Esperanza Mendoza: «Arbitrar es igual en ACB o al lado de casa en infantiles»

Esperanza Mendonza, ayer en el pabellón salmantino de Würzburg. :: Manuel Ángel LAya/
Esperanza Mendonza, ayer en el pabellón salmantino de Würzburg. :: Manuel Ángel LAya

La árbitra cacereña, que será la única mujer que dirija esta temporada partidos en la élite nacional, no teme los focos ni la logística

J. CEPEDA CÁCERES.

«Este verano ha sido redondo para mí. Me casé el 1 de julio, hace dos semanas me hicieron árbitro internacional y ahora de ACB». Son palabras de una «feliz y entusiasmada» Esperanza Mendonza (Cáceres, 25 de diciembre de 1983), quien ha visto recompensados sus 17 años de trayectoria impartiendo justicia en los parqués con un ascenso a la élite del baloncesto nacional. Todo ello no sin trabajo y constancia, según destaca.

Tras la retirada de Anna Cardús esta pasada temporada, la colegiada extremeña será la única mujer en la máxima categoría y la tercera de toda la historia del baloncesto español que dirija encuentros en la máxima categoría. Un difícil camino que abrió Pilar Landeira en la década de los 90 y que, a pesar del avance protagonizado en categorías inferiores, parece ser coto reservado casi exclusivamente para el género masculino, salvo honrosas excepciones.

¿Existe vértigo ante lo que se avecina o ya está acostumbrada a tenor de experiencias similares en categorías FEB? «Acostumbrada sí estoy porque en LEB éramos solo tres mujeres el último año. Para mí es un orgullo poder decir que voy a ser la única mujer que va a arbitrar partidos en ACB, pero no siento vértigo porque tanto Pilar Landeira como Anna Cardús hicieron una excelente labor para que la mujer pueda estar ahí».

«Para mí es un orgullo poder decir que voy a ser la única mujer que va a arbitrar partidos en ACB, pero no siento vértigo» «Siempre he dicho que lo que quiero es disfrutar del arbitraje, sea en la categoría que sea»

Echando la vista atrás, Mendonza no olvida a todas las personas que, de una u otra forma, han sido parte importante en su trayectoria, con palabras de agradecimiento, entre otros, para uno de los responsables arbitrales en el ente federativo nacional, Víctor Mas: «Ha sido una persona fundamental en mi progresión como árbitro, no solo en los buenos momentos, sino también en los malos, que es cuando más se necesita a la gente». Todo ello sin olvidarse de aquellas personas que confiaron en ella desde sus inicios: «Cuando empecé en Extremadura la persona que apostó por mí fue Fernando Pizarro. Él y su equipo me apoyaron mucho. En el arbitraje cacereño entré por Paco Rastrollo y a nivel nacional Susana Gómez ha sido mi referente. Ella consiguió hacer visible a la mujer en categorías FEB. Siempre he contado con su apoyo, con su ayuda y su total predisposición». Mendonza, formada en un colegio que rezuma baloncesto por todos sus rincones, como es el San Antonio, recuerda cómo se inició en el arbitraje «casi por obligación» para continuar un idilio con el deporte de la canasta que comenzó desde niña: «Estando en el San Antonio, cuando llegué a júnior en Extremadura prácticamente no había equipos sénior, tan solo en Badajoz. Mis padres no me dejaron ir, así que vi la posibilidad de entrenar o de arbitrar. Lo de entrenar me parecía muy frío porque soy una persona muy activa que necesita estar corriendo dentro de la pista, por lo que me decanté por el arbitraje».

Una vez instalada en la cresta de la ola, ¿espera ser referente para futuras generaciones? «No lo sabría decir porque eso sería algo muy grande. Lo único que quiero es que, al igual que a mí me han ayudado, yo pueda aportar mi granito de arena a cualquier persona que lo necesite. Es algo que hacemos, por ejemplo, en los campus con los jóvenes».

El universo del silbato acompaña también a esta árbitra cacereña en su vida íntima, pues el destino quiso que compartiese proyecto vital, a través del matrimonio, con un árbitro charro de Liga EBA: «Todo el día tenemos el baloncesto en casa», dice sonriente esta cacereña ya afincada en Salamanca.

De todas las llamadas y mensajes de felicitación que ha recibido en las últimas horas, ¿guarda algún consejo al que agarrarse para afrontar el nuevo reto? «El consejo que más me han repetido es que disfrute del momento durante estos primeros días, pero que mantenga los pies en el suelo y que siga trabajando como lo he hecho siempre para que esto no sea cuestión de un día».

¿Cómo prevé Esperanza Mendoza su aclimatación a una liga que arrastra tanta logística y repercusión mediática? La cacereña no teme los focos: «Supongo que será muy diferente. Es una liga profesional y no sé lo que me voy a encontrar, pero al final se trata de arbitrar y eso es lo mismo en la ACB o al lado de casa con los infantiles. Siempre he dicho que lo que quiero es disfrutar del arbitraje, sea en la categoría que sea».

Su receta para conjugar la ilusión por el arbitraje con el crecimiento individual la tiene bien memorizada: «Un buen árbitro tiene que tener ilusión por serlo, capacidad de sacrificio y de aguantar los condicionantes externos, además de empatía con los jugadores, con los entrenadores y con tus propios compañeros. Y paciencia», sentencia.

A partir de esta próxima campaña, y junto a los también recién ascendidos Alfonso Olivares, Arnau Padrós, Alberto Sánchez y Javier Torres, Esperanza Mendonza habrá de hacer valer su buen hacer en los fogones de la élite nacional.