«Somos de Vox, no nos comemos a nadie»

Juan Antonio Morales, candidato de Voz a la Asamblea, ayer en la avenida Padre Tacoronte de Badajoz hablando con dos venezolanos./Pakopí
Juan Antonio Morales, candidato de Voz a la Asamblea, ayer en la avenida Padre Tacoronte de Badajoz hablando con dos venezolanos. / Pakopí

Juan Antonio Morales explicó ayer sus planes en uno de los barrios más humildes de Badajoz | El ex del PP dice que no son la ultraderecha sino la derecha social y que sabe cómo robarle votos al Partido Popular

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Si un candidato se empeña en hacer campaña por la calle a las cinco y media de la tarde a 35 grados puede ocurrirle que se encuentre un barrio vacío que todavía sestea con las persianas bajadas. Será casualidad o resultado de la perseverancia, el caso es que Vox se fue topando, uno detrás de otro, con vecinos que le fueron apuntalando varios puntos fuertes de su programa. Esa autónoma que madruga a diario y se irrita cuando clientes le confiesan a la cara que prefieren no trabajar y vivir de una ayuda, ese hostelero que quiere abrir un taller y asegura que lleva siete años de trámites, o esa aspirante a churrera a la que aburrieron pidiéndole permisos y licencias. Y como remate, una pareja de inmigrantes que terminó pidiendo un autógrafo al candidato de Vox cuando comprobó que tenía delante la misma cara que salía en la propaganda electoral.

HOY acompañó ayer al candidato a la Asamblea, Juan Antonio Morales, y al candidato municipal, Alejandro Vélez, por el Gurugú, un barrio obrero donde el PSOE tiene enorme ascendiente puesto que su candidato creció allí. En padre Tacoronte, su avenida principal, se adentraron los representantes de lo que Morales llama «derecha social» en contraposición al apellido de ultraderecha que se adjudica a Vox.

Mecheros, pulseras con la bandera de España y bolígrafos es todo el 'merchandising' del partido de Santiago Abascal, que tiene en sus filas como aspirante a presidir la Junta de Extremadura a un ex del PP que el domingo celebró la comunión de su hija con manteles de los colores de la bandera española.

Dos venezolanos pidieron un autógrafo al candidato de Vox cuando vieron su cara en el papel que les dio

Juan Antonio Morales, al que su antigua formación le amonestó por asistir a un acto de exaltación franquista -«del caudillo», apostilló por la mañana cuando alguien se refirió al pueblo de Guadiana, donde prevé cerrar la campaña electoral- y después le negó todo tipo de recursos en su andadura en solitario en la Asamblea, contaba ayer que la última que le han hecho sus antiguos compañeros ha sido retirar hace un par de meses la bandera de España de Lobón que puso él en 2004 cuando era alcalde y que se veía desde la autovía A-5. Para seguir borrando su huella también han suprimido el eslogan 'pueblo cinco estrellas', otra idea de Morales, que dirigió Lobón durante 18 años e impulsó un polígono industrial pese a que decía que los socialistas de la Junta de Extremadura lo maltrataban. Pero Morales percibe ahora que su principal adversario está siendo el PP, a cuyas bases asegura que le va a robar muchos votos porque él, como secretario provincial de organización que ha sido, afirma que sabe qué resortes tocar, afirma.

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Ayer aparcó la Citroën Jumper con su cara y la de Santiago Abascal por una de las zonas más deprimidas de la margen derecha de Badajoz y no es presuntuoso afirmar que algún voto ganó para su causa. Tocaba trabajarse un barrio de izquierdas y se fue topando con vecinos que, si no le estaban siguiendo la corriente, al menos se desahogaron con él.

De autónomo a autónoma

Primero abordó a un grupo de tres adolescentes que estaban interesados, sobre todo, en el mechero. Después entraron en la peluquería Macu. «Somos de Vox, no nos comemos a nadie», se presentaron antes de preguntar por las demandas que tenía el barrio. ¡Las calles, están todas levantadas!, se oyó al unísono entre clientas y peluquera. «Badajoz está hecho un desastre, en Las Vaguadas estamos igual», explicó María Soledad Belén Giralt, que junto a Amparo Gómez-Landero, ambas en la lista de Vox a la Asamblea, acompañaban ayer al líder regional.

Luego una tienda multiproducto, donde la dueña, una autónoma, se quejaba de no tener derecho ni a constiparse. Morales le explicó que él también fue autónomo y tuvo un bar-restaurante, por eso ninguno de los dos entiende la cantidad de ayudas que hay por quedarse en el sillón. «La mitad de nosotros trabajamos para la otra mitad», se escuchó en tono de indignación. «Estamos haciendo una España muy vaga», añadió después. «Ella es nuestro modelo», dijo el candidato local mientras un cliente al fondo optaba por abandonar discretamente el local. En su cara se leía: están hablando de mí, mejor vuelvo luego.

Lo siguiente fue un bar donde al aspirante de Vox le contaron la cantidad de burocracia que tienen que soportar y él aprovechó para hablarle de sus promesas sobre una administración más ágil. Y antes de entrar en un segundo bar donde no había que convencer de nada al camarero, la ronda callejera los llevó hasta un grupo con dos venezolanos, Luis y José, que conocen Badajoz del festival folclórico que se celebra cada inicio de verano, que ahora viven aquí gracias a las facilidades de Cruz Roja y que estudian en un centro de adultos para adquirir competencias básicas con las que convertirse en pinche de cocina y cajero de supermercado. «Nos dicen racistas, pero lo que queremos es una inmigración ordenada e integrada y para nosotros la sudamericana es la más apropiada», les explicó el candidato local, Alejandro Vélez, que por primera vez en su vida, confesó, firmó un autógrafo ante la petición de esta pareja de venezolanos. Tras presentar el programa por la mañana y patear esta avenida por la tarde, la jornada la remataron con una mesa informativa en la Feria del Libro. «No solemos encontrarnos reacciones en contra», afirmó satisfecho el candidato de Vox.