El drama de la familia de Francisca Cadenas

José Antonio Meneses Cadenas (23 años) es el pequeño de los tres hijos de Francisca. :: arturo portillo/
José Antonio Meneses Cadenas (23 años) es el pequeño de los tres hijos de Francisca. :: arturo portillo

Un libro describe el día a día emocional de los familiares de la extremeña desaparecida hace 23 meses

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

Desde que su madre desapareció, José Antonio Meneses Cadenas (23 años) se ha hecho cinco tatuajes. El último, en su pierna izquierda, es un retrato de ella, de Francisca Cadenas Márquez, que el 9 de mayo de 2017 salió de su casa en Hornachos para despedir a unos amigos y no regresó. «Ahora vuelvo y te hago la cena», le dijo esa noche a José Antonio, su hijo pequeño. 23 meses después, de ella no se sabe nada y a él, la vida se le ha vuelto del revés.

«Mi motor es ayudar a mi padre, y que se esclarezca el caso de mi madre. Y que todo esto sirva para que los que se vean en esta situación encuentren un apoyo». Es una de las intimidades que José Antonio Meneses le ha contado a Jaime Covarsí, doctor en Filosofía y en Filología Hispánica, escritor, autor de 'Lucharé por encontrarte. Crónica sentimental de la desaparición de Francisco Cadenas' (Apeadero Editorial, Mérida, 2019), que estará en las librerías el mes que viene. El libro -editado con la ayuda de la Diputación de Badajoz y de QSD Global Fundación europea por las personas desaparecidas, que lo eligió como mejor publicación en los IV Premios 9M- entra con pies de plomo en la trastienda emocional del drama que vive la familia Meneses Cadenas. La tragedia del marido que a veces sueña que su mujer aparece pero se ha olvidado de ellos y no les reconoce. Y la de los tres hijos, que encauzan la tristeza cada uno a su manera, con protagonismo especial para el pequeño, José Antonio, que es el hilo conductor del relato.

«Yo lo tenía claro desde el segundo día -cuenta el joven-: sabía que mi madre estaba muerta. Además, prefiero pensar así y si aparece, eso que gano». La confesión es un puñetazo de realidad teniendo en cuenta que el libro no es una novela, sino el resumen de las entrevistas que el autor mantuvo durante meses. Hechas todas para recopilar información con la que aproximarse a una realidad dura, que Covarsí maneja con tacto y que se apunta ya desde el título. 'Lucharé por encontrarte' podría ser una frase al aire, un modo más o menos poético de resumir una esperanza. Y puede que lo sea, pero es también algo concreto, prosaico.

«Yo lo tenía claro desde el segundo día: sabía que mi madre estaba muerta», confiesa José Antonio, el pequeño de los tres hijos '

La madre y la abuela

Ese título conecta con Ana Márquez Fernández, fallecida a los 91 años cuando solo faltaban seis días para que se cumpliera el primer aniversario de la desaparición de su hija. Un final triste a una vida marcada por la fatalidad. La madre de Francisca perdió a su marido, a un hijo en un accidente de tractor y a una hija tras una enfermedad larga.

Su nieto José Antonio, que estampó su teléfono móvil contra el suelo al enterarse de que su abuela había muerto, iba todos los días a verla a la residencia de ancianos de Villafranca de los Barros en la que pasó la última etapa de su vida. Allí la visitó un día la policía, y entonces no quedó más remedio que desvelarle el secreto, responder a las preguntas que Ana ya había hecho. «Cuando la policía fue a sacarle muestras de ADN -relata el autor-, ella se dio cuenta, porque a pesar de las batas blancas con que la abordaron para disimular, consiguió ver la pistola de uno de los agentes».

Unos meses después, la abuela falleció. «En el féretro -detalla el libro-, el cuerpo iba acompañado de algunos objetos que pertenecían a Francisca: una medalla de costalera, un coletero y un cartel de desaparecida, ese que circula por todas partes en la región: hospitales, ayuntamientos, paradas de autobús, bibliotecas... El cartel iba manuscrito por detrás, me confiesa José Antonio, y a continuación me advierte de que no puede revelarme todo lo que allí está escrito, solo que aparece la frase 'Lucharé por encontrarte'».

Lucharé por encontrarte' pretende ayudar a quienes estén en una situación parecida y que no se olvide el caso, aún sin resolver

Esta pelea se mantiene a día de hoy, pese a la falta de noticias. La investigación policial no ha dado los resultados esperados, una evidencia que ha generado malestar entre los familiares. De forma contenida, José Antonio aludía a ello en el discurso que tenía pensado leer en una concentración celebrada el año pasado en Monesterio, de donde es Manuela Chavero, desaparecida desde el 4 de julio de 2016. Unos minutos antes de subir al estrado, el joven habló con un mando de la Guardia Civil que trabajaba en el caso de su madre. «Los términos de aquel breve parlamento -se explica- provocaron una desazón en su ánimo que atenazó las pocas energías con las que contaba para leer en público su breve comunicado solidario». Pero unas semanas más tarde, el hijo pequeño encontró fuerzas para retocarlo y publicarlo en su muro de Facebook. En uno de los párrafos, escribió: «Te invaden los recuerdos de una desaparición que hasta a las propias autoridades les está quedando grande. No me quiero ni imaginar cómo deberán sentirse estos investigadores que dicen estar trabajando 24 horas los 365 días del año y no obtienen resultados. Es duro, pero más duro es para nosotros».

Fallos desde el principio

También Ana Galán, amiga de Francisca Cadenas que ejerce como abogada de la familia, es crítica en este sentido. «Creo que los investigadores no supieron llevar el caso desde el principio -se sincera con Covarsí-. Esa es mi opinión. Pero tampoco la primera jueza. ¡Incluso yo misma! Piensa: ¿cuántos casos de este tipo se dan en Extremadura al año, casos que requieran una verdadera investigación? Ninguno. Aquí, la criminalidad es baja, y lo que hay no tiene nada que ver con la muerte de personas. Si acaso, violencia de género, pero ahí no hay apenas nada que investigar. La inexperiencia ha jugado en contra de Francisca, e incluso de Manuela Chavero. Aquí nadie estaba preparado para asumir desapariciones de este tipo». Unas líneas después, la letrada se refiere a la situación actual. «La nueva jueza puedo asegurarte que está pendiente -dice-. La conozco desde hace años y sé que está encima. Aquí lo que ocurre es que no encuentran de dónde ir tirando. Al menos, eso es lo que yo creo, aunque no puedo afirmarlo a ciencia cierta, dado que está decretado el secreto de sumario y no nos enseñan nada».

En este momento, la instrucción está interrumpida y el caso archivado provisionalmente. La falta de novedades va mermando las expectativas de la familia de Francis, como llamaban los más cercanos a Cadenas, «una muy buena persona, muy generosa con todos», según Ana Galán.

«Yo no pierdo la esperanza. Sigo esperando a mi Francis», dice Diego Meneses, el marido, que recuerda que al día siguiente de la desaparición fueron a Mérida a buscarla. «También estuvimos en Almendralejo, porque se empeñó este», dice señalando a su hijo José Antonio, que en un costado tiene tatuada, en números romanos, la fecha que le cambió la vida: IX-V-MMXVII. Y en su bíceps derecho, una frase en inglés: 'Neither the time or the distance can forget what the heart remember' (Ni el tiempo ni la distancia pueden hacer olvidar lo que el corazón recuerda).