Beatriz Rodríguez: Arquitecta de mundos infantiles

Beatriz Rodríguez muestra la portada de su primer libro infantil de ilustraciones. :: HOY/
Beatriz Rodríguez muestra la portada de su primer libro infantil de ilustraciones. :: HOY

Arquitecta e ilustradora

Tania Agúndez
TANIA AGÚNDEZBadajoz

De pequeña soñaba con hacer edificios, aunque ahora dedica su tiempo a dibujar unicornios, ratoncitos que vuelan en avionetas, ositos que pasean en bicicleta y niñas que juegan sobre el arcoíris.

Cuando la pacense Beatriz Rodríguez se decantó por estudiar arquitectura nunca imaginó que terminaría dedicándose a construir mundos infantiles. Esta mujer de 33 años acaba de publicar su primer cuento de ilustraciones titulado 'Veo, veo, ¿qué ves?', que llegará el 18 de junio a las librerías españolas. Se trata de un trabajo educativo basado en el abecedario y que además de trabajar las letras también sirve para que los más pequeños de la casa aprendan los números, los colores, los animales y los objetos cotidianos. Antes de que salga a la venta, ella ya ha vendido más de un centenar de ejemplares en Badajoz. Ha hecho varias presentaciones en centros educativos y está teniendo muy buena aceptación entre padres y educadores. «Busco la interacción entre padres e hijos y el desarrollo intelectual de estos últimos a través de mis ilustraciones», indica.

MÁS DATOS

Detalles biográficos
Nació el 13 de mayo de 1985 en Badajoz. Estudió en los Maristas y en el Puertapalma. Hizo Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid. Vivió en Londres entre 2014 y 2016. Tiene un hijo de dos años que le sirve de fuente de inspiración.
Trayectoria profesional
Ha buscado trabajo como arquitecta, pero no tuvo éxito. Tras regresar a Badajoz estuvo empleada en un Centro de Formación e hizo varias exposiciones de sus cuadros pintados en acrílico. En 2016 empieza a realizar ilustraciones. Bajo el nombre artístico 'BeaTriz RoMa' crea 'La Casita de Beatriz RoMa'.
Actualidad
Ilustra accesorios infantiles como ropa, vajillas, cojines y cuadros. Ha publicado su primer cuento para niños. Imparte clases de pintura para niños.

Aún no se ha producido el lanzamiento de su primera publicación y ya está pensando en un segundo libro para niños. «Pintar es mi pasión desde que era chiquitita y ahora intento vivir de esto. A pesar de las dificultades, me siento muy afortunada», dice.

Estos son sus últimos proyectos relacionados con la ilustración, pero no los únicos. Esta artista lleva desde 2016 dibujando para el público infantil. Sus comienzos en esta técnica están estrechamente ligados al nacimiento de su hijo Héctor, su gran fuente de inspiración. Cuando se quedó embarazada se volcó en idear un entorno de fantasía y color para el pequeño y empezó a pintar láminas de animalitos para el pequeño. Además, también fue ella la que decoró a mano su habitación con un gran mural.

Sus creaciones llamaron tanto la atención de sus amigas que decidió regalarles algunos cuadros para sus bebés. A partir de ahí lo que hasta entonces era un hobby se transformó en su modo de vida. Beatriz, que entonces no tenía trabajo, vio que sus obras tenían tirón entre las madres y se propuso dar a conocer su trabajo. Así, se aventuró a lanzar colecciones de sus ilustraciones a través de una plataforma de venta online. También les dio difusión mediante las redes sociales. En unos meses empezó a recibir encargos y bajo el nombre artístico de BeaTriz RoMa creó la marca 'La casita de BeaTriz RoMa' que actualmente agrupa numerosos artículos infantiles. Con el tiempo fue buscando otras posibilidades en el sector y probó a hacer ilustraciones para decorar accesorios de bebés como vajillas, cojines, mochilas, ropa y también camisetas y tazas para adultos. Se trata de dibujos originales y todo está hecho a mano por ella.

«Me encanta dibujar, es una manera de desahogarme y expresarme. Creo que he encontrado mi camino en la ilustración infantil gracias a mi hijo, porque es lo que me gusta y lo que me hace feliz», destaca. Siempre ha canalizado su creatividad pintando. Beatriz recuerda su infancia pegada a un bolígrafo y una libreta. La llevaba a todas partes para pedir a su familia que hiciese garabatos para después ella convertirlos en auténticas obras de arte. Con tan solo diez años pintó su primer óleo, cuadro que aún conserva. De hecho, su deseo era estudiar Bellas Artes, pero por recomendación de sus padres optó por matricularse en Arquitectura. «A nivel profesional tendría más futuro», le aconsejaron. «A mí siempre me había gustado crear y me imagina diseñando edificios, así que dije, ¿por qué no? Y me fui a la Universidad Politécnica de Madrid a formarme», añade.

Pero las cosas no siempre suceden como uno las planifica y después de ocho años de carrera esta joven se dio de bruces con la realidad. Cuando salió de la Universidad la crisis económica ya había hecho mella en el mercado laboral, especialmente en el sector de la construcción. «Hice prácticas en algunos estudios mientras estudiaba para adquirir experiencia. Pero cuando presenté el proyecto de Fin de Carrera y empecé a buscar trabajo, la situación ya se había complicado muchísimo», reconoce.

La maternidad le sirvió de inspiración y cuando se quedó embarazada empezó a hacer láminas con ilustraciones para su hijo

En 2013 regresó a Badajoz para tratar de buscar empleo desde su hogar, pero la poca oferta laboral en aquel momento le llevó a trabajar en un Centro de Formación. «Era muy frustrante. Después de tanto esfuerzo por sacar la carrera adelante no encontraba ninguna oportunidad profesional por culpa de la situación económica. He intentado en varias ocasiones buscar trabajo como arquitecta, pero o no había nada o lo poco que salía era con unas condiciones horribles», manifiesta.

Cuando estaba empezando a desmotivarse decidió probar suerte en Londres. Allí llegó en 2014. En la capital de Inglaterra estuvo viviendo con su pareja durante dos años con la intención de perfeccionar su inglés y tener así más opciones laborales. Sin embargo, sus sueños volvieron a truncarse. «Tuve varios empleos en el sector de la hostelería. Al final es difícil encontrar algo en el extranjero relacionado con tu profesión. Fuera de tu país no eres más que eso, una inmigrante entre muchas», sostiene. Al quedarse embarazada ambos tomaron la decisión de regresar a España y en 2016 se instalaron en Badajoz, donde tuvieron que empezar de cero.

Beatriz nunca dejó de dibujar. Ha hecho varias exposiciones de sus cuadros sobre ciudades pintados en acrílico. Incluso ha vendido alguna de sus obras. Sin embargo, la maternidad supuso para ella algo más que un antes y un después en su vida personal. También le ha servido de fuente de inspiración para finalmente poder hacer del arte su profesión.