Clara Sánchez: «Una secta es la quintaesencia de la manipulación humana»

Clara Sánchez./J. Alemany
Clara Sánchez. / J. Alemany

La escritora viaja a Kenia en 'El amante silencioso', donde intenta comprender los motivos que llevan a una persona a «romper con todo»

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El dolor y la culpa son infinitos y ambos están relacionados. La familia sufre por la pérdida del hijo, el hermano, el primo que decidió cortar todos los lazos con ellos para irse con unos nuevos hermanos, primos o padres espirituales. Para irse a una secta. Y eso provoca una sensación de que se podía haber hecho otra cosa para evitar la marcha: matricularlo en otro colegio, tratarlo con más disciplina o con menos... «Es un auténtico drama», admite Clara Sánchez (Guadalajara, 1955), que reconoce que ha conocido este drama de cerca, pero no a una persona como Ezequiel.

Es el nombre de uno de los protagonistas de 'El amante silencioso' (Planeta), su última novela. Es un joven de clase alta que hace dos años decidió dejar su casa engatusado por Maína, el líder de una secta llamada Orden Humanitario. Sus padres, desesperados, recurren a Isabel a través de una asociación de víctimas de este tipo de organizaciones. Ella aceptará el reto de intentar sacar de las entrañas de la secta a Ezequiel. Una forma de redimirse tras perder a su hermano Max, que cayó en otra secta. El joven de 18 años acabó suicidándose e Isabel vive atormentada desde entonces.

«No se habla de sectas en España y parece que no interesa. Y tiene un gran calado social porque afecta a mucha gente, no solo a personajes descarriados como Ezequiel, sino a gente madura. La secta se lo saca todo. Incluso le dicen cuándo puede tener relaciones sexuales y cuándo no», explica la autora. «La verdadera indagación psicológica sobre las sectas está en la víctima, en qué momento ha bajado tanto la guardia, qué le ha pasado para que pueda ser pescado», reflexiona la escritora. «Nos puede pasar a cualquiera porque una secta es la quintaesencia de la manipulación humana. Quería hablar de este tema de una manera más concreta», recalca Sánchez, que destaca que las personas que siguen a estos 'profetas' viven «un sueño» del que es muy difícil despertar. «Rompen con todo porque les han lavado el cerebro», señala.

«Piensan que son más felices», incide la escritora alcarreña. Como en otras sectas reales, Orden Humanitaria tiene normas para desconectar a sus miembros del resto del planeta: los teléfonos móviles están prohibidos, el ayuno y la meditación son prácticas habituales y la actividad laboral está centrada en la confección de tallas para vender en mercadillos. Pero también hay fines todavía más deleznables, como la satisfacción sexual del líder espiritual de este grupo.

Aceptación

La necesidad de aceptación es uno de los ejes que más trabajan los responsables de las sectas para atraer a más personas, incluso matrimonios. «El ser humano necesita ser aceptado y vivir en tribu. Esa necesidad de sentirnos aceptados nos hace vulnerables. Solo hay que ver qué pasa cuando expulsan a alguien de un grupo de WhatsApp. Sienten dolor. Por eso, la gente es mucho más complaciente para evitar esa exclusión», indica la autora de 'Últimas noticias del paraíso' o 'Lo que esconde tu nombre' -Premio Nadal de 2010-, la historia de los nazis jubilados que vivían sin ningún tipo de problemas. «También hablaba del engaño, de otro tipo de engaño y manipulación, de camuflaje», añade una de las escritoras que más ejemplares venden en España y en el extranjero y que ganó el Premio Planeta (2013) con 'El cielo ha vuelto'.

Para encuadrar 'El amante silencioso', Sánchez decidió llevar la acción a la segunda ciudad de Kenia, Mombasa. Un lugar y sus gentes que impactaron a Sánchez cuando viajó por el país. «Que Isabel fuera a otro continente, a África, le iba a dar la perspectiva suficiente para ver sus verdaderos problemas», añade Clara Sánchez.