El premio 'Felipe Trigo' de novela queda desierto

FRAN HORRILLO
Momento de la deliberación del jurado presidido por el escritor Jesús Sánchez Adalid.|F.H./
Momento de la deliberación del jurado presidido por el escritor Jesús Sánchez Adalid.|F.H.

La XXX edición del Premio Literario Felipe Trigo que se falló anoche en el transcurso de una velada-cena celebrada en el Hotel Cortijo Santa Cruz, deparó la sorpresa de que en narración larga quedó desierta al entender el jurado que no había ninguna novela que mereciera el premio. El presidente del jurado, Jesús Sández Adalid quitó importancia a este hecho y dijo que esto «no significa nada sino que da prestigio al premio». Adalid recordó que en otra ocasión anterior, en la que él formó parte del jurado igualmente, también se declaró desierto el premio de novela corta. En este apartado ganó la obra 'Las cerezas' de Enrique Javier de Lara, de Alcalá de Henares, de 53 años, escritor de relatos desde hace 8 años.

La gala literaria estuvo conducida por la periodista Margarita Sáenz, que durante la velada fue dando a conocer los descartes que iba realizando el jurado entre las cuatro novelas y las siete narraciones cortas finalistas.

Un jurado que estuvo presidido por el escritor villanovense, Jesús Sánchez Adalid, que antes de iniciar la reunión con el resto de componentes, se decantaba más por la calidad que atesoraban las narraciones cortas sobre las novelas finalistas: «Los relatos tienen mucha más calidad que las novelas».

No obstante, en este apartado quiso hacer un reconocimiento a los miembros de la comisión lectora, que son protagonistas en la sombra del certamen: «El premio tiene una comisión de lectura muy eficiente. Son unos auténticos expertos y hacen una criba importante, pues dejan lo que interesa».

Entre los temas de las obras, el presidente del jurado adelantaba que abundaban los argumentos de temática social, en especial los relativos al mundo de la medicina. También había «novelas históricas, relatos de corte muy imaginativo y alguna que hacía referencia a la Guerra Civil». Asimismo, había advertido, por la forma de escribir y por la temática, que hasta la final había llegado la obra de un autor extranjero.

En definitiva, temas muy recurrentes en otro tipo de certámenes literarios: «Hay un poco de todo, pues es un fiel reflejo de lo que se presenta en otros certámenes literarios a los que asistió, al tiempo que también es un reflejo de los intereses que hay entre los escritores y los lectores de nuestro tiempo. Además, las novelas exitosas levantan los subgéneros, los rehabilitan y los rehacen». Asimismo, el escritor también quiso hacer una reflexión sobre el premio literario: «El hecho de que el Felipe Trigo sume ya treinta ediciones, es un motivo más que suficiente para que muchos autores lo conozcan y lo puedan utilizar como un buen trampolín para encaramarse al mundo de la edición.

Además está en la guía de premios más importantes y tiene un montante económico muy interesante. Yo personalmente quedé finalista del Felipe Trigo con 'La fuente del Atenor' y reconozco que eso me abrió muchas puertas». Sánchez Adalid también tuvo palabras de elogio hacia el médico-escritor villanovense, Felipe Trigo, que da nombre al premio: «Es un autor muy interesante y su obra es un reflejo de la época en la que vivió.

Representa la intensidad de una sociedad muy desigual. Es un buen escritor, que no es tan conocido por las nuevas generaciones, pero que en su época fue popular».

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