Myriam Hurtado, la arquitecta de la moda

A la izquierda, Myriam Hurtado con uno de sus collares. A la derecha, algunos de sus diseños./ABC
A la izquierda, Myriam Hurtado con uno de sus collares. A la derecha, algunos de sus diseños. / ABC

La falta de trabajo en el sector de la construcción la empujaron a dar el paso para desarrollar su faceta artística en el ámbito de la moda

Tania Agúndez
TANIA AGÚNDEZBadajoz

Lo suyo va de levantar edificios, ya sea sobre el terreno o para envolver un cuerpo. La extremeña Myriam Hurtado Ortiz (Llerena, 1966) lleva más de dos décadas dedicada a idear y proyectar espacios en los que poder vivir o trabajar, aunque durante los últimos años ha centrado su atención en realizar pequeñas construcciones geométricas que se pueden colgar al cuello, llevar en la muñeca y lucir en una pasarela. Para hacerlo traslada la arquitectura a la moda y, así, cada pulsera, collar, pendiente, cinturón, corsé y vestido que diseña se transforma en pequeñas obras arquitectónicas llenas de color y movimiento.

Arquitecta por vocación y apasionada del diseño, sus piezas rompen moldes y van más allá de ser simple ropa o bisutería. De hecho, su proceso creativo se sale del guión convencional de cualquier diseñador tanto por su forma de crear como por los materiales que utiliza. Elabora sus joyas y prendas de vestir una a una a mano. Usa horquillas y pinzas de pelo, así como otros objetos de la vida cotidiana. Su reto es descontextualizar cada pieza que elige. Reinventar esos elementos o, lo que es lo mismo, que no parezcan lo que son para convertirlos en otra cosa diferente. Para ello se inspira en arquitectos o corrientes artísticas y aplica técnicas profesionales adquiridas durante su formación como arquitecto. Juega con la luz, las sombras, el color, la geometría y las formas poligonales. «Es como hacer pequeñas maquetas, porque en realidad algunos diseños son pequeños edificios. Es la forma de expresar mi talento ahora que hay menos trabajo de arquitectura», explica.

Cuando su imaginación y sus conocimientos sobre construcción se funden, surgen creaciones artísticas que ya han protagonizado exposiciones, se han usado para el vestuario de actuaciones de danza o han formado parte de espectáculos visuales.

Myriam encontró en la arquitectura un camino para canalizar el amor que sentía por el dibujo desde que era una niña. «De pequeña siempre me decían: ‘vas a estudiar Bellas Artes’. Yo ni si quiera sabía en qué consistía eso. Solo sentía que me gustaba crear. Hacer cosas con objetos cotidianos. Fue en el instituto cuando me decanté por la Arquitectura», recuerda.

Estudió en la Escuela Técnica Superior de Sevilla e hizo un Doctorado en Patrimonio y Rehabilitación. En 1996, cuando terminó sus estudios, empezó a trabajar en Extremadura, donde obtuvo una beca de formación en la que entonces era Consejería de Cultura y Patrimonio. Posteriormente, trabajó en el Ayuntamiento de Llerena y en el año 2000 pasó a dirigir el Área de Rehabilitación Integral (ARI) del Conjunto Histórico y Artístico de Llerena. Allí estuvo trabajando doce años, periodo en el que compatibilizó sus funciones con su estudio de arquitectura en Sevilla.

Algunos datos

Datos biográficos
Nació en Llerena en 1966. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Sevilla e hizo un Doctorado en Patrimonio y Rehabilitación.
Arquitectura
Durante el tiempo que ha trabajado en Extremadura desarrolló múltiples proyectos como los camerinos del Teatro Romano de Mérida o la construcción de 56 viviendas para realojar a los vecinos afectados por la riada de Badajoz. Llevó a cabo varias rehabilitaciones de iglesias y la restauración de la torre mudéjar de Valencia del Ventoso. Además, trabajó con Julián Prieto en la elaboración del catálogo del Plan Especial de Badajoz.

Estuvo más de una década dedicada a esta profesión que ha acabado ahogada por la crisis. La falta de inversiones y de actividad hizo que Myriam, como otros muchos arquitectos, se quedaran sin trabajo. En 2012 perdió su empleo en Extremadura y poco después se vio obligada a cerrar también su estudio en Sevilla. «Fueron momentos complicados porque todo se desmoronó. Los años de estudio fueron duros y la vida laboral como arquitecto llena de largas noches en vela y eternos periodos sin vacaciones. Ahora el sector está hundido y a veces he flaqueado, pero no me arrepiento de haberme dedicado a esto porque me ha proporcionado una formación puntera», afirma.

Sin embargo, la mala situación profesional que empezó a afrontar esos años se convirtió en una oportunidad para ella. La necesidad de seguir creando fue decisiva para entregarse al mundo del diseño, que hasta ese momento solo formaba parte de su vida como un hobbie. En 2011 presentó su primera colección y desde entonces no ha parado.

Hasta ese instante había estado realizado complementos por afición. Hacía artesanalmente colgantes, pendientes y pulseras que después regalaba a sus amigas. «Me divertía y distraía», comenta. Durante la carrera, incluso, le hizo el vestido de novia a una de ellas. «Se lo cosí, lo bordé y se lo regalé», apunta.

Poco a poco su vacío laboral y la falta de trabajo en el sector de la construcción la empujaron a dar el paso definitivo para seguir desarrollando su faceta artística en el ámbito de la moda. «Empecé a recuperar ideas que por falta de tiempo no había podido materializar y decidí mostrar las piezas al público», reconoce.

Bajo la firma Myho (iniciales de su nombre y sus apellidos) presentó Nilo, colección de joyas inspirada en el antiguo Egipto. Con este trabajo se dio a conocer en Cibeles a través de Ego, una cita ideada para promocionar a los jóvenes diseñadores. Un año después, en 2012, llegó América y en 2013 fue el turno de su tercera colección ‘Chrysler’. Sus piezas se vendieron en el Museo Picasso de Málaga y en Paradores Nacionales.

Fotografía tomada por Marcelo del Pozo a una modelo con un diseño elaborado por Myriam Hurtado.
Fotografía tomada por Marcelo del Pozo a una modelo con un diseño elaborado por Myriam Hurtado. / ABC

En 2014 estuvo centrada en el proyecto ‘Encuadernaciones’. Su trabajo más personal e íntimo consistió en crear prendas con las que encuadernar el cuerpo humano, para lo que usó material de encuadernación como arandelas, hilos, anillas, cadenas o acetatos cortados y troquelados a mano. Agrupa estructuras en forma de corsé, boleros y vestidos que recuerdan a vidrieras y celosías. La colección se presentó por primera vez en Badajoz y de ahí expuso las piezas en Sevilla.

Gracias a una sesión fotográfica realizada en la capital andaluza sus ‘encuadernaciones’ dieron la vuelta al mundo. Una de las imágenes tomadas por el fotógrafo Marcelo del Pozo, de la Agencia Reuters, en el Metropol Parasol (la conocida como Seta), a la modelo que desfilaba con uno de los diseños de Hurtado fueron de las más vistas a nivel mundial.

Sus diseños también se han mostrado en diferentes desfiles de moda como en la Vejer Fashion Weekend de Vejer de la Frontera.

Fue entonces cuando el bailarín Rubén Olmo, Premio Nacional de Danza, mostró interés por su propuesta artística. Le gustaron sus diseños y le invitó a trabajar con él en el espectáculo ‘Arquitectura de luz y sombras’, para el que Myriam realizó el vestuario a mano. La performance -un homenaje a la pintura, la arquitectura, la música, la literatura y la danza- se presentó en 2015 en el Centro Pompidou de Málaga. Más tarde se pudo ver en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo dentro del programa de la Bienal de Flamenco y en el Centro de Creación Contemporánea De Andalucía, en Córdoba.

«Mis piezas son esculturas. Mi pasión es manipular objetos. Inventar volúmenes y formas. La manera en la que la he canalizado ha sido a través de la arquitectura y ahora con estos proyectos. Cuando la crisis arrasó con el sector de la construcción yo encontré en este mundo una salida para seguir creando y trabajando en lo que me gusta. Para mí fue una cura. Es como hacer arquitectura a pequeña escala. Así cubro la carencia como arquitecto que sufro desde que ha bajado la actividad».

Aunque es consciente de que sus prendas no son artículos de moda convencionales ni están enfocadas para el consumo del público general, el trabajo no le falta. Desde hace meses está inmersa en su nuevo proyecto, otra performance para la exposición que se presentará en la inauguración de un museo en septiembre de este año.

Sin emabrgo, lo más importante para esta extremeña es que sus creaciones le permiten seguir soñando que hace arquitectura.