Casas de apuestas, el nuevo sitio de reunión de adolescentes

Casa de apuestas en la barriada de San Roque de Badajoz. Solo en esta ciudad hay 17 locales. :: Pakopí/
Casa de apuestas en la barriada de San Roque de Badajoz. Solo en esta ciudad hay 17 locales. :: Pakopí

El público suele ser veinteañero y el servicio de hostelería es el mínimo indispensable para pasar el rato

J. LÓPEZ-LAGO BADAJOZ.

Cualquiera que no haya entrado en un local de apuestas quizás imagine que su interior es un garito sórdido con humo flotando sobre las cabezas de los apostantes con un maestro de ceremonias con manguitos y visera a sueldo del clan de los Peaky Blinders que vocea cómo van la apuestas y anima a los clientes a poner un fajo sobre la mesa. Nada de eso ocurre en los locales de apuestas que proliferan por las localidades de la región.

Para empezar no hay humo porque está prohibido fumar y, por descontado, son legales y no hay que desmontarlos a toda prisa si se acerca la policía, como en la serie de ficción mencionada. Lo que sí se respeta son algunos códigos propios de los casinos, como la ausencia de ventanas, de relojes y multitud de luces de colores.

Y aunque el de las apuestas deportivas sea un negocio floreciente con cifras al alza, la realidad es que estos locales no están desbordados de gente. Un martes de Liga de Campeones en que juega el Real Madrid apenas hay público en su interior media hora antes. Lo que sí llama la atención es que las personas que hay son prácticamente todos menores de 25 años. Al menos en las tres casas de apuestas de la avenida Ricardo Carapeto, en la barriada de San Roque de Badajoz, que es donde se da mayor concentración de este tipo de negocios junto a la avenida Sinforiano Madroñero, en Valdepasillas, dos de las principales arterias de la mayor ciudad de la región.

Una joven suele ser la que guía a los apostantes primerizos ante un panel con infinidad de datos

En la mayoría de las casas de apuestas hay uno o dos empleados como mucho y suele ser una chica joven la que atiende y orienta a los recién llegados cuando se enfrentan a su primer panel de apuestas, una terminal llena de datos y opciones con la que cuesta familiarizarse. Esas máquinas, entre cuatro y ocho por local, son las que permiten las apuestas deportivas, el resto son tragaperras, alguna máquina de póker, ruleta y otros juegos de azar que se siguen a través de pantallas. El resto del decorado suelen ser pantallas en las que se emiten competiciones deportivas -hay algo de fútbol siempre- o algún evento relacionado con las apuestas en directo, como las carreras de galgos.

Lo primero, el DNI

Hay que decir no obstante que lo primero que hay que hacer al acceder al local es presentar el Documento Nacional de Identidad. Por un lado esto permite comprobar la mayoría de edad. Por otro, verificar que la persona que accede no está en el listado de personas que piden que se les prohiba la entrada en estos locales porque admiten que tienen un problema con la ludopatía

Una vez presentado el DNI, la empleada te facilita un ticket con un código de barras o una clave, según el lugar, que permite activar los terminales para apostar.

La apuesta mínima suele ser un euro y las posibilidades son tan variadas que marean. Por ello, lo habitual es que la empleada se ofrezca a instruir al nuevo apostante. Se nota que ha recibido cursos para atender de manera pedagógica al nuevo cliente y que este no se espante al ver tantas combinaciones ante sus ojos. En esencia, la información que contiene la pantalla es la misma que se puede manejar desde el móvil o un ordenador en casa, si bien aquí es más sencillo y veloz moverse por las pantallas que se van desplegando. Después de cada apuesta, el terminal expende un ticket con un código de barras que solo hay que pasar por un lector para saber si hay premio o no.

La hostelería existe en estos locales de apuestas. Es un servicio más, pero se nota que no aspira a ser su principal fuente de ingresos. Al menos en los locales visitados en Badajoz apenas hay algo para picar, tanto dulce como salado, y en algunos casos la bebida es en lata y el microondas donde se calientan porciones de pizza está a la vista.

Así, en cuanto empieza el partido de fútbol, sobre todo si el encuentro no es en abierto, la casa de apuestas se convierte en el lugar donde juntarse con amigos para seguir el partido, picar algo y, se supone que apostar algo de dinero por si hay suerte.