Semifinales

Federer reverdece ante Nadal

Nadal recibe el consuelo de Federer tras el partido. /Ben Stansall (Afp)
Nadal recibe el consuelo de Federer tras el partido. / Ben Stansall (Afp)

El suizo aparta al balear de la final y luchará por su noveno entorchado en el tercer Grand Slam de la temporada

ENRIC GARDINERMADRID

A las puertas de los 38 años, Roger Federer viajó en el tiempo once años atrás para saldar la deuda pendiente con el All England Club y derrotar a Rafael Nadal (7-6 (3), 1-6, 6-3 y 6-4) en las semifinales de Wimbledon.

El suizo disputará su final número doce este domingo en el torneo londinense ante el serbio Novak Djokovic, verdugo de Roberto Bautista-, después de reverdecer su jardín en la pista central de Wimbledon y demostrar que sus 37 primaveras dan para mucho.

Con aquel duelo siempre presente en la memoria de las almas que abarrotaban la central, Nadal se asemejó en el primer set al 2008. Federer no claudicó como hizo entonces y se mantuvo perfecto al servicio, aunque la presión esta vez fuera enorme también sobre sus hombros. Ahora no estaba ante la situación de ganar seis títulos seguidos, pero caer era dar un argumento más a los que opinan que el mejor de la historia es Nadal.

Pese a desperdiciar una bola de 'break' en el octavo juego y ponerse en dos ocasiones con rotura en contra en el desempate, Federer remó desde el 3-2 abajo en el 'tie break' y con cinco puntos consecutivos se adelantó en el marcador.

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Había dado un hachazo al partido que obligó a Nadal a rearmarse. Se marchó al baño y generó las primeras oportunidades de quiebre a su favor. Pero el suizo estaba impertérrito, jugando a un nivel altísimo con la derecha. Solventó las dos y provocó que Nadal tuviera que salvar dos con el saque propio. En ese momento, Federer mostró los primeros signos de agotamiento, cometió cuatro errores no forzados seguidos y entregó su saque. Con ello se le fue el parcial al helvético, que prácticamente lo tiró con un Nadal apuntándose 20 de los 24 últimos puntos.

Tras una hora y media, comenzó un nuevo encuentro, con la inercia a favor del español, pero con Federer consciente de que solo había tenido un traspiés.

Y volvió el de Basilea al nivel del primero, a dominar con la derecha y cerrar con el revés. Una dramática pelea en la red le entregó la primera rotura del tercer parcial. Se sucedieron entonces las oportunidades perdidas. Nadal pudo recuperar con tres bolas de 'break', una de ellas salvada por Federer con el intercambio más largo del encuentro hasta ese momento, 23 golpes. Luego el balear levantó un 15-40 y un 0-30 al saque, pero Federer espantó cualquier amago de remontada firmando en blanco el 6-3.

Otro manotazo a Nadal que le dejaba en una situación similar a la del año pasado cuando perdió con Djokovic en esta misma ronda. Entonces Nadal pudo remar, pese a las condiciones externas que afectaron al choque, para forzar el quinto.

Esta vez Federer había puesto un caramelito en forma de set a Nadal. El segundo parcial había sido un espejismo en la apagada hierba de Wimbledon. Federer recuperó e incrementó el nivel de juego, consiguiendo uno de los mayores dominios ante el manacorense que se le haya visto nunca en un Grand Slam.

Federer celebra su victoria.
Federer celebra su victoria. / Hannah McKay (Reuters)

Las gotitas que suponían los certeros saques de Nadal en los momentos clave le mantenían con vida, especialmente en las dos bolas de partido que salvó en el cuarto set, pero Federer había reclamado su jardín. Con todos los nervios que ello conllevó. Federer necesitó de tres puntos de partidos más al servicio para clausurar la fiesta, salvando por el camino uno de rotura. Un juego que por sí solo mereció pagar la entrada al torneo. Había vuelto a regar aquello que era suyo y que un chico de Manacor le había arrancado once años atrás en una majestuosa final.

Federer hizo olvidar la derrota en las pasadas semifinales de Roland Garros y consiguió el triunfo mental más importante de los últimos años para él. Quien sabe si quizás el último contra Nadal en Wimbledon. La pena para él es que no es la final. Aún le quedará medirse a Novak Djokovic para poder recuperar la copa dorada.