Ida Vitale, brillante excepción de la regla cervantina

Ida Vitale, Premio Cervantes 2018, deposita su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes./EP
Ida Vitale, Premio Cervantes 2018, deposita su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. / EP

La quinta mujer que recibe el Cervantes en 43 años, quebró también la norma no escrita que alterna el premio entre ambas orillas del idioma

MIGUEL LORENCIAlcalá de Henares

Ida Vitale (Montevideo,1923), la quinta dama en el palmarés del Cervantes, es una brillante excepción en el larga trayectoria del más alto galardón institucional de lengua castellana. Su salud no le impidió cruzar el Atlántico pare recibir este martes en una jornada lluviosa, el premio en la solemne ceremonia que cada 23 de abril, fecha del fallecimiento de Miguel de Cervantes, acoge el Paraninfo de la centenaria Universidad de Alcalá de Henares, villa natal del padre de la novela moderna. Autora de una poesía «universal, honda y trasparente» la uruguaya es además una de las ganadoras más veterana del Cervantes cuya 43 edición ganó con 95 años.

Dotado con 125.000 euros y otorgado cada año por el Ministerio de Cultura, con Vitale el Cervantes recayó por quinta vez en una mujer. En sus más de cuatro décadas de historia el premio mayor de letras hispanas solo había reconocido a otras cuatro damas: las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013).

Con su designación la poeta uruguaya rompía además la regla no escrita que alterna el premio entre las dos orillas del idioma. Lo hacía un «un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español», según dijo el jurado, que elogió su poesía nítida, clara y con un estilo agudo y de elegancia suprema.

Con Vitale el Cervantes se quedaba además en América por segundo año consecutivo y como el segundo Cervantes para su país, ya que su compatriota Juan Carlos Onetti lo logró en 1980. Vitale tomó el relevo del nicaragüense Sergio Ramírez, ganador en 2017, y del español Eduardo Mendoza, en 2016. Ocupará el número 44 del palmarés al haberse desdoblado el premio en 1979 entre Jorge Luis Borges y Gerardo Diego.

Tomaba posesión de su plaza en el club de 'los cervantes' en un día plomizo y amenazando lluvia y ante la vicepresidenta del Gobierno español, Carmen Calvo, y el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao. También del presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán; la presidenta de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados; la directora general del Libro y Fomento de la Lectura, Olvido García Valdés; el rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz Pérez, y el alcalde de la localidad madrileña, Javier Rodríguez Palacios.

Ya con diploma y la medalla acreditativas de su pertenencia al selecto club Cervantes, Vitale debía inaugurar en el Círculo de Bellas Artes la lectura continuada del 'Quijote', en la que toman parte destacadas personalidades de la política y la cultura. El miércoles la poeta uruguaya asistirá al tradicional almuerzo que los reyes ofrecerán en el Palacio Real de Madrid que reunirá a escritores, académicos, editores, críticos, profesores y libreros.

El jueves Vitale celebrará un encuentro con sus lectores junto al director del Instituto Cervantes, Luis García Montero; la directora general del Libro y Fomento de la Lectura, Olvido García Valdés, y la poeta Raquel Lansero. Toda la obra de la autora quedará expuesta en el escaparate de la biblioteca del Cervantes.