Angélica Muñoz, una vida entre el aula y la montaña

Angélica Muñoz en una de las zonas montañosas de Cáceres en la que suele entrenar. :: Jorge rey/
Angélica Muñoz en una de las zonas montañosas de Cáceres en la que suele entrenar. :: Jorge rey

Esta cacereña dirige el colegio Santa María del Prado, en La Roca de la Sierra, y lidera su categoría en la liga extremeña de carreras por montaña

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Durante el año académico, Angélica Muñoz Liberal (13 de agosto de 1975) hace un viaje de 60 kilómetros cada mañana para llegar a su lugar de trabajo. Vive en Cáceres y su jornada laboral transcurre en el colegio Santa María del Prado de la localidad pacense de La Roca de la Sierra. A ese centro educativo, con unos 110 alumnos, llegó hace diez años como maestra de Educación Musical y hoy lo dirige a base de diálogo, compañerismo y proyectos innovadores.

Antes pasó por la empresa privada y, tras aprobar la oposición, impartió clases en colegios de Deleitosa y Miajadas, donde también intentó poner en práctica una de sus máximas: que la educación traspase la puerta del aula.

ALGUNOS DATOS

Biografía
Angélica Muñoz Liberal nació en Cáceres el 13 de agosto de 1975 y estudió Educación Musical en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura.
Trayectoria laboral
Tras trabajar en la empresa privada, opositó y fue maestra en Deleitosa y Miajadas. Hoy es la directora del colegio Santa María del Prado de La Roca de la Sierra.
Deporte
Desde hace diez años practica carrera por montaña y esta temporada compite en la liga extremeña con el Club Atletismo La Serena.

«Está muy de moda trabajar por competencias, pero si no fomentamos la creatividad estamos cortando las alas a la producción futura. Hay que dar rienda suelta a la imaginación, las asignaturas basadas en aspectos memorísticos encierran a los alumnos. Las áreas artísticas enseñan a ver el mundo desde una perspectiva diferente», comenta esta cacereña de 42 años de edad.

Precisamente, con los ojos del que mira más allá, Angélica ha liderado proyectos que enseñan desde la base y educan en valores. Uno de los últimos que ha desarrollado en sus aulas se ha basado en concienciar sobre la lacra social de la violencia de género. A través del grupo de música extremeño 'Pares Sueltos' y su canción 'No te calles' ha trabajado con los alumnos en el visionado de este tema. La iniciativa también se ha puesto en marcha en colegios de Plasencia, Torrequemada, Valdefuentes y Torremocha.

«Empezamos a analizar la música y la letra de la canción y los alumnos expresaron y contaron emociones. Nos sorprendimos porque surgieron grandes reflexiones», reconoce Muñoz, que tiene dos hijos de 10 y 12 años. Tras su segundo embarazo le diagnosticaron diabetes gestacional, una enfermedad que luego se hizo crónica. Sin embargo, le sirvió para descubrir su otra gran pasión: la carrera de montaña. «Al deporte llegué por salud después de que mi endocrina me lo aconsejara», matiza Angélica, que hoy ya es un ejemplo en las consultas médicas de su doctora.

Los inicios como corredora

Primero empezó participando en pruebas populares de Cáceres y en medias maratones de ciudades como Mérida, Sevilla y Madrid. Sin embargo, eso de correr por la ciudad no le entusiasmaba y decidió probar con la montaña. «Con ella fue un amor a primera vista», confiesa.

Hasta el año pasado había participado en varias competiciones sin formar parte de un equipo, pero en octubre de 2017 le llamó Jesús Hidalgo, del Club Atletismo La Serena, patrocinado por Tany Nature. Fue él quien le propuso formar parte del conjunto de montaña. Ante la propuesta no dudó en aceptar y comprometerse con las exigencias.

Desde entonces , una vez al mes viaja a Villanueva de la Serena para que le regulen los entrenamientos. A ellos les dedica cinco horas a la semana y los distribuye entre carreras de 20 kilómetros, series, gimnasio para fortalecer la musculatura y natación.

Esta temporada está compitiendo en la categoría de veteranas (40 a 50 años) de la Liga Extremeña de Carreras por Montaña y entre la veintena de participantes es la que lidera la competición. Ha hecho pódium en todas las pruebas menos en una. Aún tiene que enfrentarse a otras tres.

Todavía le cuesta creer lo que ha logrado en esta disciplina deportiva. «Nunca pensé que sería capaz de hacer 30 kilómetros por una montaña. Sin embargo, con el tiempo aprendes a dosificar la fuerza y a controlar la mente», confiesa con una sonrisa que delata que su esfuerzo está mereciendo la pena. «Este deporte me aporta muchas cosas, aunque lamento que sea minoritario y muy poco conocido».

Apunta que «la participación femenina es muy baja porque son carreras muy duras y tienes que estar físicamente muy preparada». Sin embargo, se muestra esperanzada porque en los últimos años cada vez son más las que lo practican.

Ella invita a probarlo. «En las pruebas hay mucho compañerismo y se ven paisajes espectaculares», comenta mientras recuerda con mucho cariño la carrera Pencona, enmarcada en el Circuito Trail de Extremadura y celebrada el pasado mes de mayo en Aldeanueva de la Vera. «La competición estuvo muy reñida, pero ante todo hubo muy buenas sensaciones. Entramos en meta separadas por muy pocos segundos. Hicimos una gran piña y se fraguó algo muy bonito. Fue una auténtica lucha de guerreras y hubo recompensa».

Ella acabó la tercera de su categoría. Una vez más se subió al pódium. Allí se acordó, como siempre, de todos los que lo hacen posible. «Sin la ayuda y apoyo diario de mi pareja y mi familia nunca podría hacer lo que hago. Ellos son quienes me dan la fuerza para cruzar la línea de meta».

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