Eider Rodríguez: «Todos vivimos en libertad condicional»

La escritora Eider Rodríguez./José Mari López
La escritora Eider Rodríguez. / José Mari López

La escritora vasca publica 'Un corazón demasiado grande', una recopilación de cuentos con la familia como eje

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

¿Se puede contar la complejidad del mundo desde el fronterizo municipio de Hendaya? La escritora guipuzcoana Eider Rodríguez (Rentería, 1977), que reside allí pero cruza todos los días para dar clase de Lengua y Literatura en la Universidad del País Vasco, no tiene dudas: sí. «Lo universal no está reñido con lo pequeño», explica la autora de 'Un corazón demasiado grande' (Literatura Random House), el libro en el que ha reunido sus relatos, algunos con más de una década de vida y publicados originalmente en euskera. «He intentado que mis personajes viviesen en lugares reconocibles, que tuviesen nombres de allí. Hablo de una realidad cercana a mí», asegura.

La pluma de Eider Rodríguez se fija especialmente en la familia, una institución que «como todas, por fuera es una cosa y por dentro, otra bien distinta». «En este contraste entre la apariencia y el contenido real está la gran cantera de la literatura», señala la escritora. «Las relaciones familiares y de pareja me dan pie para hablar de las luchas de poder, de la violencia, de los vínculos intergeneracionales, de las clases», cuenta Rodríguez, que utiliza la literatura como una rendija para fisgar, como hace uno de los personajes de sus relatos, en las vidas ajenas. «Cuando uno puede entrar en la casa de otro reinterpreta las fotos, los detalles... A mí me encantaría poder entrar en el hogar de mucha gente porque a partir de ahí podría inventar», apunta.

Inventar o, mejor dicho, imaginar es la gran aspiración de Eider Rodríguez. «Me costaría muchísimo escribir un libro basado en la vida de alguien y no me gusta escribir sobre mí misma», afirma. Pero a la vez, la imaginación que reivindica la autora está anclada en su propia experiencia. «Soy fruto de una familia, de unas relaciones, de un país, de una época, y eso alimenta mi imaginación. Si hubiera nacido en Cádiz o en Quito, habría escrito de otra forma», asevera Rodríguez, que da un papel en sus textos a la violencia.

«La violencia genera violencia. Está muy presente en todos los lugares, aunque es más fácil verla en los demás que en nosotros. Pero todos la hemos sufrido, la hemos practicado y hacemos cosas que generan violencia, como vestir de Zara o usar gasolina», argumenta.

Cree Eider Rodríguez que si tuviera que reescribir los cuentos publicados hace diez o quince años debería introducir las redes sociales. «Las utilizamos para aislarnos y alejarnos del mundo real, a tener una apariencia original. Y sin embargo, el sistema en el que vivimos nos empuja a lo contrario, el sistema busca gente adocenada. La educación, el trabajo, todo nos lleva a eso, y hay que ser muy osado para intentar escapar de ahí y ser libre. Todos vivimos en libertad condicional».