LEB ORO

Jordy Kuiper aporta poderío físico al plantel del Cáceres

Jordy Kuiper durante su etapa universitaria. :: unc greensboro/
Jordy Kuiper durante su etapa universitaria. :: unc greensboro

El ala-pívot holandés de 24 años y 2,06 metros llega procedente de la liga islandesa, donde ha promediado 16,8 puntos por partido

M. Gª GARRIDOBADAJOZ.

Músculo y potencia para dominar la pintura. Eso es lo que importa el Cáceres con la incorporación que anunció ayer. Tras un tenso impasse parece que la maquinaria institucional empieza a carburar y se va perfilando el nuevo proyecto para LEB Oro de cara a la temporada 2019/20, que abrirá fuego para los extremeños el 27 de septiembre en el Multiusos ante el Levitec Huesca.

El último en recalar a la disciplina verdinegra es Jordy Kuipers, jugador holandés de 24 años y unos portentosos 2,06 metros de altura. Se maneja en la posición de ala-pívot y su corpulencia le proporciona gran presencia en la pista, con mucha capacidad para jugar desde el poste bajo, desenvolviéndose con destreza en la faceta anotadora y como asistente.

El nuevo fichaje para la plantilla cacereña llega procedente de la primera liga islandesa, donde ha firmado buenos números, promediando 16,8 puntos y 7,8 rebotes por partido en su primer año como profesional con el conjunto del Grindavik. Se formó durante cinco años en la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, comenzando su carrera en el mundo de la canasta en Gronningen, en los Países Bajos, pasando por Estados Unidos a través de la Canarias Basketball Academy en España.

El técnico Roberto Blanco destaca de su nuevo pupilo que «es un buen jugador de pop, lo que le permite encontrar tiros liberados y jugar de cara».

Carácter y liderazgo

Pese a su corta edad, el preparador placentino resalta entre sus cualidades su carácter y liderazgo dentro de la pista, lo que aportará un plus en momentos claves de los encuentros. Algo que refrenda el propio Kuiper, que afirma que «juego cada partido como si fuera la última vez que levantara un balón». Toda una declaración de intenciones y la actitud que cualquier entrenador anhela tener a espuertas en su roster. El ala-pívot holandés, que actualmente se encuentra convocado con la selección de su país, se considera «un defensor muy físico que hace lo que sea necesario para ganar con mi equipo».

Con esas credenciales, y en cuanto las ponga en liza sobre el parqué, le costará poco meterse en el bolsillo a la grada cacereña. «Sé lo que se necesita para ganar y no puedo esperar para construir un equipo campeón con mis hermanos de Cáceres», añade, al tiempo que hace un guiño a la que durante varios meses será su nueva casa: «No he oído más que cosas maravillosas sobre la ciudad y el club, tengo muchas ganas de conocerlo todo y ponerme a trabajar».