Alberto Casero: «Votar en Cáceres a Ciudadanos y Vox puede ayudar a que gobierne Sánchez»

Alberto Casero (PP) durante la entrevista. :: lorenzo cordero/
Alberto Casero (PP) durante la entrevista. :: lorenzo cordero

El trujillano que apostó en las primarias por Pablo Casado, número uno del PP al Congreso por Cáceres, dice que no pactarán con partidos que no defiendan la unidad de España

ÁLVARO RUBIO CÁCERES.

Alberto Casero Ávila (Cáceres, 1978), el actual alcalde de Trujillo, es uno de los hombres de Pablo Casado en Extremadura. Lo defendió en las primarias y hoy es el cabeza de lista del PP al Congreso por la provincia de Cáceres.

-Entre 2011 y 2015 fue senador y alcalde. Le recriminaron olvidarse de los trujillanos. Ahora deja la Alcaldía. ¿Les está dando la razón?

-No. De 2011 a 2015, por parte de los ciudadanos recibí pocas críticas porque hay que estar al 100% pero también se puede estar al 200%. En aquel momento estuve al 200%. Recibía a ciudadanos los fines de semana e intentaba no faltar a nada. La presencia en el Senado es mucho menor que en el Congreso. Ahora no me presento a los dos cargos porque sé el tiempo que supone cada uno. Mi pueblo requiere de muchísima dedicación y ya he dicho en varias ocasiones que ocho años gobernando son suficientes. Por suerte en mi partido hay gente sobradamente preparada y con muchas ganas.

«Si dijera que nunca hemos pactado con nacionalistas mentiría, lo hicimos entre 1996 y el año 2000» pactos

«Ciudadanos no tiene ideología ni principios claros. Le hemos visto evolucionar» Otros partidos

-¿Qué se juega España en las próximas elecciones?

-Casi todo. El modelo territorial, social y económico, así como derechos y garantías. Los mejores 40 años de la historia de España están en juego en estas elecciones.

-Las encuestas dicen que tendrá que haber pactos o acuerdos de gobernabilidad. ¿Pactarán con Vox?

-Esa decisión la tomarán los órganos de mi partido. Si no hay mayoría absoluta, el sistema invita a buscar apoyos. Hay que escuchar a todo el mundo sin vulnerar tus principios, sin traspasar límites. Hay que hacer lo que los ciudadanos que te han votado demandan y sobre todo hay que buscar el bien de este país.

-¿Entonces los acuerdos que se vieron tras las elecciones de Andalucía se pueden repetir?

-En Andalucía están gobernando y no ha pasado nada. Allí solo se ha producido un apoyo puntual para que se produjera un cambio de gobierno por el bien de esa región. Ni Vox está marcando las políticas de la Junta de Andalucía, ni Vox forma parte del ese gobierno, ni Vox dice lo que se hace allí.

-¿Cuando habla de no traspasar límites a qué partidos se refiere?

-Independentistas, rupturistas y partidos que no defienden la unidad de nuestro país y el modelo social y económico.

-¿Está libre el PP de pactar con los nacionalistas?

-No. Si dijera que nunca hemos pactado con los nacionalistas mentiría. Pactamos con los nacionalistas entre 1996 y el año 2000 para aplicar una serie de políticas. A partir de ahí nuestra relación con ellos es francamente difícil. Los que cambiaron fueron los nacionalistas, que pidieron más y nos dimos cuenta que no podíamos seguir. En este país parece que los nacionalistas tiene patente de corso. El Partido Socialista de Euskadi ganó unas elecciones y dejó gobernar al PNV. Ahora hay una nueva generación política y hay que empezar a decir las cosas sin miedo. Los nacionalistas no pueden dar lecciones a nadie de nada.

-Pero esos acuerdos también se han dado en los últimos años. Javier Maroto (PP), alcalde de Vitoria entre 2011 y 2015, pactó varias medidas con Bildu.

-Eso son cuestiones municipales puntuales en defensa del interés de tu localidad. No son pactos generales. El PP nunca ha pactado con Bildu ni ha tenido un acuerdo estable. Han votado alguna acción, pero eso no es un pacto de gobierno, ni intenta buscar una estabilidad gubernativa en base a apoyos de Bildu, ERC, Podemos o del PdeCAT.

-¿Le preocupa la fragmentación del voto del PP?

-Me preocupa porque en provincias como la nuestra que la gente vote a Ciudadanos y a Vox puede ayudar a que gobierne Pedro Sánchez.

-¿Cree que Albert Rivera pactará con el PSOE pese a haber vetado a los socialistas?

-Ciudadanos prima el interés de partido al general de los españoles. Pero lo que me preocupa realmente es con quién está dispuesto a pactar el PSOE. Ciudadanos no tiene ideología ni principios claros. Le hemos visto evolucionar.

-¿Qué es lo más urgente que pedirá en el Congreso sobre la provincia de Cáceres?

-Los dos temas fundamentales son el tren y el despoblamiento. Si ponemos los medios necesarios será más atractivo que la gente se quede aquí o que la gente venga.

-Estuvo en las últimas manifestaciones de Cáceres y Madrid para pedir un tren digno. ¿Se compromete a ser incisivo en esa reivindicación si gobierna Pablo Casado?

-Voy a defender con uñas y dientes un tren digno en esta región y lo voy a hacer sin miedo, gobierne quien gobierne. Me comprometo a defender encarecidamente los intereses de Extremadura en esa materia y en otras como el aumento de las hectáreas de cultivo de cava.

-Podemos quiere crear una Unidad Integral contra la Corrupción Institucional para acabar con las 'cloacas' del Estado. Estaría compuesta por cuadros de la Policía, Guardia Civil y las policías autonómicas. ¿Le parece necesario?

-No compliquemos más la vida a la gente. Eso no es una prioridad de los ciudadanos. A esos señores los tendría que nombrar alguien y sólo es independiente en este país constitucionalmente la justicia. Cuando se crean más organismos lo único que se hace es generar más gasto y menos soluciones. Si hay policías corruptos que se denuncie, se juzgue ante los tribunales y si se demuestra que se les aparte de la función pública. Pero intentemos no crear más organismos.

-El PP también propone crear más organismos. De hecho, aboga por oficinas municipales para que ninguna mujer deje de ser madre por su situación económica, social y familiar. ¿Cuántas habría en Extremadura y cómo funcionarían?

-Eso es crear más administraciones pero es que quizás esas son más necesarias que nunca porque tenemos un serio problema demográfico que pone en riesgo determinados logros sociales. La iniciativa no está desarrollada al 100%, pero entiendo que el Estado dotaría de medios y fondos a los ayuntamientos para que cuando una persona quiera ser madre y no tenga los recursos suficientes haya alguien que le asesore.

-¿Y si se trata de mujeres que no quieren ser madres por motivos distintos a los económicos, sociales y familiares?

-También se les ayudaría desde los servicios públicos. El debate del aborto está superado y son algunos los que se interesan en abrirlo para hablar de eso y no de otras prioridades. No debemos elevar el aborto a la categoría de solución única. Ahora hay una ley de plazos y está recurrida al Tribunal Constitucional, que será el que decida si esa ley es acorde a la Constitución o hay que volver a una de supuestos. En este país hay asuntos en los que se han roto los consensos. El aborto y la eutanasia son temas que requieren un amplio consenso para poder tomar medidas.