Sánchez solo contó con el 'sí' del diputado cántabro del PRC

José María Mazón. /Efe
José María Mazón. / Efe

Coalición Canaria y UPN oficializan su voto negativo y Compromís, que no pasará de la abstención, reprocha al PSOE que busque «la rendición incondicional» y no los acuerdos

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El final del debate de investidura en el Congreso dejó claro que Pedro Sánchez iba a llegar prácticamente solo a la primera votación para la elección de presidente del Gobierno. A los 123 votos de los diputados del PSOE solo se le uniría al comienzo de la tarde el voto favorable de José María Mazón, el único parlamentario del Partido Regionalista de Cantabria (PRC).

El resto de los partidos pequeños del Grupo Mixto le negaron su apoyo. Coalición Canaria (CC) y Unión del Pueblo Navarro (UPN) oficializaron en su diálogo con el candidato que votarán 'no' y Compromís dará una abstención, pero con la nariz tapada, pues la formación está muy enfadada por la falta de diálogo real y de ganas de pactar del líder socialista.

Ana Oramas, de CC, aseguró que su grupo rechazará la investidura porque el futuro Gobierno no se ha comprometido con las reclamaciones de los nacionalistas para Canarias y porque no están dispuestos a apoyar a un Ejecutivo que tenga como socios o como aliados a los diputados de Pablo Iglesias. Indicó que Unidos Podemos solo rechaza las negociaciones sobre sillones y cargos cuando no se trata de ellos y aseguró que los «nuevos partidos», en referencia a la formación morada y a Ciudadanos, «han venido no para cambiar la política sino para enredarlo todo».

Sergio Sayas, de UPN, anunció también su 'no', porque considera que el discurso de Sánchez es «incoherente, cortoplacista y dañiño para España». Cree que es incoherente que les pida a los demás la abstención para no tener que ser investido con el apoyo de los independentistas cuando en Navarra va a acceder al Ejecutivo regional, desplazando a Navarra Suma, que fue la primera fuerza, negociando con EH Bildu, «que no es una fuerza democrática». Y entiende, además, los planes de Sánchez son dañinos para el país porque «quiere gobernar de la mano del nacionalismo, de quien quiere destruir España».

Joan Baldoví, de Compromís, echó un rapapolvo al líder socialista. Le dijo que su partido, socio de gobierno del PSOE en la Comunidad Valenciana, quiere apoyar un Ejecutivo progresista para España, pero el problema es que Sánchez no quiere negociar, ni con Podemos ni con nadie. «Busca la rendición incondicional, cuando solo tiene 123 votos». Un apoyo gratis para un Gobierno monocolor socialista. Le van a dar una abstención sin ganas en la primera votación y le citaron a negociar, «de verdad», si quieren el apoyo de su diputado para el jueves o «para septiembre».

El diputado del PRC justificó su 'sí' porque, ya en junio, firmaron un acuerdo con el PSOE por el que el Gobierno de Sánchez se compromete a un calendario de obras para ejecutar la conexión ferroviaria de velocidad alta con Madrid y Bilbao y el Estado asumirá la deuda de Valdecilla, el principal hospital de Cantabria.