Mónica Barroso Bravo, defensora de la gestión de la calidad

Mónica Barroso, fotografiada en Mérida. :: BRÍGIDO/
Mónica Barroso, fotografiada en Mérida. :: BRÍGIDO

Directora de Aenor Extremadura

María Fernández
MARÍA FERNÁNDEZCáceres

«Ayer llegué de Madrid muy tarde a Badajoz y hoy a primera hora ya estaba en Mérida. Creo que soy un poco hiperactiva», confiesa Mónica Barroso Bravo, que hace doce años decidió dejar su negocio por cuenta propia como consultora para entrar a formar parte de la delegación extremeña de la asociación española que certifica los estándares de calidad a las empresas y organismos. Cacereña de nacimiento, vive a caballo entre Badajoz, donde tiene el lugar de residencia, y Mérida, donde se encuentra la sede del organismo del que es directora: Aenor Extremadura.

Su etapa en Cáceres se acabó justo antes de dar el salto a la universidad. Estudió en el colegio La Asunción (Las Josefinas) hasta COU y cuando llegó el momento de elegir carrera, se decantó por la Facultad de Ciencias Económicas de Badajoz. Y a su decisión de cambiar de ciudad le acompañó toda su familia, establecida en la capital cacereña: su padre, natural de La Codosera y dedicado a la venta de electrodomésticos; su madre, de San Vicente de Alcántara y dedicada a la docencia; y sus dos hermanos pequeños. «En el año 1996 toda la familia se mudaba a Badajoz. Yo quería hacer la licenciatura en Económicas y pedí plaza allí». Después, cursó un master en prevención de riesgos laborales con una tesina en materia de calidad. Comienza a trabajar muy joven, ya que tras dos meses de prácticas en empresas le ofrecen una propuesta de trabajo. Dos años después, se lanza al trabajo por cuenta propia y monta una consultoría. «Me gustan los retos, me apetece crecer profesionalmente porque es mi gasolina, mi adrenalina». Tres años después, en 2006, le llegó una oferta de Aenor. «Cuando me hacen la propuesta tenía mi propia empresa y formaba parte de un grupo empresarial. Fue como cortar un cordón umbilical. Para mí, fue un salto cualitativo, aunque no me resultó nada fácil tomar la decisión».

Mónica Barroso se instaló entonces como responsable del organismo en la calle Juan Pablo Forner, cerca de la plaza de España, donde dio sus primeros pasos. En 2010 se trasladan al centro de negocio Mérida - Avenida Reina Sofía. Su labor es la dirección, gestión y coordinación de recursos humanos, además de la labor comercial y de dinamización. Enérgica y vital, es una firme defensora de los protocolos para optimizar recursos y personal. Y desde principios de este 2018, también es la delegada de la región sur, que abarca Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía. Allá donde va, es embajadora de la gestión de calidad.

«A nivel empresarial, la certificación genera credibilidad y eleva el nivel de confianza»

Conciliación

Y todo ello, conciliación mediante. «Soy madre de dos niños de 9 y 6 años. Y es complicado. Acuesto a los niños y continúo con el trabajo. Es difícil parar, y de hecho siempre llevo conmigo mi ordenador portátil. El papá concilia mejor que yo», reconoce. «Tengo poco tiempo pero eso sí, soy muy intensa y tengo mucha energía, así que intento estar al cien por cien siempre en lo que hago. Me gusta hacer deporte, viajar y leer, aunque a raíz de ser madre, mi prioridad son mis enanos».

Aenor Extremadura lleva ya doce años en Mérida. Su equipo está formado por siete personas, de los que cinco son auditores. ¿Por qué certifican las empresas? «Es imprescindible para vender fuera. Es un pasaporte de las cosas bien hechas». Los trámites los comienzan los propios interesados, que tienen que empaparse de la norma y saber qué le demanda el mercado para mejorar. En Extremadura, con un tejido empresarial mayoritario de pymes y micropymes, se suele contar con un consultor especializado para implantar los cambios en el día a día. Una vez implantado, las empresas contactan con Aenor, que envía un auditor a verificar que se cumple la normativa. «A nivel empresarial genera credibilidad y la va manteniendo. La certificación eleva los niveles de confianza y están totalmente valoradas en los diferentes sectores. Son tus credenciales de cara al público, entendido bien como empresa cliente o como consumidor final. Y no permite acomodarse, porque cada año hay que renovar la certificación y por tanto ese compromiso. Así, la empresa es más competitiva», cuenta la responsable. «El certificado es lo visible, la punta del iceberg, pero lo que implica es su puesta en valor. Nos enorgullece entregar certificaciones», dice.

La norma más demandada se refiere a la gestión de calidad ISO 9001, con un 45% de certificaciones

Hay más de 30.000 normas. La más demandada se refiere a la gestión de calidad ISO 9001, que determina los requisitos para un sistema de gestión de la calidad que se utilice en las empresas a nivel interno. Es la más numerosa en el mundo y en Extremadura también lidera la lista, con un 45 por ciento de peso específico. La primera entidad extremeña certificada por Aenor fue Imedexsa en el año 1995 y lo hizo precisamente en este estándar. «Muchas empresas trabajan ya bajo esas premisas y no saben que pueden formalizarlo, acreditar ante todos que no es un discurso vacío», cuenta. «Somos como notarios que dan fe, así que no valen papeles mojados».

La siguiente es la ISO 140001, un estándar internacional de gestión ambiental que copa el 20 por ciento de los certificados de la región y se refiere al compromiso con el medio ambiente . La tercera es la OHSAS 18001, que establece los requisitos mínimos de las mejores prácticas en gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo. Las normas no son sectoriales, sino que están concebidas para utilizarse en el seno interno de las organizaciones independientemente del producto o servicio.

En cuanto a sectores, destaca la alimentación. «Somos una región muy agro y la certificación es un reflejo de la realidad empresarial». Así, cada año, Aenor Extremadura certifica más de 280.000 piezas de jamón, paletas o cañas ibéricas. Además, se puede complementar con diferentes protocolos internacionales o con estándares centrados en el producto en sí, como la marca N. Para explicar todas las opciones, que son muchas, Aenor realiza labor didáctica con jornadas informativas por la región. «Los cimientos los montan los empresarios y el tejado lo ponemos nosotros», remata.