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«Hace 30 años China era pobre y ahora se ha situado en el centro del mundo»

La profesora Gloria Claudio hace un repaso por la evolución económica de China desde finales de los años 70 a la actualidad. :: HOY/
La profesora Gloria Claudio hace un repaso por la evolución económica de China desde finales de los años 70 a la actualidad. :: HOY

La profesora ofrece esta tarde en Aula HOY una charla sobre los desafíos a los que se enfrenta el gigante asiático y su papel geopolíticoGloria Claudio Quiroga Economista

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Según cómo se mida la economía china es la primera del mundo (acorde a la paridad del poder adquisitivo) o la segunda (según el producto interior bruto), tal y como explica el Fondo Monetario Internacional. La rapidez de su crecimiento en las tres últimas décadas, su capacidad de producción industrial y sus exportaciones hace que su caso sea digno de estudio. La doctora en Economía y catedrática de la Universidad Francisco de Vitoria, donde dirige un grupo de investigación sobre el modelo económico chino, Gloria Claudio Quiroga (Madrid, 1968) ofrece dentro de Aula HOY la conferencia 'Claves para la economía china' en donde diseccionará el caso del gigante asiático desde el punto de vista económico y social. La cita es hoy a las 20,15 horas en la sala de Cajalmendralejo, en el Chalé de los Málaga.

-¿Cuáles son las claves de su conferencia para analizar el caso chino?

-China era uno de los países más pobres hace 30 años y ahora está situado en el centro del mundo. Desentrañaré las claves de este fenómeno, los elementos que nos pueden explicar esta transición única en el mundo y también trato de tocar hacia donde vamos, porque en los últimos años se ha hablado de una ralentización, de un fracaso del sistema, de que está dando muestras de agotamiento. Yo quiero explicar de dónde viene y hacia donde va, cuales son los elementos básicos para comprenderlo.

«La desigualdad social y la contaminación son los grandes problemas que enfrenta este país»

-¿Cuáles son esos elementos que a su juicio han revolucionado la economía china y por ende toda la del mundo?

-Hay estimaciones de que en China 600 millones de personas han salido de la pobreza, eso nunca había pasado. Es difícil explicar las causas de una forma muy esquemática, pero se puede resumir en la población, es el país más poblado del mundo, con casi 1.400 millones de personas, otra de las claves son las exportaciones, un país que al principio ha exportado productos de muy poco valor añadido pero después han ido sofisticando sus exportaciones, con lo que han conseguido que entraran muchísimas divisas y otra de las claves ha sido la inversión extranjera, todas las multinacionales del mundo están en China. Esas son las claves para entender el comercio en las primeras décadas. Todo eso ya ha cambiado, muchas multinacionales se han ido porque China ya no es tan barato, pero el arranque serían esos tres motivos: población, exportaciones e inversión extranjero.

-¿Cómo se consiguen estos hitos sin que se introduzca la democracia?

-El régimen cambia como del negro al blanco. Es una economía comunista hasta los años 70 y pasa a ser una economía de mercado, absolutamente capitalista. Es un reto tremendo el estudio de este aspecto, porque yo digo que en los manuales de Economía el modelo chino no se estudia, se estudia el modelo de planificación central de la antigua Unión Soviética, el capitalismo con Estados Unidos como referente, pero un sistema que en lo político esté gobernado por un único partido que se llame comunista y en lo económico sea capitalista es un reto muy atractivo a la hora de estudiarlo. Yo tengo la idea de que el propio desarrollo económico servirá de tirón y de acicate para reclamar mayor democracia, mayor desarrollo institucional, lucha contra la corrupción. Hay una teoría que dice que el propio desarrollo institucional es el que tira del desarrollo económico, pero en el caso de China esto no es así. Por ejemplo, la política del hijo único prácticamente ha desaparecido o está en vías de desaparecer gracias al desarrollo económico. Mi esperanza es esa, que el progreso genere demandas sociales.

-La Asamblea Nacional China ha aprobado recientemente una reforma constitucional que hace que el presidente Xi Jinping pueda perpetuarse en el poder más allá del tope de dos mandatos presidenciales.

-Sí, todavía queda muchísimo por hacer. Pero es cierto que ellos van avanzando hacia algo que es lo más parecido a la democracia, siempre dicen que con rasgos chinos, pero es hacia donde quieren caminar. El tiempo dirá.

-Las nuevas clases medias han emergido en China pero con la cara B de la gran concentración en las ciudades, la despoblación de los pueblos y las bolsas de pobreza urbana. ¿La economía china y el desarrollismo podrá mitigar esos desequilibrios?

-El desarrollismo crea muchos interrogantes de cara al futuro. Uno es la tremenda desigualdad que se está generando. Hay una clase media muy reducida, una clase de nuevos ricos hiperricos y gente muy pobre. Es uno de los países con mayor índice de desigualdad en la actualidad. Otro de los problemas de que la gente salga de las zonas rurales a las urbanas es que se está creando desigualdad interregional. Hay zonas muy caras, como Shanghai y luego están las poblaciones del interior de China que siguen siendo zonas muy atrasadas. Hay mucha gente mayor que se queda sola en las zonas rurales, personas que con la política del hijo único solamente tienen uno para que les cuiden, si el hijo se va a la ciudad, eso genera un problema. Hay otro factor muy preocupante que es el del Medio Ambiente. La contaminación en China, es, junto al de la desigualdad, uno de los grandes desafíos a los que se tiene que enfrentar China. En Pekín hay una niebla gris que parece que respiras el polvo, con todas las enfermedades que genera.

-Uno de los problemas de mayor actualidad es la guerra comercial con Estados Unidos a raíz del anuncio de Donald Trump del incremento de aranceles. ¿Se puede temer que el conflicto económico escale hacia lo bélico?

-Que termine en un conflicto bélico no lo contemplo en ningún caso, pero tenemos ahí dos gigantes complicados. Yo siempre he pensado que Estados Unidos todas las amenazas que hacía a China respecto a guerra comercial realmente no las iba a poder cumplir, porque estamos en un momento en el que la globalización está a tal nivel que yo no puedo perjudicar a un país sin perjudicarme a mí mismo, a mis empresas. El presidente Donald Trump ha anunciado una subida de aranceles que ya veremos qué efectos tiene. Las empresas estadounidenses se abastecen en mayor o menor medida de productos chinos, y eso les perjudicaría. Yo creo que se quedará en mucho menos de lo que resuena. Son dos gigantes que se miran con recelo pero que se necesitan. Sí puede afectar a nivel empresarial, a intercambio de bienes y servicios pero no creo que mucho más porque la globalización tiene sus riesgos pero también nos protege de todas esas cosas.

 

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