«Tengo en el recuerdo muchas noches mágicas en Mérida»

Ana Belén en la presentación de su disco 'Vida'. :: HOY/
Ana Belén en la presentación de su disco 'Vida'. :: HOY

El 25 de mayo arranca la gira 'Vida' en el Teatro Romano, donde tantas veces se llevó aplausos como actrizAna Belén Cantante

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Muchos ensayos. Mucho trabajo. Muchos nervios. «Supongo que todo va unido». Ana Belén ultima su próxima gira. En 'Vida' firman canciones gente como Rozalén, Andrés Suárez, Dani Martín o Jorge Drexler. La pista de despegue es el Teatro Romano de Mérida el sábado 25 de mayo.

-Usted fue 'Fedra' en 2007, 'Electra' en 2012 o 'Medea' en 2015. ¿Prefiere cantar o actuar en la 'scaena'?

-Es un regalo. Cualquier estreno teatral o de gira que arranque en Mérida es una suerte. Tengo en el recuerdo muchas noches mágicas en Mérida. Ese teatro es muy querible. En realidad me da igual cantar o actuar. El lugar en sí tiene tanta y tan buena energía que ya uno sube con un plus. Pero ese plus que notas tú como artista lo sientes también en el público. El que se sienta allí a escuchar o a ver un espectáculo va con otro estado de ánimo. Se nota cuando un público es habitual a este tipo de teatros. Nosotros tenemos que estar a la altura.

- 'Isla que habitas en mí', 'Mujer valiente', '¿Quién manda ahí afuera?' Vida huele a chute de endorfinas.

-Es un trabajo con muy buenas canciones. Y no me estoy echando flores porque yo no he compuesto ninguna. En realidad ha quedado un disco redondo. Lo resumo como un canto a la vida. De agradecimiento. Hemos transitado por muchos caminos y esperamos encontrar otros igual de emocionantes a la vuelta de la esquina. Es un poco eso. Decir gracias por todo lo que tenemos y por seguir emocionándonos por lo que hacemos cada día.

-¿Vértigo a salir sola de gira?

-La última gira en solitario fue con 'A los hombre que amé'. Quizás hayan pasado ya cinco o seis años. Me apetecía mucho repetir. Con otros compañeros estás siempre más arropada. Con Víctor he hecho muchas giras también y ocurre algo parecido. La responsabilidad es compartida. Aquí estás sola. Los tiempos del concierto son los que tú marcas. Una canción tras otra. Se trata de disfrutar de cada tema. No en pensar lo que viene, lo que queda, lo que hay que preparar para dentro de cinco minutos... La comunicación con el público surge cuando uno entrega cada tema como si fuera único. No nos faltan fuerzas. Y tampoco nervios. Pero todo entra dentro del paquete.

-'El hombre del piano', 'Derroche', 'La puerta de Alcalá', 'España camisa blanca', 'Solo le pido a Dios' ¿Se siente prisionera de algunas canciones?

-No. No. Ni mucho menos. ¿Cómo me voy a sentir prisionera de canciones como 'El hombre del piano'? Me siento agradecida. Supongo que si un día no la canto me tiran un ladrillo a la cabeza. Como espectadora lo entiendo. Todos retenemos en nuestro disco duro temas porque nos recuerdan a algo o a alguien. Y quieres escucharlos en directo para sentir todo eso. Y si no, te sientes engañado. Yo como espectadora me sentiría engañada. Pero no las canto porque la gente las quiera. Las canto porque me encanta hacerlo. Además nunca salen igual. Es como un personaje. Tienes un texto y sabes cuando tienes que llorar o reír. Muy bien. Pero nunca lloras o te ríes igual. Con las canciones pasa lo mismo. 'El hombre del piano' cada día sale con una energía distinta. Y me encanta.

-Usted huele los himnos desde la cocina.

-Si supiéramos lo que va a ocurrir no tendría ninguna gracia lo que hacemos. Cuando teníamos aquel disco doble cerrado y de repente nos llegó 'La puerta de Alcalá' nunca pensábamos que ocurriría lo que ocurrió. Tiene que haber una coincidencia entre lo que tú entregas y lo que la gente está dispuesta a recibir. Y esa coincidencia se nos escapa a todos.

-Hace pocos días, en una entrevista, Justo Vila nos dijo que añoraba a los cantautores, que tenía la sensación de que el público de ahora no los necesita.

-Luis Pastor, Pablo Guerrero o Aute han sido muy grandes. Pero han venido generaciones posteriores. Pedro Guerra, Jorge Drexler o Ismael Serrano por ejemplo. Luego llegó Rozalén, Bebe, Andrés Suárez o Marwan. Víctor, Luis o Pablo tenían su lenguaje. Después llegaron otros con otros lenguajes y vendrán otros más. Los músicos y los artistas son el reflejo de lo que la sociedad en ese momento reclama.

-Le vimos recientemente en el Instituto Cervantes hablando de Lorca y es inevitable acordarse de su 'Lorquiana'.

-En este país tenemos la suerte de haber tenido a Lorca y la desgracia de haberlo perdido porque lo mataron siendo tan joven. Yo leí a Lorca en casa de mis padrinos en Sevilla. Tenían un libro por allí y cuando empecé a leerlo se me abrió un mundo. Al poco tiempo mis compañeros del Teatro Español, al cumplir 17 años, me regalaron sus obras completas. Luego interpreté a Adela de 'La casa de Bernarda Alba'. Es una suerte que podamos tener este legado. A veces maltratamos como país a nuestros héroes. Ser un poeta como Lorca en su tiempo era para héroes. Hoy lo conocen en todo el mundo, pero es nuestro. Y fue un héroe.