Sin suerte para Antonio Ferrera y Ginés Marín en Cali

Sin suerte para Antonio Ferrera y Ginés Marín en Cali

El triunfador fue el diestro venezolano Jesús Enrique Colombo al cortar las dos orejas

EFE

La liebre del festival de la Feria de Cali saltó a la hora del cierre de las manos y la enjundia del diestro venezolano Jesús Enrique Colombo, quién se fue por la puerta grande.

Antes, la afición, que llegó en proporción cercana a los tres cuartos del aforo, vio pasar un bonito encierro de Salento, pero desigual en su comportamiento.

Ficha

Toros.
Seis novillos toros de Salento, bien presentados y de juego dispar. Brillaron el cuarto (premiado con la vuelta al ruedo) y el sexto. Los demás se apagaron pronto.
Antonio Ferrera.
Pinchazo y estocada. Saludo.
Sebastián Castella
. Estocada entera. Saludo.
Luis Bolívar.
Pinchazo hondo y dos golpes de descabello. Palmas.
Sergio Flores.
Dos pinchazos y entera. Ovación.
Ginés Marín
. Estocada, pinchazo y tres golpes de descabello. Bronca.
Jesús Enrique Colombo.
Espada entera, dos orejas.

La noche la abrió Antonio Ferrera ante un novillo que tuvo calidad, del cual consiguió series templadas de derecha, antes de que el ejemplar tendiera a pararse. Saludo, tras pinchazo y estocada.

Pechó Sebastián Castella con un animal que anduvo suelto y desarrolló sentido a lo largo de la lidia, hasta cazar al diestro francés en cogida sin mayores consecuencias. Palmas al torero.

Y el prometedor inicio del tercero se olvidó pronto cuando el novillo eligió otros caminos, menos el del lucimiento que buscó señalarle su lidiador Luis Bolívar. Pitos al toro y palmas al torero colombiano.

Con el nombre de 'Monje', el cuarto de la noche dejó las mejores sensaciones por su entrega y prontitud, en particular sobre el pitón izquierdo.

Sergio Flores dejó manojos de naturales que los tendidos agradecieron. El fallo con el estoque le cerró la puerta a algún trofeo que bien merecía el matador mexicano. Ovación tras aviso y vuelta póstuma al ruedo al bravo.

Ginés Marín abrevió para salir del manso quinto, que se rajó muy pronto. Bronca al diestro español, luego de aviso.

La voluntad del venezolano Jesús Enrique Colombo ante el encastado sexto del festejo trajo consigo los momentos más emotivos para la concurrencia.

En el capote, las banderillas y la muleta, Colombo dejó ver sus intenciones de no pasar en vano por el ruedo de Cañaveralejo. Al entrar a matar a cuerpo descubierto generó el alboroto en el codo y la Presidencia le concedió las dos orejas.