El objetivo es que el alimento no caiga al suelo

ALBA BARANDA

Manuel J. Serradilla califica de «muy versátil» el fruto de la higuera, puesto que si en alguna variedad no interesa su consumo en fresco, se puede secar y tener otro producto con gran recorrido. Sin embargo, Serradilla explica que apenas hay formación respecto a estas plantas. «El concepto que había es que las higueras crecían solas. Poco a poco va desapareciendo, pero le hemos tenido hasta que decir a los productores que también se riegan, al igual que cualquier otro frutal».

Actualmente el INIA acaba de conceder una subvención al grupo operativo supraautonómico 'Go Higo', conformado por la Universidad de Extremadura, el Cicytex y otras empresas productoras, para llevar a cabo un nuevo proyecto para impulsar el higo seco.

«Tradicionalmente el higo se secaba tras caerse pero ahora nuestro principal objetivo es que el fruto no toque el suelo, ya que eso provoca contaminaciones por hongos productores de micotoxinas», indica Serradilla. Por lo tanto, se están buscando alternativas a ese secado, como un sistema de recolección mediante redes o mallas, túneles de deshidratación natural, o secados artificiales para homogeneizar el mismo grado de agua en todos los productos.

Con estas estrategias innovadoras, Go Higo pretende rentabilizar el sector del higo seco y crear nuevas oportunidades para el desarrollo en el territorio rural.