Los 261 extremeños del Valle de los Caídos

El crucero de 150 metros de alto que preside el conjunto propiedad de Patrimonio Nacional. :: hoy/
El crucero de 150 metros de alto que preside el conjunto propiedad de Patrimonio Nacional. :: hoy

La mitad de los ciudadanos de la región enterrados cerca de Franco no tiene nombre, y solo hay una mujer

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

La mitad no tiene nombre y solo hay una mujer. Son los extremeños que están enterrados en el Valle de los Caídos, el monumento del que serán exhumados los restos de Francisco Franco si se cumple lo que el Congreso de los Diputados aprobó el pasado día 13. En rigor, no son naturales de la región, sino personas que llegaron al conjunto monumental ubicado en San Lorenzo de El Escorial procedentes de alguna fosa o cementerio de la comunidad autónoma, lo que hace presuponer que la mayoría eran nacidos o residentes en Extremadura.

En concreto, son 19 los sitios de la región de los que partieron cadáveres con dirección al Valle, si bien hay tres que destacan con diferencia por encima del resto. Son Logrosán, de donde partieron los restos de 71 personas; Badajoz, lugar de origen de 63; y Trujillo, de 49. Entre los tres suman 183, o lo que es lo mismo, el setenta por ciento de los 261 extremeños que están enterrados cerca del lugar al que fue llevado el dictador tras su muerte, el 20 de noviembre del año 1975.

Además de estas tres localidades, hay otras 16 de la comunidad autónoma de las que salieron restos con destino al complejo que está a 58 kilómetros de Madrid y es propiedad del organismo público Patrimonio Nacional. Desde Quintana de la Serena llegaron 18, Herrera del Duque aportó diez, uno más que Cáceres y tres más que Villar del Pedroso. Seis partieron desde Miajadas -entre las víctimas estaba Filomena Martínez Mordillo, la única mujer de todo el listado- y el mismo número desde Torremejía; cuatro desde Campillo de Llerena y Monterrubio de la Serena, tres estaban en Valdelacasa de Tajo y Nogales, dos en Peñalsordo y Plasencia y uno en Villafranca de los Barros, Azuaga, Zalamea de La Serena y Monesterio, según los datos que figuran en la web que el Estado abrió para difundir información relacionada con la memoria histórica (www.memoriahistorica.gob.es).

De localidades del entorno

«Es difícil saber el motivo exacto por el que Logrosán, Badajoz y Trujillo acumulan muchos más casos que el resto, porque es un ámbito de la investigación que está aún por desarrollar a fondo», previene Laura Muñoz Encinar, arqueóloga y antropóloga y uno de los nombres de referencia del Premhex (Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura). «Una posibilidad -plantea la especialista- es que en realidad, los cadáveres procedieran de varios municipios de la zona, es decir, que figure Logrosán, por ejemplo, como lugar de procedencia de los cuerpos pero que en realidad los haya tanto de esa localidad como de otras de la zona, pero se trata solo de una hipótesis».

En el contexto nacional, Extremadura ocupa un lugar secundario en cuanto a su aportación a los enterramientos en el complejo que este año, tras el anuncio de la exhumación de Franco, ha recibido más visitas que en los ejercicios precedentes. Los 261 ciudadanos que salieron de la comunidad con destino al Valle de los Caídos se quedan en casi nada al lado de los 10.327 que llegaron desde Aragón o los 8.931 de Madrid. Hay también 6.281 catalanes, 2.456 asturianos, 1.971 valencianos, 1.213 de Castilla La Mancha, 1.068 vascos, 573 andaluces, 333 castellano-leoneses, 146 navarros, 142 murcianos, 48 gallegos, diez riojanos, dos ceutíes y un melillense.

En total, 33.833 personas yacen en columbarios individuales y colectivos ubicados en las cavidades adyacentes al crucero y a las capillas de la basílica de la Santa Cruz. Fueron llevadas hasta allí en 491 traslados realizados entre los años 1959 y 1983, aunque la mayoría se hicieron en marzo y abril de 1959. También hubo una especial actividad en este sentido en 1961 y en 1968. El espacio monumental, al que el actual Gobierno ha anunciado que quiere dar un nuevo enfoque, se inauguró el 1 de abril de 1959, coincidiendo con el veinte aniversario del final de la Guerra Civil.

Estos traslados, según explica el Estado, fueron dirigidos por el Ministerio de la Gobernación y por los gobernadores civiles, conforme al protocolo establecido en varias circulares de los años 1958 y 1959. «Para la exhumación y traslado de enterramientos individuales de restos identificados en cementerios había de mediar el consentimiento expreso de los familiares», se explica en la web del Ministerio de Justicia. «En el caso de enterramientos colectivos con restos total o parcialmente identificados -sigue- era necesaria la conformidad familiar respecto de todos cuantos estuvieran identificados». Por último, «en los enterramientos individuales o colectivos con restos no identificados, fuesen en cementerios o en otros lugares, se ordenó proceder a la exhumación y traslado sin otras diligencias ni de identificación ni de autorización».

Registros digitalizados

Los tres libros de registro donde constan los traslados, así como las fichas individuales, fueron digitalizadas en cumplimiento del convenio firmado entre Patrimonio Nacional y el Ministerio de Justicia el 6 de octubre de 2009.

Pese a la existencia de estos ficheros, en el caso de los procedentes de Extremadura hay casi tantos identificados como anónimos. En concreto, no tienen nombre 48 de los 114 de la provincia de Badajoz y 81 de los 147 de la de Cáceres. A escala nacional, 21.423 fueron identificados y 12.410 no. «Es bastante habitual que restos procedentes de fosas no hayan podido ser identificados», advierte Laura Muñoz Encinar. «Es todavía más común -añade- que esto ocurra con quienes sufrieron la represión irregular, es decir, gente que murió con los conocidos 'paseos' o las 'sacas'». En buena parte de los casos en los que sí fue posible identificar los cadáveres, se trataba de militares que portaban algún documento o de enterramientos en los que sí se respetó un decreto franquista del año 1938 que establecía que junto a los restos debía incluirse una botella con los datos del fallecido.

El listado de los 261 extremeños que están en el Valle de los Caídos incluye a hermanos y primos. Los dos de Peñalsordo eran Nicolás y Bernabé Serrano Milara. Y en Quintana de la Serena aparecen cuatro hombres apellidados Barquero Barquero, de nombres Ramón, Rafael, Isidro y Miguel. También Pedro y Rafael de la Cruz Barquero, y Diego y J. Andrés Morilla-Velarde Barquero, además de Francisco Murillo-Velarde H. Barquero, según la denominación exacta con la que aparecen en la relación oficial. En Monterrubio de la Serena estaban Sebastián Quetabas Tous y Juan Luis Quetabas Ferrer; en Badajoz, Francisco y Rafael Gómez-Coronado Gómez-Coronado; y en Herrera del Duque, cinco varones con Chacón como primer apellido: Francisco Chacón Vallés, José Chacón Velasco, Ignacio Chacón Lázaro, Fernando Chacón Torralba y Sebastián Chacón Torralba.

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