La extremeña que canta con las manos

La cacereña Myriam Gallardo. :: lorenzo cordero/
La cacereña Myriam Gallardo. :: lorenzo cordero

Myriam Gallardo, intérprete de lengua de signos

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Sus manos lo dicen todo. Con ellas es capaz de contar historias, dar conferencias, comunicar en mítines y hasta interpretar canciones. Myriam Gallardo Sánchez es para muchos extremeños una cara conocida en la región. Seguro que la han visto por la televisión, subida a un escenario, en el hemiciclo de la Asamblea de Extremadura o en el Teatro Romano de Mérida vestida de negro y sin parar de gesticular. Ella es quien se sitúa al lado del que habla o actúa para mucha gente. Suele estar cerca del político, del cantante o del rector, entre otros. Es la voz de quien no oye, es intérprete de lengua de signos.

Esta cacereña de 35 años, que estudió en el colegio San Antonio de Padua y cuenta con un ciclo de técnico superior en animación de actividades físicas y deportivas (Tafad), realizó hace más de una década un curso de lengua de signos. «Empecé a hacerlo porque no encontraba trabajo y me lo comentó una amiga. Me inicié en esto de casualidad y fue todo un descubrimiento. Por las mañanas iba a clase y por las tardes no paraba de practicar», recuerda. Lo cuenta emocionada porque fue en ese momento cuando descubrió lo que realmente le apasiona.

Hoy vive de ello. Tras cursar el ciclo formativo de técnico superior en interpretación de lengua de signos en el instituto Santa Eulalia de Mérida, empezó a trabajar en la Federación Extremeña de Asociaciones de Personas Sordas (Fexas), donde ha estado durante cinco años. «Trabajo con un colectivo que sobrevive a través de subvenciones escasas, así que no pudieron renovarme y me llamaron de Aspesoba, los compañeros de la asociación de Badajoz en la que estuve otros tres años», detalla Myriam, que actualmente trabaja en la Asociación de Personas Sordas de Cáceres.

ALGUNOS DATOS

Biografía
Nació el 27 de agosto de 1984 en Cáceres. Tiene una hija de tres años.
Formación
Estudió en el colegio San Antonio de Padua y, tras hacer un curso de lengua de signos en la Asociación de Personas Sordas de Cáceres, cursó el ciclo de intérprete en el instituto Santa Eulalia de Mérida. También es monitora de ocio y tiempo libre y técnico superior en animación de actividades físicas y deportivas.

Su día a día se resume en ayudar a personas. «Nos encargamos de hacer accesible la información. No traducimos, sino que interpretamos. Buscamos obtener la esencia del mensaje y transmitirlo», cuenta Myriam, que bajo criterios deontológicos basados en la confidencialidad y neutralidad es la voz y las manos de personas sordas. «Vamos a consultas médicas, juicios, al banco, a tiendas de móviles, al registro de la propiedad, a notarios, a bodas y hasta a entierros», comenta.

A lo largo de su carrera profesional ha participado en misas con el obispo de la Diócesis Coria-Cáceres, en el acto de entrega de Medallas de Extremadura, en numerosos plenos de la Asamblea, en mítines políticos, en las aperturas del curso universitario y en rutas por Monfragüe, entre otras actividades.

También se mueve en el ámbito artístico. Empezó actuando en un concierto del grupo La Bruja Roja y siguió subiéndose a escenarios con la cantautora Paula de Alba y agrupaciones que han participado en el festival Escenario Amex organizado por la Asociación Musical de Extremadura. Entre ellos hay nombres como Fonal, Hostal Moscú, Nano Rubio, Rui Díaz y la Banda Imposible. Además, ha realizado videoclips. El primero de ellos fue 'Si se quiere se puede' con el grupo de música El Desván del Duende. A él le siguieron otros como 'Balas de alegría', de la banda de rock de Badajoz Katxa.

Ha interpretado videoclips, conciertos e incluso saetas en la Semana Santa cacereña

Asimismo ha interpretado saetas durante la Semana Santa cacereña en las procesiones del Cristo Negro y Los Estudiantes, con los cantaores Juan Corrales y Jorge Peralta.

Actualmente es la intérprete oficial de Dalmatian's Hit's, un grupo extremeño que versiona grandes éxitos musicales nacionales e internacionales. «Estamos haciendo bastantes actuaciones. De hecho, el próximo 29 de septiembre actuaremos en El Corral de las Cigüeñas de Cáceres dentro del Festival de Artistas Extremeños cuyo objetivo es reivindicar una economía sostenible», apunta tras matizar que sigue colaborando con todos los proyectos que le interesan y le llaman la atención. «A mí la música me encanta. También soy muy teatrera», dice entre risas y sin parar de gesticular.

Día de la Mujer

A los integrantes de ese grupo, Nuria Ruiz y Lete Trujillo, los conoció a partir de su puesta en escena el pasado 8 de marzo en el Día de la Mujer en Cáceres. Participó en la perfomance e interpretó las intervenciones de las personas que presentaron los actos e hicieron el manifiesto. «Se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo ese día», confiesa. También interpretó tres canciones: 'Todos me miran' de Gloria Trevi, 'A quién le importa' de Alaska y 'La puerta violeta' de Rozalén.

Precisamente esta última cantante es muy conocida porque le acompaña a todos sus directos una intérprete de lengua de signos llamada Beatriz Romero. Gracias a ella todas sus canciones y letras son accesibles para la comunidad sorda. «Me lo dice mucha gente, incluso hay quien irremediablemente te compara con lo que ella hace. No me importa, es más, me gusta porque están dando visibilidad a este colectivo y es muy necesario».

Le cuesta elegir cuando se le pregunta por el artista con el que le apetecería actuar en un concierto interpretando una de sus canciones. «Me gustan bastantes grupos, pero me encantaría interpretar en lengua de signos un concierto de Alejandro Sanz». En su repertorio también tiene canciones de Loquillo, de Extremoduro o de Los Delinqüentes, entre otros. «En el ámbito artístico interpretar es menos rígido que por ejemplo cuando haces mítines políticos, aunque sigues manteniendo la neutralidad y la fidelidad del mensaje», explica Gallardo.

Ella ha estado cinco años interpretando los plenos de la Asamblea de Extremadura. «Me encantaba hacerlo. Es un ámbito serio y también es bonito, pero hay momentos difíciles en los que es complicado entender qué están diciendo. Muchas veces utilizan demasiadas palabras para no decir nada. Sin embargo, otros momentos son maravillosos por el juego expresivo que te permite el discurso político», asegura Myriam, quien cree que aún queda mucho por hacer para la normalización de la persona sorda, de la lengua de signos y del intérprete. «Se están dando pasos, pero hay que seguir trabajando».