Las nuevas tecnologías, al rescate de la industria agroalimentaria

Carlos Arce, consejero delegado de Arram, y Guillermo Mayoral, BIM manager de Arram. /E. Domeque
Carlos Arce, consejero delegado de Arram, y Guillermo Mayoral, BIM manager de Arram. / E. Domeque

La digitalización de las empresas y la formación continua pueden marcar el futuro del campo extremeño y de su competitividad

ESTRELLA DOMEQUE

El mayor reto que tiene la industria agroalimentaria es que las personas que están en la cúpula de la organización tendrían que estar en formación continua para la toma de decisiones. Hace falta formación incluso para el que sale de la universidad. El cambio va desde el CEO hasta la última persona del equipo». Son las palabras de Carlos Arce, consejero delegado de Arram Consultores.

Formación continua y aplicación de las nuevas tecnologías fueron las claves de la Jornada sobre Digitalización de la Industria Agroalimentaria Extremeña, celebrada el hotel Vegas Altas de Don Benito, el pasado miércoles 27 de febrero. Una cita que contó con Arram Consultores para exponer su experiencia con la metodología BIM.

Las siglas BIM corresponden a los términos en inglés Building Information Modeling, también llamado modelado de información para la edificación. Una metodología de trabajo colaborativo entre todos los agentes implicados en un proceso constructivo. De este modo, se puede hacer una gestión integral de los proyectos, abarcando todas las fases del ciclo de vida del edificio.

«El entorno BIM afecta a la industria en todas sus operaciones y no es un programa, sino una plataforma en la que intervienen muchos programas como forma de gestionar una gran base de datos con información actualizada y muy valiosa», explicaba durante la jornada Guillermo Mayoral, BIM Manager de la empresa, «de esta manera, la representación visual y los datos tienen una vinculación permanente y si algo se modifica en uno de ellos, se actualiza automáticamente en el otro».

La digitalización de la industria fue el eje central de la jornada. En el presente, también en cuanto a los retos de futuro y con una mirada al pasado: «De las 15 empresas más importantes del año 2000, siete han desaparecido y el resto son hoy tecnológicas. Y, además, las tres más importantes en facturación en 2018 ni siquiera existían en el año 2000». Con ese ejemplo, Arce dejaba claro a los asistentes que el camino hacia la aplicación de las nuevas tecnologías es inevitable para mantener la competitividad.

«Es un cambio cultural en la organización, un camino largo y difícil. El reto realmente es conocer estas tecnologías y pensar cómo van a impactar en nuestro negocio, pues de no adaptarnos pueden sacarnos también del mercado», refería el consejero delegado de Arram ya en clave de futuro, «Por eso, tenemos que ser valientes y dar un paso hacia adelante para conocer y analizar esta tecnología y ver cómo incorporarla dentro del día a día. Esto nos puede hacer más competitivos y diferenciarnos de la competencia».

El reto es global, pero Arce considera que la industria agroalimentaria ahora mismo tiene poca información en este campo. Y pone como ejemplo el cultivo del tomate, para el que se están desarrollando tecnologías para saber cuál sería la cosecha de tomate por hectárea. «Una tecnología que sería muy útil para una fábrica de concentrado de tomate ya que se podría saber de forma adelantada qué producción va a tener la finca. Hasta ahora las fábricas empezaban con una entrada muy lenta de productos, y con los datos de cómo está la producción en el campo se puede retrasar o adelantar el inicio de una campaña», argumenta.

En cuanto a cómo puede afectar esa digitalización a los puestos de trabajo, señalan que se generarían otros tipos de trabajo para los que sería necesaria la acción humana. No obstante, según datos aportados durante la ponencia, en Corea el número de robots por cada 10.000 empleos es de 710 y la tasa de paro del 3%, mientras que en España serían 157 los robots y el desempleo se situaría en torno al 14%.

Inversiones

La segunda parte de la jornada, que estuvo apadrinada por el Banco Santander, se dedicó precisamente a los incentivos económicos para la industria agroalimentaria en ese camino que marcan las nuevas tecnologías. «La digitalización obliga a realizar inversiones, la Administración facilita y fomenta esta inversión para que las empresas no pierdan competitividad. Y, por otro lado, también las entidades bancarias, como el Santander que es en este caso nuestro compañero de viaje, para que las empresas puedan hacer frente a esas inversiones».

Así, Ángel Luis Arce, director general de Arram, y José Manuel Mateos, responsable del departamento de Ayudas de la empresa, desgranaron la experiencia en estos 30 años tramitando expedientes de ayudas y de subvenciones en Extremadura y fuera de la región. Cabe destacar que Arram Consultores cuenta actualmente con sedes en Extremadura, Madrid, Sevilla y México. Y ahora trabajan para abrir una nueva sede en Murcia.

«Trabajamos a través de dos líneas fundamentales de negocio: la industria agroalimentaria, con toda la cadena de valor desde el campo hasta el cliente, y las energías renovables, sin renunciar a otros aspectos», explican.

En cualquier caso, la cita puso de manifiesto la importancia de la implantación de una metodología como BIM como forma de optimizar el proceso y llevar a una mayor rentabilidad y calidad de cualquier proyecto.