Ñoño frena la ilusión del Nuevo Vivero

Julio Cidoncha, contrariado con el resultado cosechado ayer por el Badajoz ante el Logroñés. :: casimiro moreno/
Julio Cidoncha, contrariado con el resultado cosechado ayer por el Badajoz ante el Logroñés. :: casimiro moreno

El extremo de San Fernando anota el 0-1 para un Logroñés que se llevó un gran resultado del coliseo pacense ante un Badajoz golpeado y obligado a remontar

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

No sucedía desde enero, ante el Villanovense, pero ocurrió en el peor día posible. El Badajoz acumulaba ocho encuentros consecutivos sin encajar un solo gol en su coliseo. Una fortaleza inexpugnable para los rivales derivada de la comunión entre una plantilla ejemplar en su profesionalidad, un técnico que les ha convencido y una hinchada volcada en las últimas fechas y que cree, con razón, que todo es posible. Por eso, cuando despedía a los suyos, fue una sola voz de más de 9.500 aficionados que gritaba el «sí se puede». Pese a que el Logroñés regresa a casa con un resultado casi perfecto, redondo, este Badajoz es capaz de dar la vuelta a la contrariedad de un tanto de Ñoño que pone franca la eliminatoria para los riojanos.

0 CD BADAJOZ UD

1 LOGROÑÉS

CD Badajoz
Kike Royo; Toni Abad, Mario Gómez, César Morgado, Candelas; Julio Cidoncha, Damián Petcoff, David Martín (Juanjo, min.74), Higón, Ferrón y Eder.
UD Logroñés
Iván Buigues; Iglesias, Bobadilla, Caneda, Iñaki; Andy, Carles, Rayco (Olaetxea, min.56), Rubén Martínez, Ander Vitoria (Ñono, min.66) y Marcos André (Borja García, min.89).
Gol
0-1, min. 72: Ñoño.
Árbitro
José Luis Guzmán (colegio andaluz). Amonestó por parte visitante a Ander Vitoria y Bobadilla; por parte local a David Martín, Petcoff y Toni Abad.
Incidencias:
Más de 9.500 espectadores en el estadio Nuevo Vivero -10.607 según cifra oficial del club-, entre ellos casi unos 200 llegados desde Logroño. Nutrida presencia de representantes políticos en el palco, como el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, o el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso.

Tuvo su oportunidad entre el minuto 55 y el 70 la brava escuadra de Nafti, cuando encerró al adversario en ese segmento del choque, gozó de un larguero Morgado y varias ocasiones, pero no supo reponerse al golpe del 0-1 del extremo de San Fernando en el 72. Los pacenses cayeron en la precipitación tras un mazazo al que no están acostumbran en la segunda vuelta y en los 21 minutos previos a la conclusión no atemorizaron en exceso.

En el Badajoz estaban ausentes sus dos capitanes, José Ángel y Guzmán, el primero sancionado y el segundo lesionado, mientras que la baja de Cristian supuso que la pareja de centrales en el eje de la zaga fuera la formada por César Morgado y Mario Gómez. Por el Logroñés, la principal incógnita se situaba bajo palos, ya que la lesión del arquero Miguel, uno de los referentes del equipo, dejó un hueco enorme. Sergio Rodríguez se decidió por Buigues en vez de Etxeberria, que acaba de ser fichado procedente del filial del Athletic.

César Morgado tuvo la mejor ocasión del Badajoz con un testarazo al larguero ante el que el meta estaba vencido

Tensión y juego directo

Mucha tensión en los compases iniciales, y respeto en cada contendiente. Lo lógico en estas citas porque un error en el playoff agiganta las consecuencias y nadie quería arriesgar más de lo necesario. El Badajoz arrancó con presión alta y con ciertas imprecisiones en el toque, si bien dominaba el fútbol directo, con balones en largo hacia Eder y Ferrón. El cronómetro superaba ya el minuto veinte sin ningún acercamiento con cierto peligro en ambas áreas. Justo en ese momento llega la primera ocasión con un disparo de Iñaki desde la izquierda que obliga a Kike Royo a una estirada más complicada de lo que se presumía. El Logroñés se sacudió la presión blanquinegra para mostrar credenciales y fomentar la aparición de una grada entregada como nunca.

Rayco la tuvo tras un buen servicio al área de Andy para dejarlo solo ante Royo, pero Mario Gómez acudió al cruce milagrosamente antes de que pudiera fusilar. Respiro para los albinegros, que pasada la media hora de partido no encontraban fisuras en la tela de araña impuesta por los norteños. Eran los peores momentos de la escuadra de Nafti, algo perdida en el primer acto.

Petcoff apenas entraba en la circulación y en el juego directo los riojanos se desenvolvían con solvencia. Sería Higón el que iniciara la cuenta ofensiva local, con un disparo a la media vuelta que Buigues despejó con acierto. Rondaba ya el 40 y el Nuevo Vivero apretaba porque el Badajoz respondía a ese primer mal trago. Y más si Eder hubiera aprovechado el error de Buigues en su salida fallida en un córner que no parecía peligroso. El lanzamiento del ariete vasco, algo forzado, se fue por encima del travesaño. El descanso le vino mal al inquilino del Nuevo Vivero, que por fin entraba por velocidad a la caza del ansiado gol.

Mismas caras tras la reanudación en una segunda parte para la que se atisbaban cambios dada la asfixiante temperatura. De nuevo, el esférico mucho tiempo surcando los aires y poco fútbol en la medular. El Badajoz lo intentaba con más ahínco y fruto de ese esfuerzo César Morgado envió el balón al larguero con un fantástico testarazo con aroma de gol ante el que el meta visitante nada hubiera podido hacer. El Logroñés sufría la mejor puesta en escena blanquinegra, con unos futbolistas que sumaron una marcha más, como si hubiera prisa. Al técnico riojano no le gustaba lo que estaba viendo y movió ficha. Entró Olaetxea por Rayco, que estuvo muy disperso y no se marchó con buen gesto.

Superada la hora de partido el electrónico seguía sin novedad, pero en la hinchada pacense crecía la esperanza, animada por el desempeño de sus héroes. Petcoff tocaba más y Candelas comenzaba a encontrar ligeras autopistas por el flanco zurdo. No era un dominio aplastante pero se juntaba con que en este tramo el Logroñés no opositaba al 0-1. Hasta que en el 68 Rubén Martínez puso a prueba a Kike Royo, que una vez más lastró las aspiraciones foráneas. Primer aviso de los azules. Poco a poco, el Logroñés se rehacía y el Badajoz eclipsaba su buena tónica. Y más cuando en el 72 Ñoño, que había entrado en el campo un rato antes (66), adelanta a los suyos tras peinar de cabeza Andy a balón parado, excesivamente solo en el área, con Royo batido. Mazazo para el Badajoz, consciente de la importancia de un gol fuera de casa en el playoff. Los pacenses estaban noqueados, pero tenían tiempo para devolver la ilusión.

Nafti probó con Juanjo por la derecha en detrimento de David Martín, pero el Badajoz no daba con la tecla y el reloj no perdonaba. Quedaba el último impulso, con más corazón que otra cosa, con el Logroñés muy bien asentado sobre la hierba y el trabajo incesante de jugadores ofensivos como André o el goleador Ñoño. Higón, tras un bote muy elevado del balón, lanzó alto en el minuto 88. Agonía blanquinegra en busca de ese rayo de luz que dejara abierta la eliminatoria. Volcado el Badajoz, con los riesgos que eso conlleva, pero no hay más remedio porque el 0-1 es muy negativo. Algún saque de esquina y poco más antes del pitido final. Habrá que marcar en Las Gaunas y remontar un marcador muy adverso, pero este equipo se ha ganado el derecho de que se siga creyendo en él. Así que el Nuevo Vivero despedía a los suyos con el grito unánime de «sí se puede». Porque se puede.

«Es un 0-1, no un 0-4; seguimos muy vivos»

Pese al jarro de agua fría, el entrenador del Badajoz se mostró esperanzado de cara al partido de vuelta y reconoció que el gol en contra fue un golpe muy duro para sus futbolistas. «Esto es un 0-1, no un 0-4, seguimos muy vivos en esta eliminatoria», fueron las últimas palabras de Mehdi Nafti antes de salir de la sala de prensa. El francotunecino consideró determinante el gol de Ñoño y lo ocurrido acto seguido. «Después del gol el partido se nos volvió un poco loco por nuestra parte. Nos hizo mucho daño mentalmente. Pero lo intentamos hasta el final. El contenido de lo que he visto es bueno, pero el resultado no». El Badajoz la tuvo con el larguero de César Morgado pero esto es un juego y la suerte también es un factor. «Cuando juegan dos grandes equipos y se juega sobre un hilo, siempre hay un factor de suerte, y en el playoff también». A Nafti le dolió especialmente encajar el gol a balón parado, una suerte que los suyos manejan muy bien. «Prefería cualquier otro tipo de gol. Tengo que verlo, pero es una pena porque hemos estado tan bien a balón parado durante la temporada. No puedo reprocharles nada a mis jugadores», señaló el técnico blanquinegro.