El turismo itinerante valora la seguridad de la región para pernoctar en sus vehículos

Antonio Riesgo y su familia, durante su parada en Mérida./J.M. ROMERO
Antonio Riesgo y su familia, durante su parada en Mérida. / J.M. ROMERO

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Antonio Riesgo, junto a su mujer y sus tres hijas pequeñas, ha tenido este año unas vacaciones especiales. La familia ha recorrido toda la Vía de la Plata en autocaravana. De Norte a Sur. Son de Gijón, de donde partieron hace varios días, y camino de Tarifa (Cádiz) decidieron hacer un alto en el camino. Pararon en Mérida, donde hace unos días pasaron la noche estacionados en el aparcamiento del antiguo cuartel Hernán Cortés. Es el área autorizada en la ciudad para este tipo de vehículos además del parking del camping del Vivero.

La autocaravana no es propiedad de Antonio, sino que se la ha alquilado a un amigo. Con ella han viajado durante diez días por la A-66 y han pasado por varias ciudades de varias comunidades autónomas hasta llegar a la costa andaluza. Ahí unos días de playa y vuelta al norte por la misma ruta.

De Extremadura dice que eligieron Mérida para visitar algunos de sus monumentos. También fue la ciudad seleccionada porque Antonio trabajó en la zona durante un tiempo y le dejó una buena impresión. Sobre todo para estacionar con una autocaravana. La seguridad es una de las razones que le animaron hasta venir hasta aquí.

«Extremadura es una de las regiones de España que más nos gustan para hacer noche con la autocaravana porque nos sentimos muy seguros. Al contrario que pasa en otros lugares que tienen costa, por ejemplo en áreas del norte de España, Extremadura es más tranquila. Tanto que podemos dormir con las ventanas abiertas», confiesa Antonio.

Así que estuvieron una noche en el parking situado al lado del Museo Abierto de Mérida (MAM). 12 euros por una estancia de 24 horas más dos euros por tirar las aguas residuales o aguas grises, como algunos las llaman. También tenían que pagar 3 euros por el suministro de luz, pero como Antonio y su familia disponían de batería no necesitaron de este servicio.

Después de ver algunos de los monumentos de la ciudad y pasar la noche, la autocaravana de Antonio puso rumbo a las playas del sur en un viaje que describió como «inolvidable y muy cómodo» para sus niñas, la pequeña de ocho meses.