hoy.es
Miércoles, 22 octubre 2014

1.609.691 lectores. Datos marzo 2014 comScore

claros
Hoy 13 / 27 || Mañana 11 / 27 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Barrio Sésamo

OPINIÓN

Barrio Sésamo

03.04.11 - 00:18 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
ESTAMOS en crisis, y no solo económica, sino también intelectual. Las buenas ideas brillan por su ausencia y más vale apostar por lo seguro, aunque haya que cambiarle el nombre y el envoltorio, para seguir rebozándonos en el mismo fango, aunque tenga distinto nombre. A tan triste conclusión han debido de llegar los responsables de Tele 5. No contentos con saturarnos con ediciones de 'Gran Marrano', ahora se les ocurre emitir el mismo formato, 'El reencuentro', con distinto nombre y una excusa estúpida para volver a encerrar, junta y revuelta, a toda clase de peña impresentable, recuperada de antiguos 'reálitis', con la que captar a lo más exquisito de la audiencia.
¿Cómo es posible que no exista alternativa? Es tan inaudito como triste que el 70% de los programas que se emiten sean 'reálitis' o programas de corazón o una pérfida mezcla de ambos. ¿Es eso lo único que quiere la audiencia? Lo dudo mucho. No se trata de aparentar, ni pretender mostrarme mejor o más culto que nadie, que a cualquiera puede hacernos gracia relajarnos una noche viendo como la Esteban despotrica contra su familia política, o mofarnos al presenciar como se le sale una teta a Yola Berrocal, o desternillarnos con los inspirados pareados de mi predilecta Carmen de Mairena. Está bien, y además es necesario que haya programas así, por supuesto, pero no es condición indispensable que acaparen toda la parrilla.
La mayor parte de la audiencia está cada vez más 'atontada' por capullos que se convierten en modelos de obligado seguimiento para toda una generación. Algunos de los concursantes más vomitivos de esta clase de engendros, si no la gran mayoría, rondan la veintena, por arriba o por abajo, indistintamente de que parezcan vetustos, además de aburridos y cansados de una vida que parece decepcionarlos desde el primer momento en que necesitan realizar cualquier esfuerzo para conseguir algo positivo. Estos desechos sociales son el resultado del consumo de su propia medicina. Son muchos años ya de 'Gran Hermano', 'A tu lado', 'El tomate', 'Sálvame', 'DEC', 'La casa de tu vida', 'Confianza ciega', 'La Isla', 'Supervivientes', 'Generación nini', 'Fama', 'Operación Triunfo'. ¿Continuo?
A quienes no les gusta que critique a sus ídolos de 'Operación Truño', me tendrán manía, por denominarles 'generación perdida'. ¡Qué daño nos han hecho los malditos años 80! Cada vez que observo como actúan la mayoría de 'niñatos' de 'veintipocos' me vuelvo loco, y cada vez más intransigente y gruñón. Cuando algún compañero suelta algún disparate o hace gala de una ignorancia insultante, le pregunto: ¿Cuántos años tienes? Veinticinco, contesta. A ver, veinticinco. entonces naciste en 1986; perteneces a la generación perdida, no te lo tendré en cuenta. Lo siento.
Sé que suena cruel, pero es que algunos se lo ganan a pulso. En mi baremo de estupidez solo se salvan, y quizás por los pelos, hasta los nacidos en el 82, a partir de ahí muy difícilmente existe posibilidad de amnistía. Bueno, seguramente habrá excepciones que confirmen la regla, pues estoy generalizando. Estaría bueno, ¡A ver si ahora tenemos que explicarlo todo! Pero en defensa de tan dolorosa generalización, habría que matizar que los pobrecitos no tienen toda la culpa. Cuando el arriba firmante llegaba por la tarde del colegio (que estupidez la de tener que ir por la tarde al colegio para una maldita hora y media) soltaba la cartera, cogía el pan y el chocolate (la mejor merienda del mundo) y se sentaba a ver 'Barrio Sésamo', un programa donde un simpático Conde Drácula enseñaba lo divertido que era contar, un monstruo llamado Coco te explicaba lo que era arriba y abajo, veías a un erizo súper molón que soltaba expresiones modernas y tenía un amigo panadero que era inventor. En dicho programa se cantaban canciones que te enseñaban que mezclando el azul y el amarillo salía el color verde, o lo divertido que era leer libros. Cuando llegaron las cadenas privadas la oferta se amplió, y vibrábamos de emoción con cada capítulo de 'Oliver y Benji', y cantábamos la canción a viva voz en cuanto se nos presentaba ocasión, y aprendíamos (además de que los campos de fútbol japoneses eran redondos) la importancia de jugar en equipo, y el respeto que había que tenerle al adversario, y que había que intentar ganar a toda costa, pero también era necesario saber perder y ser un caballero en la derrota. Y nos íbamos a la calle a jugar al fútbol, y a cambiarnos los cromos del Mundial o de los 'Caballeros del Zodiaco'. Sin embargo, desde hace ya muchos años, el horario infantil no existe, y a la hora que antes estaba Espinete en la tele, ahora te encuentras a Víctor Sandoval explicando como su marido, tras una bacanal como otra cualquiera, lo traicionó y se largó de su casa llevándose sus cinturones de marca. Estamos idiotizando generaciones que en un futuro preferirán tener tetas de silicona o el culo prieto antes que una cultura y una educación, y donde los valores más positivos que antaño nos ofrecía 'Barrio Sésamo' tornarán a la más superficial y material de las emociones. Las niñas ya no quieren ser princesas de cuentos de hadas, sino princesas del barrio, y no del Barrio Sésamo. ¿Me entiendes?
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Hoy.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.