Nieves Villar: Velando por la seguridad regional

Nieves Villar en la sala de control del servicio del 112 Extremadura. :: brígido/
Nieves Villar en la sala de control del servicio del 112 Extremadura. :: brígido

Nieves Villar Fresno es la directora general de Emergencias y Protección Civil

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Enfermera de vocación, encuentra una relación directa entre la labor atendiendo a pacientes que necesitan de cuidados y su tarea actual al frente de los servicios de respuesta ante emergencias de Extremadura. Nieves Villar (Sabadell, 1974) es la directora general de Emergencias y Protección Civil.

Su primera experiencia laboral fue en las Urgencias del Hospital Nuestra Señora de la Montaña, de Cáceres. Un servicio en el que la velocidad en la atención puede resultar fundamental a la hora de salvar la vida a las personas. Esa misma rapidez es la que ahora, como máxima responsable del sistema de emergencias 112 Extremadura, exige al equipo que debe gestionar. «La coordinación es fundamental, porque una respuesta veloz ante las emergencias es la mejor forma de reducir los daños», comenta Villar.

ALGUNOS DATOS

Formación
Tras realizar la diplomatura de Enfermería en la Universidad de Extremadura, completó sus estudios con la especialidad en Logopedia en la Politécnica de Madrid y posee un postgrado de Gestión de Instituciones Sociosanitarias y en Drogodependencia y Sida.
Trayectoria profesional
Trabajó como interina y obtuvo su plaza en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres antes de pasar a tareas de gestión.
Movimiento asociativo
Colaboró ocho años con el Caex en campañas de prevención sobre el VIH e impartió charlas en institutos y en centros penitenciarios.
Familia
Reside en Cáceres y es madre de tres hijos de entre cuatro y quince años.

La plantilla de este servicio, que se encuentra activo las 24 horas de todos los días del año, está formada por 115 profesionales de varias disciplinas.

«Nuestra tarea empieza mucho antes de que se produzca la emergencia, la prevención es fundamental»

El 112 es el encargado de activar las actuaciones y derivar las intervenciones a las unidades y equipos que desarrollan su labor sobre el terreno cuando se genera una emergencia. Es, quizá, el apartado más llamativo del conjunto de tareas que dependen de la «dirección general más bonita de todas», como la define la propia Villar, que llegó al cargo en noviembre de 2017, por lo que todavía no ha cumplido dos años al frente.

Sin embargo, desde la dirección general no solo trabajan para responder ante sucesos que ya se han producido. Una parte menos vistosa de sus objetivos es la preventiva. «Nuestra labor empieza mucho antes», asegura Villar.

En este sentido, deben revisar los planes de protección y de actuación ante situaciones de peligro que deben tener todos los municipios de la región. La intención es reducir los riesgos. «Tenemos acciones formativas destinadas a los alcaldes para ayudarles en estos aspectos», aporta la directora general.

De la misma forma, una de las funciones que tienen encomendadas es la gestión de los espectáculos públicos y las actividades recreativas que se desarrollan en Extremadura. «Trabajamos en todos los aspectos en los que podamos aumentar la seguridad de la población», detalla Villar.

En una línea similar, también son los responsables de campañas educativas en los colegios sobre educación vial.

Vuelta a Extremadura

De padres extremeños, que emigraron para trabajar en Cataluña, residió en Cerdanyola del Vallès durante diez años -«una localidad industrial», rememora Villar- antes de trasladarse a Cáceres. En esta ciudad completó toda su formación académica, siempre dirigida hacia la Enfermería.

El Paideuterion y El Brocense son los dos centros educativos de la capital cacereña en los que cursó sus estudios antes de ingresar en la Universidad de Extremadura.

Tras su paso por el servicio de Urgencias, obtuvo una plaza de interina en la localidad de Santiago de Alcántara (Cáceres). Como su trabajo se concentraba principalmente durante los fines de semana y los días festivos se integró en el movimiento asociativo. «Lo vi como una forma de mantenerme activa a diario y era parte de mi vocación, que también alcanza el ámbito social», expone Villar.

Comenzó a colaborar con el Comité Antisida de Extremadura (Caex) a través de la elaboración de campañas de prevención sobre VIH. Ella impartió charlas en los institutos y en la cárcel de Cáceres y realizó diferentes acciones en los pisos tutelados. «Fueron siete u ocho años en los que la sensación era muy gratificante», reconoce Villar, que entiende que la enfermería es una profesión que va más allá de las técnicas hospitalarias y tiene mucho parte de trabajo relacionado con la educación y la transmisión del conocimiento a la sociedad.

Esa vertiente social también llevó a Villar a incorporarse al sindicato UGT, en el que llegó a ejercer como secretaria de la sección de Salud del área de Cáceres.

Al principio de la pasada legislatura autonómica, en el año 2015, dio el salto a la esfera de gestión con su nombramiento como directora de Enfermería de Atención Especializada del Área de Salud de Cáceres. «Fue un periodo muy bonito y apasionante, pero mi trabajo no cuajó y fui cesada», comenta.

Ese cese hizo que, hasta su nombramiento como directora general, tomara posesión de su plaza en el Hospital San Pedro de Alcántara, en el que estuvo un año en la planta de nefrología y neumología. «En 2007 aprobé la oposición en dos categorías: la básica de enfermería y la de enfermera de atención continuada», expone.

Conciliación

En la actualidad, su puesto de trabajo en la Dirección General está en Mérida. Hasta la capital regional se desplaza todos los días desde Cáceres, donde reside. Madre de tres hijos, reconoce que la conciliación es difícil. «Se hace gracias a los abuelos», dice.

El verano aumenta la complicación. Los niños, en edad escolar, tienen vacaciones, pero es algo que Villar no se puede plantear. «Estos meses también son temporada alta en las emergencias», certifica la directora general en relación a las llamadas que recibe el 112, entre las que tienen un peso destacado los incendios. El teléfono móvil se convierte en un compañero inseparable. «Más o menos, como el resto del año», admite.