Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría; lo que casa mal con la estrategia gubernamental de «ley y diálogo».

El jefe del Ejecutivo ha dejado claro, no en vano, que no tiene ninguna intención de ceder a los «impulsos recentralizadores» de la derecha, al tiempo que ha reivindicado que no es necesario «hablar más alto ni gesticular» para que se entienda su «determinación» y ha recriminado a los populares su actidud. «No pido más que la que tuve yo con el Gobierno de Mariano Rajoy», ha insistido. «La solución (a la crisis catalana) exige tiempo diálogo y lealtad».

En la Moncloa ya avisaban ayer de que la intención de Sánchez con su intervención de este miércoles, a la que se concede una importancia sustancial para el devenir de la precaria legislatura, era poner sobre la mesa un «discurso de Estado para superar la situación que han creado los dos extremos». En la práctica, el dirigente socialista ha evitado la equidistancia que se desprende de ese planteamiento y ha cargado más las tintas contra la Generalitat. Es lo que, en buena medida, exige el partido después de los resultados electorales de Andalucía que los barones achacan, en buena medida a los recelos de su electorado respecto a la relación con el independentismo.

Sánchez ha llegado a acusar a Torra de echar mano de un «desconocimiento de la historia y una manipulación inaceptable» por apelar a la 'vía eslovena' como ejemplo a seguir para alcanzar la independencia. «Denota la desesperación de quien ya no tiene más que la mentira para sostener sus argumentaciones políticas», ha dicho tras recordar todo lo que conllevó la desintegración de Yugoslavia y la guerra de los Balcanes. También ha vuelto a amenazar con desplazar a Cataluña a efectivos de la Polícia Nacional y la Guardia Civil para «garantizar la seguridad de los catalanes» si vuelve a producirse una «dejación de funciones» frente a actuaciones como las de los CDR que este fin de semana cortaron la AP-7 y levantaron peajes.

El presidente del Gobierno, además, ha dejado claro una vez más que rechaza el referédum como solución a la situación que se vive en Cataluña y ha puesto el Brexit como ejemplo de cómo ese tipo de salidas sólo provocan «incertidumbre económica e inestabilidad» además de frustración. «Nada mejor que un referéndum para partir en dos la sociedad», ha llegado a afirmar. Así ha llamado a los independentistas a emprender una modificación del estatuto y a buscar la mayoría de tres quintos que exige esa reforma si es que quieren avanzar en el autogobierno. «Lo primero que tienen que hacer es reconocer a los no nacionalistas», ha zanjado.

Casado: «Que lo haga de una vez. 155 ya»

Poca confianza albergaba ayer el PP en el discurso que Pedro Sánchez había preparado para esta mañana en el Congreso. Sólo un anuncio habría satisfecho a Pablo Casado: la puesta en marcha del procedimiento para aplicar de nuevo el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Todo lo que no sea tomar el control institucional de la Generalitat, queda fuera de lo que los conservadores esperan del Gobierno. Y siendo así, el líder del principal partido de la oposición da ya por «acabado» el tiempo del PSOE en la Moncloa: «Lo que tiene que hacer es cumplir con su palabra y convocar elecciones generales cuanto antes y, sobre todo, hacerlo antes de que sea demasiado tarde para su partido y para su país».

En el PP no conceden credibilidad alguna a las advertencias que se han sucedido en las últimas horas desde la Moncloa, incluso vía postal, a la Generalitat. A juicio de los populares, el apoyo de los partidos independentistas al Ejecutivo en la moción de censura ha lastrado la respuesta de Sánchez a la situación que se vive en la Cataluña. «El Gobierno sólo puede amenzar que va a amenazar -ha concluido Casado-, porque debe su permanecia en la Moncloa a los votos de aquellos que quieren romper España». Y en este contexto, el presidente de los conservadores sospecha que el PSOE no está por la labor de recurrir al 155, pese a la promesa de «contundencia». «Y la montaña parió un ratón», ha lamentado.

Casado, que se pregunta «qué más tiene que pasar», no sólo «responsabiliza» de la crisis catalana a Sánchez, sino que exige al presidente «aterrizar», aprovechar el Consejo de Ministros del 21 de diciembre en Barcelona para enviar a la Generalitat el requerimiento que activa el proceso del 155 y trasladar a los socios comunitarios los detalles de la situación.

Además, ante la solicitud de «lealtad», Casado ha reprochado a Sánchez el no haberle telefoneado para mantener un nuevo encuentro tras su entrevista del 2 de agosto en la Moncloa.

Iglesias: «Ningún independentista quiere una guerra en Cataluña»

En otro tono ha participado Pablo Iglesias, que ha pedido calma. Tanto al Gobierno como al independentismo. El líder de Podemos cuenta con la ventaja de ser interlocutor de ambas partes. Por un lado es, al menos de momento, el socio preferencial de Pedro Sánchez. Por otro, su defensa del derecho de autodeterminación le abre la puerta de las fuerzas secesionistas, muy especialmente la de Esquerra. Y esto permite que su mensaje sea escuchado en un bando y en el otro.

El secretario general de Podemos ha advertido al jefe del Ejecutivo del peligro de dejarse llevar por el mensaje de PP y Ciudadanos. Esto es, intervenir de nuevo la Generalitat de Cataluña, ya sea por medio de una nueva aplicación del 155 o de la ley de seguridad nacional.

También ha censurado a Quim Torra y su elogio a la «vía eslovena», una independencia que conllevó una guerra de diez días en la que perdieron la vida 68 personas. «Se lo dije a Torra. Respire antes de hablar, y se lo digo también al presidente. Hay muchos sectores que le están presionando para que usted también incendie Cataluña. No lo haga, no es bueno para España ni para Cataluña», ha señalado Iglesias.

El líder de Podemos ha insistido en la necesidad de tender puentes ante la escalada de tensión entre Moncloa y el Palau de la Generalitat. Y la mejor forma de hacerlo para el líder de Podemos es sentarse a negociar los Presupuestos del año próximo. «Hablen, hablemos, parlem», ha dicho desde la tribuna de oradores del Congreso.

Rivera: «Van con los que quieren liquidar España»

Aplicar la Constitución y poner las urnas cuanto antes. Ese es el mensaje que Albert Rivera ha enviado nuevamente este miércoles al presidente del Gobierno después de que la tensión se haya disparado en las calles catalanas y el Ejecutivo de Quim Torra haya apostado por la 'vía eslovena' para aplicar la independencia. «Es una gran irresponsabilidad no hacerlo», le ha espetado.

El dirigente liberal ha recordado Sánchez que su visita a Cataluña será fugaz, de apenas unas horas para celebrar el Consejo de Ministros, pero los catalanes seguirán con un presidente al frente «que nos llama bestias taradas». «Aplique la Constitución y no mire hacia otro lado», le ha instado.

Como ya hiciera ayer, Rivera ha reprochado al jefe del Ejecutivo su pasividad ante el desafío soberanista y ha vuelto a cuestionar que su única respuesta sea enviar cartas. Considera que no es la solución y le ha recriminado que le guste «más dividir que unir». «Hay que reconstruir lo que usted se ha cargado, los puentes, los consensos, la economía, pero España es mucho más que el 'sanchismo' y superará a un presidente como usted», le ha espetado.

Y la única forma de hacerlo, en su opinión, es a través de las urnas aunque con ironía se ha mostrado comprensivo de que le den «miedo» dado el mal resultado reciente del PSOE el 2-D. «Andalucía es solo un aperitivo de lo que va a pasar», ha remachado.

Tardá: «La represión nunca acaba con las ansias de libertad»

«Nos van a abocar de nuevo a la desobediencia». El portavoz de Esquerra Republicana ha lanzado el sombrío el aviso durante el pleno del Congreso sobre la situación política en Cataluña, en el que ha vuelto a exigir al presidente del Gobierno que abra una negociación y dialogue con las fuerzas soberanistas para alcanzar un acuerdo sobre el referéndum.

Joan Tardá ha dejado claro que la estrategia de su partido no pasa por el unilateralismo que reclaman los sectores más radicales del independentismo, incluidos Quim Torra y Carles Puigdemont. El punto de encuentro, ha señalado, será el que se encuentre a través del diálogo. El camino de la negociación será «largo, difícil y complejo», pero es el único que puede conducir a una solución aceptable para «el 50% de los independentistas y el 50% de los no independentistas». Porque «nadie tiene derecho a separar Cataluña de España sin la voluntad de los catalanes», pero del mismo modo «nadie tiene derecho a retener a Cataluña en España sin la voluntad de los catalanes».

Si no dialoga y presenta una propuesta, ha subrayado, «será su tumba política». El portavoz de Esquerra ha admitido que la situación se ha enconado por ambas partes, pero «todavía estamos a tiempo» de llegar a un entendimiento. Pero si se renuncia al diálogo y la negociación, el Gobierno se verá condenado a caminar «por la senda del autoritarismo» y abrirá la puerta «al fascismo».

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