13 maneras de definir HOY

13 maneras de definir HOY

La gala tuvo tres partes: la de las reflexiones, la de los galardones y la de la diversión

J. R. ALONSO DE LA TORRE

La noche estaba tranquila: ni llovía, ni hacía viento ni se atisbaban aún las nieblas de la santa. No era fácil aparcar, pero acababas encontrando sitio. Al salir del coche, te golpeaba una sensación de tibieza muy agradable. Al fondo, las luces del Palacio de Congresos iluminaban con destellos de fiesta y al lado, amparando la armonía, el río discurría parsimonioso y secular, como si quisiera sustanciar con su fluir doméstico, repetido, la contundencia de la tradición: aquí está el Guadiana, aquí está HOY.

El hermano de mi suegra (HOY, el Guadiana, mi suegra...) me explicó hace años por qué compraba HOY. «Es que sabes lo que te vas a encontrar, es que no da bandazos, es que cambian las modas y los gobiernos, pero HOY no se casa con nadie y te da seguridad y certeza», me dijo y, no sé por qué, pero me venían sus palabras a la memoria mientras me dirigía hacia el auditorio donde se celebraría la gala Extremeños de HOY 2015.

Invitaban las azafatas a pasar a la sala y el patio de butacas del Palacio de Congresos de Mérida, estaba completamente lleno de un público expectante y atrapado, a las primeras de cambio, por el dominio escénico que demostraba Teresa Viejo, presentadora de la gala. Expresividad, dicción, manejo de los tiempos... La periodista imprimió desde el primer compás un ritmo conveniente al acto. De su mano, se sucedían discursos, reflexiones y definiciones.

En la primera parte de la gala, la reflexiva, pudimos escuchar hasta trece definiciones de HOY. El periódico que nos une... Una miscelánea de sentimientos y personas... Un diario entretenido, agradable y con contenido... Definía Teresa Viejo. Explicaba después Ángel Ortiz el medio que dirige: Un periódico que mira a los ojos, que mira de frente... Que empatiza y, si es necesario, incomoda... HOY no es un obstáculo, sino un punto de encuentro... HOY es una llave maestra (y, a continuación, instrucciones de uso), úsenla para encontrarse...

En el patio de butacas, la Extremadura que gobierna: Blanca Martín y José Andrés Mendo representado a la Asamblea. María Victoria Domínguez o el equilibrio de Ciudadanos. Miguel Ángel Gallardo y Rosario Cordero liderando las diputaciones. La cordialidad placentina de Fernando Pizarro. Miguel Ángel Morales o la política sin ceremonias. Ignacio Sánchez Amor y Juan Andrés Tovar, nuestros hombres en Madrid. Cristina Herrera, muy segura, más en su sitio que nunca. La fuerza tranquila, cotidiana, al pie del problema, de los alcaldes de las villas extremeñas: desde Malpartida de Cáceres, Alfredo Aguilera; desde Guareña, Abel González; desde Madrigalejo, Sergio Rey; desde Llerena, Valentín Cortés... Y la campechanía vigilante de la fiscalía en Juan Calixto Galán.

Sobre el escenario, se sucedían las definiciones de HOY. Para Antonio Rodríguez Osuna, alcalde de Mérida, es un diario que se mantiene independiente del partido que gobierne y un periódico identificado con su tierra. Guillermo Fernández Vara lo definía como calentito, creíble y veraz. Lo primero porque esa era la sensación que le dejaba HOY cuando, recién casado, se estableció en Badajoz, tras la catedral, y lo recibía cada mañana a las seis de la madrugada. Creíble porque solo así ha podido resistir tantos años en los quioscos. Veraz porque esa es la característica que se le atribuye en una región donde las noticias lo son «porque lo dice el HOY».

Hubo más definiciones. Hasta 13. Javier Bueno, el médico premiado como Extremeño de HOY, lo dibujó muy pediátrico: «Es el cordón umbilical que me nutre para saber de mi tierra». Y Teresa Viejo cerró las acepciones de HOY con otras dos: «Un medio de comunicación saludable» y «un periódico que permite saborear las cosas cercanas que vertebran la región». Se llevaba bien la parte reflexiva de la gala. Se sucedían los discursos y el ritmo de apariciones y mutis mecía adecuadamente. Las ideas que se desgranaban en el atril estaban envueltas en sencillez y claridad. Ángel Ortiz en torno al maniqueísmo, Osuna sobre lo tradicional, Vara y el centro... Tres títulos breves para tres conferencias sintéticas.

El director de HOY abogaba por recuperar los grises y tolerar la ambigüedad bien entendida frente a la dictadura de lo malo y lo bueno, de lo negro y lo blanco. Tomaba posición en contra del maniqueísmo del me gusta y los 140 caracteres. Rechazaba la esencia del horror contenida en un teléfono móvil cuando incita a anteponer lo individual a lo comunitario. Apostaba por el matiz y por las preguntas frente a las respuestas para acabar clamando por el consenso: «Cada minuto que transcurre en esta región sin un pacto sobre lo que queremos es un minuto perdido».

Osuna o lo tradicional... Emparejaba el alcalde de Mérida a los partidos políticos y a los medios de comunicación en un paralelismo pedagógico. Denunciaba el descrédito que la última modernidad parece insuflar sobre lo tradicional, ya sean los periódicos con peso o los partidos con años de lucha y experiencia, para ensalzar lo novedoso, que, para él, es, a veces, un cúmulo de trucos de prestidigitación que duran lo que duran. Creía necesarios los grupos independientes de prensa, que se mantienen en el tiempo, y los partidos que defienden las libertades públicas desde hace tiempo.

Vara y el centro... El presidente de la Junta hacía pedagogía política con reflexiones sencillas. Desnudaba la noción de centro político de cualquier peso ideológico y la situaba en el ámbito de las actitudes. Para el presidente, ser de centro es adoptar posturas de respeto, de tolerancia y de consenso.

Acababa, en fin, la primera parte de la gala y llegaba la segunda, la de los premiados y sus presentadores. Son esas presentaciones de los galardonados, hechas por periodistas de HOY, representantes de una redacción que escoge a los premiados, una de las partes más interesantes del acto. Supimos así, por boca de Celestino Vinagre, de los valores, como científico y como persona, del médico Javier Bueno, y de sus aficiones, y de su padre maestro, y de su abuelo, alcalde de Villar del Rey... El cirujano recibió su premio y agradeció a cuantos han significado algo en su vida, además de recordar los espacios de su forja: su pueblo, Villar del Rey; su barrio, San Roque; sus instituto, el Zurbarán y su facultad, la de Medicina de Badajoz.

Cristina Cándido destacaba la importancia del Meiac en la cultura extremeña haciéndonos reflexionar en torno a ese hábito, tan nuestro, tan común, de apreciar lo foráneo y menoscabar lo propio. Ponía el dedo en esa llaga del arte de moda, de nuestra afición a hacer colas ante una exposición muy publicitada sin reparar en el arte magnífico que nos espera a un paso de casa, sin colas, sin modas.

Cristina estuvo segura y brillante. Su presentación fue uno de esos momentos estelares en que una mujer, que hace nada era una joven becaria, crece y emociona con una intervención medida, redonda, exacta... Y tras el agradecimiento de Antonio Franco, director del Meiac, que incidió en que los museos no existen si los ciudadanos no participan, la velada empezó a relajarse con las intervenciones del periodista Antonio Armero, presentando a Miguel de la Quadra-Salcedo, y con el discurso del premiado.

Armero nos retrató al aventurero De la Quadra con su manejo de la cerbatana, su sueño de ser ballenero, su condición de atleta olímpico... Y el héroe ascendió al escenario y decidió que los protocolos están para romperse. Así que Miguel de la Quadra-Salcedo recogió su encina cúbica y llamó al estrado a un grupo de chicas extremeñas, participantes hace años en la Ruta Quetzal, al alcalde de Madrigalejo y hubiera seguido llamando a la gente que aprecia si no fuera porque reparó en que el acto debía proseguir.

Las galas Extremeños de HOY se rubrican con un cóctel en el que hay invitados que se agrupan por afinidades y otros que no tienen grupo fijo, sino que se mueven de mesa en mesa saludando, comentando los discursos y disfrutando de un ambiente en el que los círculos dejan de ser cerrados y las conversaciones fluyen, giran, cambian, mutan, tornan, saltan... Nada está escrito, todo está abierto.

Hay tiempo para el análisis incisivo y veloz y tiempo para la risa y la distensión. Se empieza analizando el discurso del presidente y se acaba encomiando las croquetas ibéricas (estaban en su punto), los preñaditos de prueba de cerdo (deliciosos) o alucinando ante la sorpresa final: unos estuches de fruta fresca lacrados con el anagrama del HOY y de la gala.

Hay tiempo para preguntarse por qué los políticos del PSOE y de Ciudadanos se habían situado en sendas esquinas del salón o para comentar el poco atrevimiento en los atuendos. Porque en la gala, los caballeros no arriesgaron con su vestimenta ni por una apuesta y las señoras optaron por la discreción, lideradas por la elegancia en negro de Cristina Herrera y de Isabel Gil Rosiña.

Solo entusiasmaban el traje de la consejera Begoña García, el estilo de la corresponsal de HOY en Montijo, Belén Fernández, las zapatillas blancas del fotógrafo Jorge Rey, la americana 'décontractée' del redactor J. J. González y el estilazo de la periodista Teresa Chaparro (chupa de cuero, zapatillas Converse, pulseras tobilleras de colorines, bolso dorado).

Reflexión, galardón, diversión... Acababa la gala y la noche seguía tibia y armónica, el Guadiana reincidía en su parsimonia y uno se marchaba a coger el coche, a enfilar la autovía, camino de Cáceres, con la agradable sensación de que leer, escribir, usar HOY, ese periódico que llega a casa calentito cada mañana, es una manera de encontrarse, de encontrarnos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos