Un padre podrá mantener la custodia compartida porque le ayudan los abuelos

Sede de la Audiencia Provincial de Badajoz. /HOY
Sede de la Audiencia Provincial de Badajoz. / HOY

La Audiencia rechaza que fumar porros de forma puntual lo inhabilite y ve aceptable que el menor viva en dos pueblos que distan 21 kilómetros

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Contar con el apoyo de los abuelos paternos ha sido clave para que la Audiencia Provincial de Badajoz le conceda la custodia compartida al padre de un niño de dos años que después de la separación de sus padres ha vivido con la madre.

El pequeño nació en el año 2016 cuando sus progenitores, que entonces tenían 19 años, estudiaban en Cáceres, y desde que tenía dos meses de vida, los padres decidieron compartir la custodia por semanas. En ese período, el bebé residía junto al padre o la madre en la casa de los abuelos paternos o maternos según le correspondiera.

Así ocurrió hasta que la pareja rompió su relación en abril de 2017. Tres meses más tarde, el juzgado le concedió la guarda y custodia a la madre, pero el padre se opuso y en noviembre de 2018 fue dictada una sentencia por el Juzgado de Primera Instancia de Llerena en la que se aprobaba un régimen de custodia compartida por turnos semanales.

Ese nuevo sistema fue rechazado por la madre, que recurrió a la Audiencia para que le permitiera mantener la custodia en exclusiva. Creía que era lo lógico después de que el niño hubiese vivido junto a ella durante el año que le correspondió la custodia. «Si era deseable entonces y el niño fue feliz durante ese tiempo, no es lógico hacer modificaciones», defendía.

En su opinión, tampoco era conveniente que el niño residiera en semanas alternas en dos localidades que distan 21 kilómetros. Máxime, cuando el padre «es adicto a la marihuana» y son los abuelos paternos quienes cuidan del pequeño cuando está junto él, afirmaba la madre.

Estos argumentos fueron contestados por el padre, quien rechazó de pleno ser adicto a la marihuana y expresó su deseo de seguir participando en la educación de su hijo.

La mejor opción

Tras escuchar a las dos partes, un tribunal compuesto por tres magistrados en el que ha actuado como ponente el presidente de la Audiencia Provincial, Luis Romualdo Hernández Díaz-Ambrona, ha confirmado que en este caso la custodia compartida es la mejor opción.

El fallo recuerda que este régimen es el deseable cuando los padres se separan porque les garantiza «la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y deberes inherentes a la patria potestad y participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos».

El tribunal rechaza que el padre sea inmaduro para asumir la custodia, tal y como planteaba la madre. «Ciertamente –explica la sentencia– la paternidad le ha llegado por sorpresa. Pero lo mismo le ha pasado a la madre. Ambos han tenido a su hijo con 19 años. En plena etapa de estudiantes, sin buscarlo, han pasado a asumir la gran responsabilidad de ser padres». En todo caso, el tribunal entiende que tener un hijo con esa edad no es un episodio «extraordinario» puesto que «desde un punto de vista biológico, según la ciencia, la edad óptima para tener un hijo son los 19 o 20 años».

En la sentencia se indica que aunque a esa edad los padres pueden carecer de madurez suficiente para atender a sus hijos, «el padre joven también tiene sentido de la responsabilidad y compromiso afectivo».

El padre presentó como prueba de que no es adicto un test de drogas en el que dio negativo

Fijada esa cuestión, el tribunal otorga tanto al padre como a la madre las capacidades suficientes para la crianza de un hijo. «Aunque es innegable el especial vínculo de la madre con el niño, primero en la gestación y después por razón de la lactancia, el padre ocupa también un importante lugar en el desarrollo de la personalidad (...). Que ella tenga especiales habilidades para el cuidado de su hijo, nadie lo pone en duda. Pero insinuar que su expareja no sabe dar de comer, bañar, vestir, educar o jugar con su hijo de dos años está fuera de lugar». Es en este punto donde se destaca el papel que han desempeñado los abuelos, de quienes se dice que pueden ser unos magníficos colaboradores. «Más todavía en supuestos como este, donde prácticamente puede hablarse de padres adolescentes (...). Cuando hablamos de custodia compartida, uno de los factores a valorar positivamente es la disponibilidad de los abuelos».

Con esos argumentos a favor, los magistrados abordan la supuesta adicción a la marihuana del padre y afirman que no ha quedado demostrada. «El único extremo contrastado es que, de forma puntual, ha fumado porros. Es verdad que él lo ha reconocido en el acto del juicio, pero una cosa es esa y otra muy distinta tacharlo de adicto».

«Por si fuera poco –prosigue la sentencia–, el propio padre ha propuesto como prueba un análisis médico de sangre y orina que recoge un 'screening' de opiáceos, cannabis, cocaína y anfetaminas, siendo todos los resultados negativos.

«Y aunque cada progenitor reside en localidades distintas, la distancia por carretera entre ambas poblaciones (ambas están en el entorno de Llerena) es de 21 kilómetros (...). Puede parecer mucho, pero si el menor se escolariza en el pueblo de la madre, el padre tardará unos 20 minutos en coche en llevar al niño al colegio. Quiere ello decir que la custodia compartida se puede llevar a la práctica».