El baile, pasión y profesión

Rosa Reguera estudió Danza Española en el Conservatorio Superior de Sevilla :: Casimiro Moreno/
Rosa Reguera estudió Danza Española en el Conservatorio Superior de Sevilla :: Casimiro Moreno
EXTREMADURA EN FEMENINO

Rosa María Reguera Romero | Profesora de Flamenco

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Rosa era de esas niñas que conserva fotos de cuando sus padres la retrataban vestida de flamenca. Hasta ahí, como tantas otras. Pero si uno se fija en todos aquellos recuerdos ella siempre llevaba unas castañuelas en las manos. «Me pasaba el día con ellas, es que me encantaban y todavía me encantan».

La pasión por bailar no aflojó con los años y en una etapa dura de su vida, cuando le diagnosticaron escoliosis, su vocación se hizo más fuerte. «Yo hacía gimnasia y, pese a mi estatura, también baloncesto, pero entre los 12 y los 18 años tuve que llevar un corsé. Nadie se podía imaginar que me fuera a dedicar a la danza, pero seguí bailando porque era lo único que los médicos no me quitaron, junto a la natación, así que en aquella etapa me apunté a todas las clases de baile que pude», relata esta pacense que hoy dirige su propia escuela. La abrió en 1991, así que el suyo fue un proyecto que inició de manera precoz y que ha resistido varias décadas sumando cada vez más seguidores.

ALGUNOS DATOS

Biográficos
Nació en Badajoz, tiene un hermano menor que es entrenador de fútbol y en su familia no existe tradición artística. Soltera y sin hijos, se considera amante de los perros. Tiene tres.
Académicos y profesionales
Estudió Danza Española en el Conservatorio Superior de Sevilla, formación que compaginó con las carreras de Magisterio y Psicopedagogía en la Universidad de Extremadura (UEx), donde fue delegada de alumnos durante dos años. Desde 1991 tiene su propia escuela de danza en Badajoz, la cual lleva su nombre y es sede oficial en la región de la Escuela de Flamenco de Andalucía. Ha trabajado de maestra en los colegios de Badajoz Santo Ángel de 2007 a 2014, y en el Puerta Palmas desde 2014 a la actualidad. Por otro lado, este curso trabaja en el colegio Cerro de Reyes dentro del programa MUS-E, conocido internacionalmente.

Nueve años en Sevilla

«La danza expresa las emociones, algo que cuesta, por eso creo que está poco valorada»

Rosa María Reguera tiene como aval su titulación en Danza Española. Esta formación superior le costó nueve años conseguirla, los tres primeros gracias a un padre, dice, que la llevaba y traía de Sevilla dos y tres tardes cada semana. No existen este tipo de clases en Extremadura, por eso ha recibido como «buenísima noticia», el anuncio reciente de que habrá un conservatorio de danza en Cáceres, aunque de momento solo imparta el grado elemental.

Durante sus estudios de Danza Española en Sevilla esta extremeña estudió cuatro campos generales: danza clásica, escuela bolera, danza estilizada, flamenco y folclore de toda España. «Son nueve años en total y lo mismo te examinas de un aurresku que de una jota aragonesa», pone como ejemplo riendo.

Hay que saber que desde bien joven Rosa estuvo vinculada a los bailes regionales. Ya con 16 años era monitora en algunas poblaciones como La Albuera o Guadiana y entre 2009 y 2010 fue directora del grupo de coros y danzas de Badajoz, que tuvo que dejar por cuestiones laborales pues también trabaja de maestra. Ha estado en el colegio Santo Ángel y ahora en el Puerta Palmas, ambos de Badajoz. Además, colabora en el programa MUS-E en el Cerro de Reyes.

A esta mujer siempre se le ha dado bien compatibilizar tareas de máxima intensidad. Rosa recuerda cuando compaginaba sus clases de danza con la carrera de Magisterio primero y Psicopedagogía después. A todo ello sumó su puesto como delegada de su centro universitario, y a continuación, durante dos años, el de delegada del Consejo de Alumnos de la Universidad de Extremadura. «Fue una etapa maravillosa, para mí la mejor, no porque la pasara de fiesta en fiesta, más bien al contrario, ya que tenía muchas ocupaciones y debía ir a Sevilla varias tardes a la semana. Pero para mí aquellos años fueron especiales y los recuerdo con cariño porque verdaderamente conocí la UEx por dentro, por eso me sigue interesando todo lo que pasa allí y me apena ver que, en mi opinión, nuestra universidad está tan poco valorada por los extremeños», señala.

Miles de alumnos

Sobre la danza que tantas satisfacciones le da, opina que es «la hermana pobre de las artes escénicas» si se la compara con la música o el teatro. No sabe decir si es porque no hay demanda o si no hay demanda porque no existen lugares donde estudiarla.

En su caso, explica, no le han faltado alumnas y ahora mismo su escuela es desde el año pasado la sede oficial en Extremadura de la Escuela de Flamenco de Andalucía. Allí imparte tanto danza española principalmente a niñas, como sevillanas y rumbas a los adultos de un modo más lúdico, o bien flamenco de un modo más específico, «en todos los casos con castañuelas porque me encantan», señala mientras calcula el número de personas que han taconeado en sus tablas. «Si siempre ha habido una media de entre 50 y cien alumnos y estoy abierta desde 1991,... no sé, miles. Hay gente que lo deja cuando empieza a tener ocupaciones, pero la mayor satisfacción es cuando esos antiguos alumnos regresan al cabo de un tiempo», dice orgullosa. En su opinión, la asignatura pendiente es ir incorporando varones.

«Es cierto, hay pocos niños porque se sigue diciendo que el baile es para niñas. Conozco algún caso de un niño que se metían con él en el colegio por este motivo y hubo que actuar. Con los adultos no pasa, pero con los niños sí y hay que cortarlo. Ocurre además que muchos hombres que vienen a la academia lo hacen porque bailar les gustó de siempre y no pudieron hacerlo. También hay que decir que cuando un chico se involucra es porque está muy seguro de lo que quiere y por ese motivo suele obtener mejores resultados».

De manera general, opina, que se trata un instrumento en el colegio que favorece el aprendizaje. «Es una disciplina que sirve para organizar mejor los espacios -dice- y también para expresar las emociones, algo que a muchas personas le cuesta, por eso creo que la danza está poco valorada».

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