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«El litoral andaluz era en el siglo XVI el Cabo Cañaveral de la época»

Luis Mollá Ayuso con su uniforme de Capitán de la Armada. :: hoy/
Luis Mollá Ayuso con su uniforme de Capitán de la Armada. :: hoy

Luis Mollá Ayuso Capitán de navío de la Armada y ponente de Aula HOY | Imparte la conferencia 'Primus Circumdedisti me', sobre la figura de Juan Sebastián Elcano, mañana lunes en Cáceres y el martes en Badajoz

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Una biografía que recuerda a personajes de ficción. Capitán de navío, piloto de helicóptero, buscador de pecios, profesor, investigador y escritor. Luis Mollá Ayuso ha pasado su vida profesional a bordo de portaaviones de la Armada española, pero también se ha dedicado a profundizar en el conocimiento de importantes expediciones marítimas o grandes personajes de la historia naval. Ese trabajo ha terminado publicado en sus novelas o artículos de prensa y lo ha transmitido en múltiples conferencias enfocadas en el ámbito marítimo.

Mañana se suma a Aula HOY con la ponencia 'Primus Circumdedisti me. La epopeya de la primera vuelta al mundo', centrada en la figura de Juan Sebastián Elcano.

FECHAS

Lunes 22
En Cáceres, a las 20.15 horas, en el salón de actos Cajalmendralejo de la Casa de los Málaga.
Martes 23
En Badajoz, a las 20.15 horas, en el salón de actos del Colegio Oficial de Farmacéuticos.

- ¿De qué va a hablar en la charla?

- Vamos a hablar de un grupo de hombres que hace 500 años dejaron atrás todo lo que tenían para buscar algo que entonces no se sabía si existía, un paso a través de América para llegar a las Indias. Ese era el objetivo de los navegantes españoles y portugueses de la época. Es una historia de valor, de pundonor y una epopeya en la que sobresalen un grupo de hombres pertenecientes a muchos países, entre los que destaca Juan Sebastián Elcano.

«La expedición fue un hito para la humanidad y el primer paso hacia la globalización»

- Se ha centrado en la figura de Elcano, pero la expedición comenzó comandada por Magallanes.

- Es verdad y a Magallanes no se le puede quitar un ápice de gloria. Sin embargo, el hito más importante de la expedición es la primera vuelta al mundo y eso se da gracias a Elcano. Por eso, yo supedito la figura de Magallanes a la de Elcano, que fue el que consiguió regresar a Sanlúcar, en unas condiciones penosas, tres años menos dos semanas después de su partida, con los 18 hombres que le acompañaban.

- ¿Cómo cambió el mundo de la época al encontrar ese paso?

- Lo cierto es que no cambió mucho las cosas. El paso, desde el punto de vista comercial, era una ruina. Había que ir demasiado al sur, por lo que para unir las míticas tierras de Cipango (Japón) y de Catay (China) con Europa no servía. España lo solucionó estableciendo la ruta comercial entre Filipinas y Acapulco, en el Pacífico, y cerrando el tráfico comercial con carretas de bueyes de Acapulco a Veracruz y en barco de nuevo de Veracruz a Cádiz por la llamada Carrera de Indias.

- ¿Y fuera del ámbito comercial?

- La expedición fue un hito en la historia de la humanidad y el primer paso hacia la globalización. Además, los expedicionarios sentaron las bases de los primeros acuerdos comerciales. Por otro lado, la ruta sí abrió otra historia apasionante. Al ver que no se podía pasar por el sur, los españoles empezaron a buscar otro paso mítico, que fue un reto durante más de tres siglos y constituyó la leyenda del paso del noroeste, que se terminó encontrando a principios del siglo XX.

- ¿Hubo dificultades para encontrar financiación para el viaje?

- Financiación hubo, tanto por los banqueros europeos más famosos de la época, los Fugger, como por los López de Haro, en España. Hubo también inversión privada. El premio era bastante goloso, porque las especias eran carísimas. El único barco que regresó de la expedición estaba cargado con 60 toneladas de clavo y esa carga dio para devolver el dinero a los prestamistas y hacer ricos a todos los que habían contribuido y a los que habían navegado.

- ¿A qué peligros se enfrentaron?

- Los peligros fueron muchos. El principal, la propia mar. Navegaban a vela y no se sabía si era peor la mar en calma o furiosa, porque al no avanzar llegaban otras calamidades, como el hambre, la sed o las enfermedades, pero las tempestades también ponían a los hombres en riesgo. Por otro lado, los portugueses intentaron por todos los medios que no se culminara la expedición.

- ¿Por qué decide investigar este viaje?

- Mi interés llega de la mano de mi profesión como oficial de la Armada, como hombre de mar y como escritor. Siempre me han interesado las grandes expediciones y esto es una gran epopeya de la que vamos a celebrar el 500 aniversario. Investigué profundamente en el Archivo de Indias y descubrí cosas muy curiosas que plasmé en la novela 'La flota de las especias'. Hay quien compara la llegada de Colón a América con la de Amstrong a la Luna. Si mantenemos las proporciones temporales, lo que hicieron Magallanes y Elcano fue similar a lo de las sondas espaciales que salieron de la Tierra en la década de los 80: esas Voyager o Pionner, que iban a investigar sin saber qué ni dónde. Yo diría que el litoral andaluz del siglo XVI sería el Cabo Cañaveral de la época.

- Su última novela, 'El Almirante', está centrada en Blas de Lezo.

- Blas de Lezo es una figura indispensable en la historia de España. Su defensa de Cartagena de Indias posibilitó que el imperio español se mantuviera 50 ó 60 años más, pero sobre todo que 500 millones de americanos hablen castellano en lugar de inglés. Ese es el legado de Blas de Lezo.

- También ha buscado pecios.

- Me quiero acordar de Paul Allen, cofundador de Microsoft y recientemente fallecido, que tenía un barco que cedía para fines relacionados con la búsqueda de pecios. Me he embarcado con él y hemos estado buscando barcos hundidos. Me apasiona este mundo y España es el país que más pecios tiene. Solo en el litoral andaluz atlántico hay más de mil, algunos por investigar.

- ¿Quedan muchos descubrimientos por hacer?

- Todavía se pueden encontrar sorpresas, sobre todo en el Atlántico. Los barcos hundidos en el Mediterráneo son casi siempre fenicios, griegos, romanos o cartagineses y, por tanto, muy antiguos; mientras que los del Atlántico son más modernos. La plataforma continental también es distinta. En el Atlántico uno puede alejarse de tierra diez kilómetros y tener 50 metros bajo los pies y en el Mediterráneo uno se aleja 50 metros y tiene mil metros de profundidad.

- ¿El valor económico es distinto?

- No es comparable. Los barcos que se hundían en el Atlántico es normal que pertenecieran a la flota de Indias, por lo que se pueden encontrar pecios con tres o cuatro millones de pesos, que hoy se traducirían en tres mil o cuatro mil millones de euros.

- ¿Cómo se encuentra la legislación en este ámbito?

- El derecho marítimo está poco desarrollado y no todos los países han suscrito los acuerdos a los que se han llegado. Además, las técnicas para encontrar barcos avanzan y los gobiernos suelen reaccionar tarde. Todo esto hace que cada vez haya más empresas de 'cazatesoros'. Así es muy difícil recuperar legados de este tipo. Un caso en el que se consiguió fue en el expolio de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes por parte del Odyssey. Un ejemplo contrario es el del galeón San José, que está en Colombia y que tiene un tesoro bastante importante. Los colombianos no quieren ni sentarse a hablar con España porque no están obligados al no haber suscrito los acuerdos de París.

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