Los sindicatos esperan que la fusión de Liberbank y Unicaja no genere despidos masivos

Oficina de Liberbank en la calle Santa Eulalia de Mérida. :: hoy/
Oficina de Liberbank en la calle Santa Eulalia de Mérida. :: hoy

Las dos entidades comparten presencia en 39 municipios, 34 de ellos en la provincia de Cáceres

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

El inicio del camino para la unión de Unicaja y Liberbank pone de nuevo en alerta a los representantes de sus trabajadores. La fuerte reestructuración del sector bancario en España ha dejado no solo nuevas entidades sino que además ha adelgazado sobremanera sus plantillas. En Extremadura, Liberbank y Unicaja tienen más de 600 trabajadores, la inmensa mayoría de ellos (560) de la antigua Caja Extremadura. El banco malagueño no quiso ayer ofrecer datos concretos de empleados a HOY aduciendo motivos de confidencialidad aunque indica que en el conjunto del país cuenta con 6.900 empleados. Unicaja comunicó, eso sí, que tiene 52 oficinas en la región.

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«Es pronto para aventurar lo que puede pasar. Hay que ser prudentes. No sabemos nada en concreto más allá del inicio de las negociaciones para la fusión», expresa inicialmente Miguel Ángel Rodríguez, secretario general de la Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas y Afines (Csica) en Extremadura.

Liberbank y Unicaja están presentes, con una o más oficinas, en 39 municipios extremeños. La mayor parte, 34, son de la provincia de Cáceres. Si se consuma la unión de ambas entidades parece evidente que se tocarán las plantillas en esas localidades. Rodríguez admite que «va a ver solapamiento de oficinas sobre todo en la provincia cacereña y eso puede tener su repercusión».

Las dos entidades bancarias cuentan con más de 600 empleados ahora en Extremadura

Con todo, la postura de Csica es que va «a luchar porque el impacto de la fusión sea el menor posible y también se toquen lo menos posibles las condiciones laborales de los trabajadores». Con un ERE todavía desarrollándose en Liberbank y el recorte acumulado de empleados de años anteriores, el sindicato estima que no deben producirse despidos masivos ante una fusión entre Liberbank y Unicaja. Al mismo tiempo se piensa que las salidas que se produzcan sigan siendo incentivadas y se centren en los trabajadores de mayor edad.

El último ERE pactado recoge la salida de 525 empleados

El último expediente de regulación de empleo (ERE) en Liberbank entró en vigor en junio de 2017. Fue pactado con buena parte de los sindicatos, no con todos. Válido hasta diciembre de 2019, plantea avances en la movilidad de los empleados y bajas incentivadas para 525 de los 4.000 empleados que tiene la entidad en el conjunto del país. Prevé la salida voluntaria de los empleados nacidos entre 1956 y 1959 y de los que no se acogieron a anteriores EREs con indemnizaciones de 33 días por año trabajado, con tope en 120.000 euros. Con esa franja de edad (entre 58 y 61 años entonces) el banco tenía a unos 60 trabajadores en la región el año pasado.

De otro lado, Unicaja planteó hace un mes un recorte de unos mil empleados a lo largo de tres años. Ayer se anunció que el banco y los sindicatos evitan el ERE y acuerdan 760 prejubilaciones y 200 traslados con carácter voluntario

La fusión de Liberbank y Unicaja haría que el grupo resultante sería el sexto banco del país en activos y líder en cuota de mercado en cinco de sus seis comunidades donde están asentadas. El nuevo banco lograría una cuota de mercado del 38% en Extremadura. Los cinco grandes bancos (Santander, CaixaBank, BBVA, Sabadell y Bankia) suman en su conjunto un 34% de cuota.