Mi viaje favorito... Laponia

«No hay destino inapropiado, solo gente amargada que estropearía cualquiera»

En Finlandia. Viajando por Laponia con su hija./
En Finlandia. Viajando por Laponia con su hija.

'Huecco' ha visto casi todo el mundo, pero aún sueña con viajar a Mongolia, Nueva Zelanda, China, Japón... Es un «entusiasta del mundo»

Celia Herrera
CELIA HERRERA

-¿Cuál ha sido su viaje favorito? ¿Cuándo lo hizo?

- Me gustó mucho Laponia, pero soy un viajero nato, de los que piensa que un viaje te enseña, te espabila, te saca de tu zona de confort, te hace probar nuevas comidas, sabores, te hace respetar a los nativos del sitio que visitas, adaptarte a sus normas, convivir con sus costumbres, descubrir nuevos sonidos, ruidos, olores, colores... En realidad es toda una experiencia sensorial y humana. No viajar te empobrece el espíritu y te hace un poco más egoísta, cerrado y poseedor siempre de la razón. No podría elegir un viaje concreto porque soy un entusiasta del mundo. Si vas con respeto, cada viaje es una hermosa huella en tu alma. Mi pasaporte está lleno de sellos de todas partes.

-¿Volvería allí o es de los que siempre buscan destinos nuevos?

-«Uno vuelve siempre a aquellos lugares donde amó la vida» decía Chavela Vargas... Suelo repetir los que me gustaron pero también soy de descubrir nuevos.

- ¿A quién le recomendaría este viaje?

-A todo el mundo le recomendaría que viaje donde sea. Solo viajando se aprenden cosas de verdad, es una conexión inmediata con otra realidad. Es poner a tu cuerpo y mente a prueba.

- ¿A dónde le gustaría ir si pudiera?

-Tengo verdadera pasión por Rusia, por otro lado me fascinaría ir a Mongolia, me encantaría visitar la inmensidad de Australia, las costumbres maorís de Nueva Zelanda, me da mucha curiosidad China y Japón, tengo asignaturas pendientes con Chile y Argentina. Estados Unidos es un continente casi en sí mismo: estoy deseando ir a Alaska y a Nueva Orleans. Dentro de África me llaman la atención Etiopía, Kenia y la isla de Madagascar.

-¿Cuál es el sitio que más le ha impresionado?

-Construido por el hombre, tengo dos favoritos, el llamado 'Tesoro' de Petra, en Jordania; también la inmensa pirámide azteca del Sol en Teotihuacán (México). A nivel naturaleza pura, las cataratas del Niágara en Canadá en invierno a menos 20º, una pasada. Me gustan los lugares donde no eres nada más que una pulguita en la inmensidad.

-¿Cuántos viajes suele hacer al año?

-Bueno, muchos afortunadamente. Mi trabajo me permite conocer muchos sitios nuevos y siempre saco algo de tiempo para disfrutarlos, aunque no tanto como querría.

- ¿Cuál es el lugar más raro que ha visitado?

-Un restaurante a las afueras de Bogotá llamado 'Andrés Carne de Res'... Cocina excelente, espectáculo de los camareros y camareras bailando asegurado y decoración muy siniestra, como si entraras al infierno, con maniquíes y objetos muy vintage colgados en el techo... Sin embargo, entrar allí es un show, un puñetazo de sensaciones y sabores... con decir que allí escribí seis canciones en una noche que fui a cenar... Muy inspirador.

-¿Es de los que planifica o de los que va a la aventura?

-De los que se planifica, pero preparado siempre para improvisar porque da por hecho que, de lo planeado, solo sale como estaba en el guión el 30%... Me gusta viajar tanto solo como en pareja. Son dos tipos de viaje muy diferentes: el primero eres tú frente a tus propios retos, miedos, deseos; el segundo es lo maravilloso que tiene poder compartir una experiencia.

-¿Y suele mirar comentarios antes de reservar?

-Normalmente sí.

-¿Qué tipo de viaje prefiere: los activos o los de relax?

-Por trabajo he hecho mil de los activos así que, por lo general, prefiero los de relax. Una de las cosas que más me relaja también es poder coger mi coche y salir a visitar destinos que no conozco. Lo hago a menudo en mis ratos libres, tanto en España como en Estados Unidos. Igual que hay cosas en las grandes ciudades que solo se ven si caminas por ellas, hay cosas que solo se ven si coges un coche y disfrutas de los paisajes que vas atravesando.

-¿Mar, montaña o ciudad?

-¡Los tres! Adoro la playa, mi música es muy de sol, mar, arena... Me gusta hacer windsurf. Pero soy fan total de la nieve y la montaña. No hay invierno sin que salga a esquiar y a hacer snowboard. Gracias a esta pasión he conocido montañas muy chulas como las de Baqueira, Andorra, Finlandia, Aspen, en Colorado; Big Bear Lake, en California... Lugares increíbles para esquiar... Los inviernos me gusta pasarlos en mi refugio de Las Hurdes viendo llover, sintiendo el frío afuera y el calorcito dentro con un buen café. Soy muy de pasar unas semanas al año en el pueblo. Y luego, por trabajo, también acabo en grandes urbes como Madrid, Barcelona, Ciudad de México o Los Ángeles, donde no me desenvuelvo mal, pero he de reconocer que me gusta más el pueblo y el aire limpio de Extremadura.

-¿Low cost o lujo?

-Por mi profesión, estamos hechos tanto a comer un día un bocadillo de calamares como a acabar en un 2 estrellas Michelin de algún chef amigo; a dormir un día por tocar en las fiestas de un pueblo más pequeño en un hotel más sencillo como también a pasar unos días en un 5 estrellas GL donde te invitó el director... Siempre digo que la clave está en saber disfrutar en todas partes y saber adaptarte a cualquier situación. Todo te suma.

-¿Qué lugar visitó y quiso quedarse a vivir en él?

-Ninguno. Creo que lo bonito es saber que te vas de ese lugar y que seguramente volverás para disfrutarlo de nuevo. Al final uno vive donde le permite su trabajo y lo más cerca que puede (no siempre se puede) de su familia y amigos. Viajar debe formar parte de los deseos y los sueños, de ilusionarse y querer descubrir sitios como si fuéramos niños.

-¿Qué viaje le ha defraudado y no recomendaría nunca?

-Ninguno, no hay destino inapropiado, hay solo gente amargada que estropearía cualquier destino con su actitud, hasta el más bonito del mundo. Si tu actitud es positiva y alegre, disfrutarás incluso si te mueves solo unos pocos kilómetros a casa de tus suegros.

-¿Es la gastronomía una parte importante de su viaje?

-Es una parte absolutamente esencial del viaje. Siempre miro los restaurantes de cada ciudad. Me gusta tanto probar producto local más en la calle (con prudencia y siempre aconsejado por conocidos del lugar) como reservar en uno de los mejores de cada ciudad para ver ambos extremos. No podría comprender un destino sin su gastronomía.

- ¿Qué plato recuerda de su viaje favorito?

-Recuerdo muchos, cada plato es una enseñanza y una experiencia... Tengo un recuerdo muy intenso de los sabores del chef José Andrés que nos invitó cuando tocamos en Washington a su restaurante de comida greco-turca Zaytinya, un espectáculo. Pero creo que no cambiaría nada del mundo por un buen jamón ibérico 100% bellota extremeño... Lo podría comer todos los días de mi vida.

-¿Es de los que se atreve a probar de todo?

-Prácticamente sí. En México probé incluso los chapulines asados... son como grillos en un taco... Mi teoría es que le echan tanto picante y limón, que en realidad es como si comieras torreznos o algo así.

-¿Le gusta hacer fotos de sus viajes? ¿Es de los que les gusta compartirlos en las redes sociales?

-Sí, me gusta ofrecer a mis seguidores en redes sociales mi ángulo de ese sitio que visito, lo que me llama la atención.

-¿Qué es lo que no falta nunca en su maleta?

-Ilusión.

-Y en la vuelta ¿Suele traer souvenirs de recuerdo?

-Sí, suelo traer cosas que me encantaron, recuerdos de cada viaje. Se me quedan pequeñas las maletas.

-¿Qué es lo que llevará seguro en su próximo viaje?

-Alegría.