El asesor estrella de Monago pone una pica en Ferraz

Redondo, el día 17 en la Escuela de Buen Gobierno Jaime Vera/HOY
Redondo, el día 17 en la Escuela de Buen Gobierno Jaime Vera / HOY

Iván Redondo asesora a los órganos de dirección del PSOE nacional, aunque allí no goza del poder que tuvo en Mérida

ANTONIO ARMERO CÁCERES.

La política hace extraños compañeros de cama. Y de mesa redonda, a veces. Ocurrió el pasado fin de semana, en Madrid. El PSOE celebró las jornadas de su Escuela de Buen Gobierno Jaime Vera, un foro con 150 ponentes (políticos, periodistas, analistas, etcétera) repartidos entre 16 talleres a lo largo de tres días. Uno de esos encuentros de expertos, el número quince, propició una foto difícil de imaginar en Extremadura hace unos años. Una de esas imágenes que certifican lo acertado del dicho popular sobre la vida y sus vueltas. En la misma tarima, a cuatro o cinco metros de distancia el uno del otro, se sentaron Guillermo Fernández Vara, presidente socialista de la Junta de Extremadura, e Iván Redondo, consultor político que en la legislatura 2011-2015 ejerció como jefe de gabinete del presidente popular José Antonio Monago, aunque lo hizo con rango de consejero a todos los efectos menos el nominativo.

Redondo (San Sebastián, 37 años) dirigió la campaña electoral de las autonómicas de 2011, la que acabó aupando a Monago a la Junta tras abstenerse Izquierda Unida en el pleno de investidura. Y también estuvo al frente en la siguiente, la que devolvió al PP a la oposición y a Fernández Vara a la presidencia que ya había ocupado de 2007 a 2011. Para muchos en el PP regional, Redondo tiene la consideración que merece quien para ellos fue uno de los artífices de esa victoria que rompió 28 años seguidos de gobierno socialista, marcando un hito en la historia de la democracia en Extremadura. Otros relativizan su mérito en aquel éxito y le reservan una cuota importante de culpa de la derrota de mayo de 2015, tras una campaña personalista en la que situó a Monago en primer plano y escondió las siglas, el logotipo, el himno y todo lo que pudiera recordar al PP o a Mariano Rajoy.

En los cuatro años que permaneció en Extremadura, Redondo no mantuvo una relación precisamente fluida ni con el PSOE en general ni con Vara en particular. El actual presidente llegó a comentar en público su malestar porque entendía que el rival político había traspasado los límites de la disputa lícita al intentar atacarle por el lado de lo personal. Y era sabido que todo lo mínimamente trascendente que hiciera el PP en esa campaña electoral era idea del consultor vasco. El pasado sábado, Vara y Redondo se cruzaron y se saludaron después del taller en el que participaron los dos. Una sesión que además de esa foto en la que comparten espacio, dejó más material revelador.

La semana pasada, el PSOE propició una foto impensable hace unos años: Vara y Redondo compartiendo escenario

Estaban a punto de cumplirse las dos horas de debate cuando alguien del público, un joven canario sin carné socialista, hizo una pregunta. «¿Quién quieres que la conteste?», le requirió la moderadora. «Guillermo Fernández Vara y el consultor político», dijo él. El presidente extremeño le respondió hablando de la responsabilidad que impone forma parte de un partido «con 140 años de historia». Le aplaudieron durante un par de segundos. Apagó su micrófono y encendió el suyo Iván Redondo, que comenzó su intervención así: «Lo que ha apuntado Guillermo, que tiene toda la razón...».

Fernández Vara, a la derecha, escucha a Redondo, segundo por la izquierda, el pasado día 17
Fernández Vara, a la derecha, escucha a Redondo, segundo por la izquierda, el pasado día 17

El fichaje sorpresa

De nuevo, la vida y sus vueltas. Si se lo dicen a más de dos en Mérida hace cinco años, igual alguno se habría reído. Pero resulta que Redondo ya no está a sueldo del PP extremeño. Quien le paga desde septiembre del año pasado es el PSOE nacional. El asesor estrella de Monago, el hombre que acumuló poder en la etapa más feliz del partido en la región, ahora rinde cuentas a Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, que lo fichó para sorpresa general de los socialistas extremeños y para mosqueo cuando no indignación de algunos de ellos.

¿Y qué hace Redondo en el PSOE nacional? La respuesta está frecuentemente contaminada, porque el protagonista despierta elogios y recelos a partes similares. Esto explica que se hayan extendido dos tesis. La primera dice que tiene una ascendencia importante sobre el número uno del PSOE español. No tanto como la que logró sobre Monago, en esto hay coincidencia general, pero sí apreciable. La otra dice que ni pincha ni corta. Que opina, se le escucha lo mismo que a otros y punto final. Y entre las dos visiones extremas se ubica la respuesta que dan fuentes oficiales de Ferraz. «Es un consultor externo que aporta información sobre encuestas, estrategias y mensajes acordes a esos datos demoscópicos». ¿Tiene despacho allí? «No, se le convoca puntualmente a reuniones», responden. ¿A quién reporta? «A la ejecutiva, a la secretaría de organización y a la secretaría general», detallan. O sea, a los órganos de decisión más importantes a escala nacional.

El asesor reporta a la ejecutiva, a la secretaría de organización y a Pedro Sánchez

Quizás esto ayude a explicar por qué Pedro Sánchez apareció el pasado sábado en la Escuela de Buen Gobierno justo cuando se celebraba el taller en el que Iván Redondo hablaba junto a dos periodistas: Ignacio Escolar, director de eldiario.es, y Sonia Sánchez, jefa de política de la Cadena SER y moderadora en ese acto. En él se escuchó -el taller entero está en Youtube- a un Redondo bien reconocible para quienes le trataron durante su etapa extremeña. En el primer minuto de su intervención citó a James Carville y a David Axedlrod (exasesores de Bill Clinton y Barack Obama, respectivamente). Lo hizo para informar al público de que él les había conocido. A ellos «y a todos los principales 'popes' (referentes) en Estados Unidos de nuestra profesión», añadió. En el minuto siguiente, citó a Lyndon B. Johnson, presidente de Estados Unidos de 1963 a 1969 -sucedió a J.F. Kennedy- y cuya viuda conoció Extremadura porque pasó unos días de vacaciones en Trujillo en agosto de 1976, según figura en unos cables difundidos en su día por el portal Wikileaks. Después, el consultor siguió con el estilo que a unos cautivó y a otros empachó en Extremadura. Esto es: profusión de citas sobre personas, libros o películas dando por hecho que su auditorio las conoce, guiños de complicidad empezando siempre por el 'dejad que os diga...', variedad léxica con alegría de términos de uso minoritario y menciones a políticos extranjeros.

Monago y Redondo, en la sede de la Junta en el año 2012
Monago y Redondo, en la sede de la Junta en el año 2012

«El más premiado»

Antes de americanizar su exposición, es decir, en los primeros treinta segundos, el consultor situó a su audiencia. «Llevo diez años ya asesorando a nivel externo, trabajando con diferentes partidos políticos, no solo con el PSOE y el Partido Popular, sino también con otras formaciones en diferentes formatos», detalló. Datos que no sorprenderían a quien previamente se hubiera leído la biografía que el PSOE incluyó en el dossier de prensa de las jornadas. «Es el consultor político independiente con mejores resultados electorales en España y el más premiado a nivel internacional (ocho Pollie Awards, los óscar de la comunicación política)».

En realidad, este párrafo que aparce en un folio con membrete del PSOE es un 'corta y pega' literal de la web de la empresa de Redondo. Un matiz a considerar, que no se menciona ni en el dossier ni en la web, es que en los Pollie Awards se entregan cada año cientos de premios. En la última edición, la del año pasado, cuatrocientos. En 2010, el año en el que Redondo consiguió su primera distinción de este tipo, le dieron dos a la empresa Mas Consulting por un vídeo que promocionaba la candidatura de Cáceres a Capital Cultural de Europa del año 2016.

Estos laureles, sin embargo, no tienen por ahora en Madrid tanto peso como alcanzaron en Mérida. «El contexto es muy distinto, son ligas diferentes», advierte alguien que conoce igual de bien la Junta de Extremadura y la sede de la calle Ferraz. «Aquí -resume-, nadie se va a embelesar con lo que proponga ningún consultor político». «Primero siento y luego decido», proclamó Redondo el pasado sábado hablando de 'Elecciones y emociones', el título del taller. Cuando la mesa redonda terminó, el primero del público en tomar la palabra fue Manuel Aguilar, profesor asociado en la facultad de Sociología de la Universidad de Extremadura y militante de la agrupación de Badajoz.

-Iván, perdona que me dirija hacia ti -le dijo-. Como eres consultor y experto en la materia, y como se dice, eres el que dirige los destinos del partido a nivel electoral... Creo que es así, ¿no? No lo sé...

-Para nada, para nada -le contestó Redondo-.

-Lo he leído en 'El Mundo'...

-No sabía que tenía tanta responsabilidad -le interrumpió-.

-Lo he leído según venía para acá. Lo he estado leyendo en varios periódicos.

-Pero todo lo que lees no es cierto.

Acto seguido, Aguilar, que antes había manifestado que echaba de menos como ponente en las jornadas a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, le dirigió al exasesor de Monago dos preguntas. La primera: «¿Cómo una persona que no ha ganado nada puede transmitir el cómo ganar elecciones?». Lo cierto es que Redondo sí ha ganado elecciones. Y también perdido. Y la segunda: «¿Cómo una persona que ha dirigido los destinos políticos e ideológicos del PP en el País Vasco (trabajó con Antonio Basagoiti), Cataluña (con Xavier García-Albiol, al que llevó a la alcaldía de Badalona pero a quien aún persigue su campaña titulada 'Limpiando Badalona' por su presunto mensaje xenófobo) y Extremadura puede hablar y transmitir emociones a esos militantes?» Redondo contestó así: «Yo creo -dijo- que esa pregunta (la segunda) no me corresponde contestarla a mí. Y sobre lo otro (la primera), creo que has vivido un episodio de 'fake news' (noticias falsas en español). Yo lo acepto y lo respeto, pero no voy a entrar a valorarlo».

Fue la pregunta más incisiva del turno de ruegas y preguntas. Concluido este, el acto quedó finiquitado. La gente se fue. Unos cuantos de vuelta a Extremadura, la tierra que cautivó a Redondo. El 17 de octubre del año 2012, durante una comparecencia en la Asamblea regional, el consultor dijo que su tierra era esa en la que trabajaba por entonces. «Lo digo de corazón -declaró-, porque solo hablo de esta manera, soy una persona muy transparente: yo me siento extremeño. Uno no sabe de dónde es hasta que se encuentra con los suyos, y uno no planifica esto en la vida, me siento así de corazón». «Para mí -abundó- es mi región, es mi comunidad, a la que voy a defender, donde voy a iniciar un proyecto de vida».

Durante cuatro años fue la mano derecha del presidente de esa región que le enamoró pero de la que se fue al mes de perder las elecciones de mayo de 2015. Ahora, Iván Redondo juega en otra liga y con otro equipo. El sábado se sentó al lado del hombre que le ganó esos comicios autonómicos. El mismo que, en un gesto que algunos en su partido no comprenden, decidió asistir a esas jornadas, poniendo su parte para que se diera esa foto que tanto juego ha dado. Quizás la clave de todo la dio el propio presidente de la Junta hace medio año, cuando los periodistas le preguntaron qué le parecía eso de que Pedro Sánchez hubiera fichado como asesor a Redondo. «Y lo que nos quedará por ver...», declaró Fernández Vara. Y acertó.

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