¿De dónde salió la leche de pantera?

Gorra de la Legión Española (Flickr CC BY-SA 2.0) e ilustración de pantera negra/
Gorra de la Legión Española (Flickr CC BY-SA 2.0) e ilustración de pantera negra

Bebida de la Legión o cóctel de la Movida madrileña, la leche de pantera es uno de los pocos combinados genuinamente españoles

Ana Vega Pérez de Arlucea
ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

Desfiles, cabras, camisas con escote… y leche de pantera. Los tópicos sobre la Legión, revividos de vez en cuando gracias a procesiones y desfiles militares, suelen olvidar la bebida oficial de los novios de la muerte, quizás porque de pócima castrense para guerreros de pelo en pecho pasó a ser en los años 80 uno de los cócteles más coloridos y disfrutados de la Movida. A base de risas, libertad, granadina y pipermín, la leche de pantera se convirtió hace tres décadas en símbolo de una España que pasaba del blanco y negro el technicolor fluorescente y a día de hoy, aunque este combinado no goce de demasiada popularidad, se puede pedir uno en cualquier barra sin acabar tildado de admirador de Millán Astray.

Fundador de la Legión, manco, tuerto, admirador de la muerte y enemigo declarado de la inteligencia, el general José Millán-Astray fue —según una de las muchas versiones que abundan sobre el tema— la mente pensante de esta combinación alcohólica, en connivencia con el famoso barman Perico Chicote. Se cuenta que el militar pidió al dueño del mítico Museo Chicote que discurriera una bebida fácil, rápida y nutritiva con la que amansar a los legionarios en campaña: un poco de leche condensada, otro poco de ginebra, hielos y canela en polvo. Otros dicen que Perico se inspiró en la costumbre legionaria de mezclar leche condensada, la única que había en los cuarteles españoles de los años 40, con alcohol etílico de la enfermería. Las dos teorías coinciden en atribuir el nombre del cóctel a la cupletista Celia Gámez (1905-1992), ya por sus ojos rasgados o por su figura felina vestida de negro.

De verdad en todo ello hay varias cosas. Por ejemplo, que los legionarios empinaban el codo que daba gusto. Sus curdas de escándalo eran famosas en todo el Rif y en 1928 el diario El Heraldo de Madrid contaba cómo dos soldados bajo la influencia de una melopea infernal se habían cortado un dedo para comerlo de tapa en un bar de Casablanca. También es cierto que Millán-Astray y Chicote se conocían al menos desde 1930, y que ambos asistieron en 1944 a la boda de Celia Gámez. El general como padrino de boda de su rumoreada ex-amante, y Chicote en calidad de anfitrión del convite. Quizás allí se fijaron en la novia, que vistió ese día un ceñido vestido negro, y bautizaron el trago que tenían entre manos a la vez que compartían historias de África. Porque lo que poca gente sabe es que Pedro Chicote estuvo destinado en la Guerra del Rif cuando el desastre de Annual, en 1921, y allí pasó de soldado raso a sargento escanciador de bebidas gracias a que un corresponsal bélico de ABC reconoció en él al camarero del Ritz. Chicote atendía la sed de los oficiales en el bar de campaña y de esa manera entabló relación probablemente con Millán-Astray, teniente coronel de la entonces recién fundada Legión.

¿Pero de dónde salió la afortunada combinación de leche con ginebra? El supuesto inventor de la leche de pantera por fuerza tuvo que saber de la existencia de un cóctel llamado tiger´s milk (leche de tigre, en inglés), hecho con leche y licor y que a finales del XIX fue tradicional entre los soldados británicos destinados en la India. Esta leche de tigre apareció en 1862 en un célebre recetario coctelero (How to mix drinks or the Bon-vivant´s companion) como una mezcla de espirituoso (whisky, brandy o ginebra), azúcar, leche y especias y fue copiada en numerosos libros de coctelería internacional a lo largo del siglo XX. Ésta podría haber sido la inspiración de nuestra pantera nacional en caso de que Chicote la hubiese ideado, pero igual ni siquiera fue así. Resulta desconcertante que el barman madrileño, autor de numerosos libros y miles de cócteles distintos, no publicara una de sus creaciones más famosas. Es más, ninguna de los cientos de fórmulas que aparecen en ellos lleve leche condensada y la única mención que hay en toda su obra a la Legión es el Legion-cocktail (vermú, coñac, curaçao y Fernet Branca), que no se parece a la leche de pantera ni en el blanco del ojo.

Sea como fuere, la muy castrense leche de pantera se puso de moda en los 80 dando pie a versiones psicotrópicas como la leche de pantera rosa (con granadina o licor de fresa), la verde (con pipermín, supuesto homenaje al uniforme legionario) o la leche de sirena (de color azul). Ninguna de ellas lleva pólvora, ya les aviso.